Hospital Universitario “Manuel Ascunce Doménech”

Ciudad de Camagüey

CUBA

LA LIMITACIÓN DEL ESFUERZO TERAPÉUTICO EN LAS UNIDADES
DE CUIDADOS INTENSIVOS EN CUBA Y LOS PRINCIPIOS BIOÉTICOS; COMO CONDICIONANTES QUE FAVORECEN SU PRÁCTICA.

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Fecha de publicación 23/03/07

 

 

 

 

 Dr. Gilberto Betancourt Betancourt * ; Dr Juan Gómez Pérez. **

 

* Especialista de I Grado en Medicina Interna; Especialista de I Grado en Medicina General Integral; Diplomado en Medicina Intensiva y Emergencias del Adulto.

 

** Especialista de I Grado en Angiología y Cirugía Vascular; Especialista de I Grado en Medicina General Integral; Diplomado en Medicina Intensiva y Emergencias del Adulto.

 Resumen

 

Se realiza un estudio de los principios básicos de la Bioética y de su influencia en la práctica de la limitación del esfuerzo terapéutico en las Unidades de Cuidados Intensivos y de Emergencias, como condicionante que favorece su aplicación en los pacientes críticos y en estadio terminal. Se aborda la necesidad de una Bioética que corresponda a las características de las realidades latinoamericana.

 

 

Introducción

 

 

“En los umbrales del siglo XXI la humanidad se encontró en una encrucijada. Jamás en su historia la velocidad del desarrollo de la ciencia y la tecnología y de las fuerzas productivas había alcanzado tal magnitud como en el siglo XX, y se produce un salto cualitativo que se denominó Revolución Científico–Técnica ( 1 ).

 

 “En las modernas y altamente tecnificadas unidades de cuidados intensivos al paciente grave se lleva a la máxima expresión el esfuerzo por demorar o evitar la muerte de un  paciente, de acuerdo a un mandato no escrito, pero presente en la matriz cultural de nuestra sociedad: todo parece posible coronado por el paradigma la vida es preferible a la muerte . Es por ello que la misma sociedad espera de sus médicos todos los esfuerzos para preservarla” ( 2 ). A lo largo de los años la interacción ciencia - tecnología se ha venido haciendo cada vez más fuerte y cada vez se debe más una a otra. Pero también es cierto que a veces la tecnología va demasiado lejos, el desarrollo tecnológico constituye un hacer que trae consigo siempre significados de corte ético en sus aplicaciones sociales, donde no todo lo técnicamente posible puede ser siempre éticamente justificable, por tanto no todo lo que podemos hacer se debe hacer.

 

El desarrollo tecnológico dentro de la Medicina Intensiva ha llevado a que en ocasiones, se le apliquen a los enfermos procedimientos excesivos e innecesarios para el mantenimiento de las funciones vitales, los cuales solo logran en muchos de los casos prolongar la agonía del paciente y la de sus familiares. El denominado encarnizamiento terapéutico o ensañamiento terapéutico es sinónimo de indignidad humana y su causa es multifactorial, pues intervienen factores derivados del avance tecnológico y de su aplicación excesiva en medicina, factores socio-culturales dadas por las desmesuradas expectativas de curación que a veces existen en la sociedad, del requerimiento de preservar siempre la vida biológica como valor sagrado y de la ausencia de una decisión univoca que asuma la existencia de límites en las acciones médicas ( 3; 4 ).

 

“La prolongación de la vida sin tener en cuenta su calidad puede no servir al mejor interés del paciente, y la lucha por prolongarla con medios artificiales puede llegar a ser una acción degradante que viole los principios éticos y por tanto sea incompatible con el respeto a la dignidad humana”, ( 4 ).

 

La Bioética, está muy en boga en los tiempos que corren, como resultado de las exigencias que en el orden ético le plantean al hombre la aplicación del desarrollo científico técnico en la esfera de la medicina y de la necesidad de un fundamento ético social a las cada vez más crecientes necesidades de los servicios de salud.

