Consideraciones Acerca De Los Cambios Oculares
En La Embarazada. Fecha de publicación 22/04/04 |
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AUTORES:
Dra. Loida Savón George
Dr. Esteban Torres Savón.
Dr. Arsenio Guerrero López
Dra. Regla O' Farril Garrido
Servicio de oftalmologia;
hospital docente clinico quirurgico “Dr. Salvador Allende, Ciudad Habana, Cuba
DIRECCION PARA LA CORESPONDENCIA:
DRA. LOIDA SAVON GEORGE
SAN PABLO 207, ENTRE CALZADA DEL CERRO Y SANTA CATALINA, CERRO, CIUDAD HABANA, CUBA
E mail: estebant@infomed.sld.cu
INTRODUDUCCION
El embarazo es un proceso
caracterizado por un incremento de distintas hormonas que tienen como
objetivo garantizar el normal
desenvolvimiento de este periodo. Sin embargo y sin negar su carácter
fisiológico, pueden producirse toda una serie de cambios orgánicos y fisiológicos como puede ser
descompensación de alguna enfermedad crónica, aparición de alguna entidad nosológica nueva o procesos exclusivos del embarazo
que pueden poner en peligro la vida de la madre o del futuro bebé. Entre
los cambios que se producen durante el embarazo son muy conocidos los que se
producen en el aparato cardiovascular, hematológicos, respiratorios,
genitourinarios, dermatológicos y otros más. Sin embargo durante mucho tiempo, los cambios que operan en los
órganos de los sentidos han sido poco estudiados y pobremente explicados, y
específicamente, las manifestaciones que se producen en los ojos de las
gestantes. Muchas de estas alteraciones pueden ser mal interpretadas y al
intentar corregirlas pueden resultar decepcionantes los resultados, porque
puede tratarse de un proceso que puede mejorar su naturaleza después del
embarazo; o por el contrario, se puede
dejar evolucionar otras alteraciones que pueden resultar en un daño permanente
para el ojo. Por esa razón somos del criterio de que estas alteraciones deben
ser mejor conocidas para su correcta interpretación.
EXPOSICION AL TEMA
El embarazo es un estado fisiológico
y no por eso puede llegar a convertirse en una amenaza para algunos órganos y
sentidos llegando a producirse alteraciones y daños; muchos autores han
estudiado este fenómeno y afirman que dichas alteraciones se deben a los
cambios hormonales y bioquímicos.
No se conoce cual es el órgano
más dañado pero se cree que después de un embarazo pueden o no crear secuelas
orgánicas o fisiológicas y que esos cambios se deben al propio embarazo (1,
2).Con relación a esos efectos en el órgano de la visión se pueden dividir:
·
Cambios fisiológicos.
·
Cambios patológicos.
·
Cambios en las patologías preexistentes.
Estos cambios pueden ocurrir
mientras dure el embarazo; otras veces se mantienen produciendo daño permanente
en las estructuras oculares, también se agravan las patologías pre-existentes.
Según Dinn R B y colaboradores,
los cambios oculares están asociados al embarazo aunque otros autores refieren
que esos cambios pueden observarse en mujeres no embarazadas y en hombres.
Con relación a las alteraciones
fisiológicas podemos ver que la refracción del ojo sufre cambios por lo que es
el Optometrista el primero en conocer de estos cambios pues las pacientes se
quejan de disminución de la visión, que no ven nítidamente o que ya no le
sirven los espejuelos; esto se explica porque el índice de refracción y los
medios refringentes se encuentran alterados observándose una variación de las
dioptrías. También las capas de la córnea disminuyen su grosor y aunque este es
un cambio anatómico habrá una repercusión fisiológica. Este cambio en el grosor
de la córnea explica también la
variación en el índice de refracción y el frecuente fracaso de la cirugía
refractiva durante el periodo del embarazo por lo que recomienda posponerla. Es
frecuente la intolerancia a los lentes de contacto en cuyo caso se recomienda
suspender su uso. Esta incomodidad con los lentes de contacto se explica
también porque la sensibilidad corneal esta disminuida (3, 4, 5).
En las glaucomatosas se
aprecian disminución de la tensión intraocular de 5-7mmHg en el tercer trimestre del embarazo, lo
cual ha sido debidamente comprobado mediante investigaciones efectuadas en todo
el periodo del embarazo con monitoreo y exámenes de los parámetros sensoriales
(ERG y PEU), agudeza visual, disco óptico, curva tonométrica no encontrándose variaciones patológicas. En
el 60% de las pacientes glaucomatosas se observan un aumento de la presión
sistólica y diastólica de la arteria
oftálmica lo cual no es patognomónico
de progresión de glaucoma.
