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El
diccionario define biblioteca como: “Local donde se tiene
considerable número de libros ordenados para la lectura”.
Cuando una persona entra a una biblioteca encuentra muchos
libros colocados en orden alfabético, ya sea por
tema o por autor, todo está perfectamente bien acomodado
y es fácil buscar y encontrar un libro sin ningún
problema.
Ahora imaginemos que nuestro cerebro es una especie de biblioteca
y que tenemos que organizar todas nuestras ideas y pensamientos.
Lo primero que hay que hacer es clasificarlos en positivos
y negativos, por orden alfabético o cronológico
y así ir acomodándolos en sus diferentes áreas
y no mezclarlos con el fin de vivir más tranquilos,
es decir, si no confundimos las cosas porque todo está
ordenado vamos a vivir mejor. El siguiente paso es llenar
nuestro cerebro con pensamientos positivos para que los
negativos no encuentren lugar y tengamos una vida positiva,
pues si queremos que el mañana sea positivo, debemos
cambiar nuestros pensamientos hoy.
Cuando nosotros cambiamos en nuestro interior los demás
reaccionan a este cambio, lo más importante que podemos
hacer es cambiar nuestra forma de pensar.
En una investigación del funcionamiento del cerebro
descubrieron que existen “mensajeros químicos” que
viajan por el cuerpo siempre que tenemos un pensamiento
o decimos una palabra. Cuando los pensamientos son de rabia,
las sustancias químicas que producen deprimen el
sistema inmunitario, si los pensamientos son de amor, llevan
otras sustancias químicas que lo estimulan y fortalecen.
Así, estamos eligiendo a cada momento, consciente
o inconscientemente, pensamientos sanos o dañinos,
que afectan al cuerpo en forma positiva o negativa.
Por:
Elizabeth Ostrosky
Eorlof@aol.com
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