 

La Limitación del Esfuerzo Terapéutico (LET) es la decisión mediata sobre la no implementación o la retirada de terapéuticas médicas al anticipar que no conllevarán un beneficio significativo al paciente. No caben dudas de que estamos ante un concepto esencial en la práctica del profesional de la salud”  ( 5 ). “La decisión de limitar algún procedimiento de soporte vital no quiere decir que el esfuerzo finalice; este se traspasa a otras áreas que pueden ser de mucho más esfuerzo como la sedación, la analgesia, el apoyo psicológico, etc.; áreas no tan médicas y de gran responsabilidad en el ámbito de enfermería” ( 4 ).

 

“La limitación del esfuerzo terapéutico, es actualmente un recurso éticamente aceptable en aquellos pacientes en los que se cumplen una serie de condiciones que avalan la irreversibilidad de su situación patológica”, afirma el Dr. Pruñonosa, E. y col ( 6 ), siendo así es reconocido  mundialmente, por múltiples autores en sus trabajos.

Desarrollo

 

 

El legado más importante de la Historia Antigua es ´´el juramento Hipocrático´´, formulación que data de unos 400 años a.n.e. y que mantienen principios vigentes actualmente. No fue el primero de los códigos de conducta para los médicos y desde entonces muchos más se han establecidos, pero tiene el gran valor de ser el más conocido y el que sentó cátedra para las generaciones posteriores. En su contenido se definen principios generales relacionados con la profesión como son: la fidelidad, la solidaridad y la honradez, aunque también manifiesta rasgos que reflejan las características de la época y del régimen socioeconómico vigente en dicho período histórico, así el elitismo de clase y al autoritarismo profesional .

 

El surgimiento de la bioética en 1971, introducida por  Rensseasles Van Potter ( 7 ), como ciencia que estudia los valores y principios morales de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y de la atención de salud, es una herramienta inestimable que debe usarse convenientemente a la luz de los conocimientos actuales.

 

Adoptar decisiones médicas en pacientes hospitalizados, máxime si se encuentran en condiciones críticas, con peligro inminente de muerte, plantea indisolublemente problemas clínicos y éticos. Obviamente no existe acto médico de ninguna clase y en cualquier especialidad, sin componente ético; pero los dilemas éticos que surgen en las Unidades de Atención al Paciente Grave y muy específicamente en las Terapias Intensivas, se intensifican enormemente; donde el médico intensivista  está siempre urgido a  tomar decisiones con mayor dramatismo y responsabilidad, por el empleo de maniobras y procederes  invasivos, así como por la agresión que implica sobre el cuerpo del paciente, la inmediatez  con que es necesario actuar y las posibles complicaciones secundarias de su actuación.

 

 La utilización de los cuatros principios básicos de bioética  sirven para dar un valor metodológico en la toma de decisiones, asegura el Dr  Cabré y el Grupo de Trabajo de Bioética de la SEMICYUC ( 4 ), tal como se establecen en las obras de Beauchamp y Childress ( 8 )  afirman en su trabajo . Estos principios son:

 

1.      No Maleficencia:

 

Consiste en no hacer daño. “Primun non nocere” Este principio se viola cuando se aplica a un paciente un tratamiento que no está indicado, que causa una complicación evitable, daño o cualquier tipo de lesión. Los riesgos de la práctica médica solo pueden justificarse cuando el beneficio obtenido es superior al daño ( 4;9 ).

 

Es frecuente que en cuidados intensivos las intervenciones no actúen realmente prolongando una vida aceptable, sino alargando un inevitable proceso de muerte. Así por ejemplo, administrar antibióticos para tratar una infección en pacientes en coma irreversible o hacer maniobras de resucitación cardiopulmonar en pacientes terminales es evitar una muerte indolora para prolongar una situación agónica, que muchas veces, se acompaña de dolor y falta de dignidad ( 4 ).

2.      Beneficencia:

 

Este principio también es tributario del médico y demás profesionales de la salud. Lo principal es el bien del paciente, de la humanidad. Por este principio el médico tiene que responsabilizarse de cumplir los objetivos de la medicina, que podemos resumir en tratar lo mejor posible al paciente, restaurando su salud, preservando su vida y aliviando su sufrimiento. En la tradición médica del juramento hipocrático supone  “hacer siempre todo aquello que es posible hacer por un enfermo“. Esto puede llevar a conflictos con los principios de Autonomía y de Justicia ( 4 ; 9; 10 ).