Aun en las pacientes hipertensas
se observan disminución de la presión intraocular es por lo que afirman los
autores en sus trabajos que el tratamiento antiglaucomatoso puede suspenderse
porque no hay progresión de glaucoma en el embarazo y que el embarazo protege
al ojo (6, 7, 8,9).
Entre los cambios patológicos que se pueden observar durante el
embarazo esta coroidopatía serosa central, esta entidad es más frecuente en
hombres de 20-45 años, que en mujeres de la misma edad, se caracteriza por un
desprendimiento seroso de la retina neurosensorial, presencia de líquido
bordeado por un halo brillante a nivel de polo posterior y se observa
disminución de la visión. Entre las
alteraciones oculares patológicas esta es la más frecuente y se afirma que hay
muchas más que no se diagnostican porque evolucionan subclínicamente dando muy
pocos síntomas. Se conserva la visión
ya que en ocasiones su localización es extrafoveal y se han detectado por un chequeo rutinario de una diabetes o
una hipertensión arterial (10, 11,12).
La preeclampsia-eclampsia es
una alteración patológica que se observa en el embarazo alrededor del tercer
trimestre (aunque puede aparecer en el
puerperio es debida al embarazo); se observan alteraciones vasculares, edema de
retina, desprendimiento seroso de la retina y puede llegar a la ceguera si el
daño es muy severo, pues en muchos casos el cuadro retiniano regresa y se
conserva la función visual (1, 2, 3, 13, 14). Puede observarse durante el embarazo la neovascularización de la
coroides dando como resultado una
membrana que puede afectar la visión, algunos autores han observado recurrencia
en otros embarazos (15).
En el embarazo se han
diagnosticado parálisis periféricas agudas o parálisis de Bell. Esta entidad es frecuente en mujeres en edad
reproductiva, puede repetir y localizarse bilateralmente, se atribuye al
aumento de los líquidos extracelulares, a una inflamación viral o a la
inmunodepresión que puede observarse en el embarazo (aspecto controvertido). En una embarazada que ha tenido una
parálisis de Bell se le incrementa el riesgo de padecer otras patologías tales
como: la hipertensión arterial, la toxemia, la coroidopatía serosa central
(16).
La condición pre-existente más
significativa es la diabetes mellitus ya que es el embarazo un factor de riesgo
de instalarse y progresar, aunque se conoce que el riesgo puede ser evitado o
atenuado con el estricto control de la glicemia y de la hipertensión arterial
(17, 18).
Se observa en una investigación
realizada por Gron y Klebe (19) que en un grupo de embarazadas con retinopatía
proliferativa incipiente al final desarrollaron hemorragia vítrea, glaucoma
neovascular y ceguera; en la
actualidad se conoce que para desarrollarse la retinopatía diabética (RD) deben
existir lesiones neurodegenerativas y alteraciones precoces de los capilares a
nivel del haz papilomacular que pueden ser detectados por láser Doppler (17,18,
19, 20, 21).
Otra patología pre-existente es
la hipertensión arterial, puede agravarse o puede instalarse durante el
embarazo dando lugar en ocasiones a retinopatía hipertensiva y aumentar la ya
existente antes del embarazo por lo que es muy importante mantener los
controles y mantener la presión por debajo de los límites normales y vigilar la
función renal (22, 23).
Los procesos inmunológicos del
ojo también pueden sufrir alteraciones en el periodo del embarazo tanto la de
hipersensibilidad tipo 2 y 3 del tipo de los complejos inmunitarios como ocurre
en las uveítis y la hipersensibilidad tipo 4 mediadas por células, son varias
las patologías oculares de origen inmunológico que se agravan en algunas
embarazadas que son portadoras de neuritis óptica, miastenia grave,
conjuntivitis primaveral y la tirotoxicosis (24, 25, 26, 27).
En el embarazo los tumores
oculares también sufren variación ya que incrementan su actividad,
agravando el cuadro pre-existente pues
aumentan de tamaño y aparecen metástasis (1,2)
RESUMEN
Son poco conocidos los cambios
oculares durante el embarazo. Estos cambios pueden ocurrir mientras dure el
embarazo; otras veces se mantienen produciendo daño permanente en las
estructuras oculares y también se
agravan las patologías pre-existentes. Los cambios oculares están asociados al
embarazo aunque otros autores refieren que algunos cambios pueden observarse en
mujeres no embarazadas y en hombres. Puede
observarse durante el embarazo la neovascularización de la coroides dando como resultado una membrana que puede
afectar la visión, algunos autores han observado recurrencia en otros embarazos
. Otra patología pre-existente es la hipertensión arterial, puede agravarse o
puede instalarse durante el embarazo, dando lugar en ocasiones a retinopatía
hipertensiva.
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