XV CONGRESO MUNDIAL DE SEXOLOGÍA

Paris, Francia, junio 2001
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Educación para la sexualidad con personas jóvenes y adultas

Sara Elena Mendoza

México

 

Lo primero a considerar, es que cuando se habla de educación sexual, generalmente se piensa en niños, adolescentes  y escuelas. También se piensa en madres y padres de familia, y maestros.  Sin embargo, en países como México, existen millones de personas mayores de 15 años, en graves condiciones de marginación y exclusión social. Ellas nunca han tenido la oportunidad de asistir o terminar la escuela, y por tanto, de tener información ni de  desarrollar habilidades básicas para aprovecharla de manera que impacte positivamente en sus condiciones de vida. 

 

La intervención educativa con personas jóvenes y adultas tiene muchas especificidades.  

 

En primer término, se trata de una educación dirigida a hombres y mujeres que poseen saberes y una larga experiencia, así como necesidades, valores e intereses en sus diversos contextos de vida. Por ello, la educación debe ofrecerles respuestas congruentes a las distintas situaciones que enfrentan como personas, en su familia, en su comunidad, en su país y, si fuera el caso, incluso en el mundo. Entonces, la educación dirigida a esta población, es necesariamente una educación en la vida y para la vida. 

 

En segundo lugar, la educación se concibe como el derecho que tiene todo ser humano para mejorar su desarrollo personal y contribuir al de su colectividad y, al mismo tiempo, como un factor necesario para hacer valer otros derechos.  

 

Por ello, uno de los aspectos centrales de la educación es hacer que las personas mayores se reconozcan como sujetos con potencialidades y derechos en  diversos ámbitos, incluyendo, por supuesto, el sexual.  

 

La educación, entonces, no puede separarse de una realidad que está en continuo proceso de cambio y se presenta como heterogénea según los ámbitos locales, regionales o nacionales. En esa realidad heterogénea, jóvenes, adultas y adultos habrán de formarse y actuar.  

 

Derivado de lo anterior, cualquier programa de intervención educativa con esta población, debe partir de lo que son sus propios contextos, conocimientos, saberes y experiencias; sus creencias, sus temores; sus prácticas y la evaluación que ellos mismos hacen de éstas.  

 

Así, algunos de los propósitos u objetivos  fundamentales que nos hemos planteado para hacer un programa de educación con esta población, son que la persona:

 

Y por tanto la necesidad de abordar  temas como: 

 

Conceptualmente los temas suponen un manejo cruzado aspectos informativos y formativos, donde se ven las diversas implicaciones de un hecho, situación o concepto, ya que se tiende al desarrollo de competencias y no de conocimientos  aislados. Evidentemente, el modelo que subyace a esta propuesta combina lo preventivo con un enfoque abierto (no quisiera decir liberal exactamente), en la medida que se ofrece a la persona la oportunidad de conocer, confrontar y reflexionar sobre diferentes informaciones y opciones, para tomar sus decisiones. 

 

El concepto metodológico se basa en el trabajo con situaciones de aprendizaje que permiten ese desarrollo de competencias como procesos compartidos para actuar y transformar. Por ello, en primer término, se fundamenta en un proceso de interacción, ya sea dentro un grupo de estudio o con otras personas que forman parte del entorno del sujeto que aprende.  

 

El tratamiento metodológico de organiza en tres momentos fundamentales que se relaciona entre sí y se reciclan continuamente: 

 


 

 

En este marco, existe la posibilidad de trabajar tanto con materiales elaborados ex profeso, como con aquéllos que el propio medio proporciona: folletos informativos, carteles, trípticos, historietas, cuentos, videos y películas, información especializada disponible en libros o la Internet. 

 

Su características fundamentales, en el caso de materiales elaborados, es que: son dialógicos e interactivos, promueven la educación para la paz, utilizan la comunicación de riesgos, son variados, permiten la evaluación propia de quien aprende, promueven la reflexión y la interacción con otras personas y el medio social. 

 

La aplicación de este programa nos indica que: 

Los jóvenes participan más, pero las personas adultas tienen más dudas, aún con su experiencia. 

A todos les avergüenza, en mayor o menor medida, hablar de su propia sexualidad. 

Hay regiones o comunidades en donde más que la información, les causan molestia las imágenes directas de, por ejemplo, los órganos sexuales externos. 

Las prácticas sexuales reconocidas, se relacionan estrechamente con las relaciones de género. 

El nivel de información no se correlaciona con el de práctica o uso. 

La comunicación entre pares  es la mejor estrategia para incidir en la transformación de comportamientos.