 

3.      Autonomía:

 

Es el principio moral que sustenta el comportamiento del paciente respecto a la atención a su salud. Se expresa en el hecho de respetar los puntos de vista y desiciones de los pacientes ante diversas situaciones que se le puedan presentar durante el proceso de atención médica, como sucede con los procedimientos riesgosos, diagnósticos o terapéuticos, ante la alternativa de vivir o morir, según el sentido y significado que para él tengan. El respeto a este principio, llamado también ´´de permiso´´ por Engelhardt, ( 11 ) hace que, en el sistema sanitario, la autoridad final deba residir en el paciente o si este es incompetente, en su representante, que habitualmente es el familiar más próximo ( 4; 9 ).

 

En caso de que el paciente no esté mentalmente capacitado para este tipo de decisión, como ocurre con frecuencia en la medicina intensiva, la autonomía la pasará a ejercer en su nombre sus familiares o su representante legal. En los últimos años ha tomado auge el trámite del consentimiento informado como garantía del respeto a la autonomía. Si el paciente ha expresado previamente sus deseos rechazando algunos tratamientos de soporte vital, es obligación  ética respetarlos. Por lo contrario, no existe obligación de respetar la petición de un tratamiento si el médico lo considera contraindicado ( 10 ).

 

4.      Justicia:

 

Este principio es tributario de la sociedad. Debe servir de guía a la sociedad para valorar éticamente la interrelación y conflictos entre los principios anteriores, así como para evaluar la atención de salud a la población en cuanto a equidad, pertinencia y calidad científico-técnica y humana. Es decir, la atención  a la salud de todas las personas debe ser igual, sin distingo o barreras económicas o sociales de ningún tipo (10).

 

Así a través de la historia de la medicina y como resultado del objetivo eminentemente humanitario de la misma, la labor del médico y los profesionales de la salud en general ha estado regida por principios y requisitos ético-morales. “Es, en efecto, en el seno de las salas de internación del paciente crítico, donde al médico, a la enfermera y al resto de los miembros del equipo de salud se les plantean los conflictos morales con mayor intensidad, frecuencia y complejidad” ( 2 ).

 

El Dr. Ricardo Abizanda Campos, menciona en su artículo sobre La Participación de los Pacientes Críticos en la Toma de Decisiones Asistenciales, que “los derechos básicos de los pacientes no pueden ser ignorados. El individuo hará con ese derecho lo que quiera. Lo pude ejercer o no. Puede delegarlo. Pero ese es su privilegio. El de él. No hace falta recordar ahora que el derecho a la vida y como consecuencia a la salud y su conservación, es uno de esos derechos básicos”.

 

“Es posible que el sanitario, el médico, sepa lo que es mejor para el enfermo, pero el paciente tiene el derecho a aceptarlo o no, cuando dispone de los suficientes elementos de análisis, la capacidad para realizar este análisis y la posibilidad de actuar consecuentemente”, refiere el autor en su trabajo ( 12 ).

 

Sin desvirtuar el valor de la discusión ético clínica, ésta pasa a un segundo plano cuando el enfermo ni siquiera tiene la posibilidad de llegar al hospital, cuando el acceso no existe, que es el caso más común en las sociedades latinoamericanas, es de vital importancia tal consideración en el marco de una Bioética Latinoamericana.

 

La real amenaza proviene de importar modelos de pensamiento bioético. Se trata de desarrollar valores que correspondan a las características de la realidad donde ellos existen, y no de importarlos desde realidades distintas a la del país, sin menoscabar su universalidad. Ellos deben de ser redimensionados, desde la perspectiva de la ideología y cultura cubana, lo cual los dotaría de la autenticidad necesaria para su funcionamiento eficaz en la realidad ( 13  ). 

 

La bioética debe insertarse en el contexto latinoamericano, por razones de identidad cultural y realidades socioeconómicas. Sin embargo, el esfuerzo realizado durante décadas, por alcanzar una verdadera equidad y justicia social, hace de los principales problemas a los que se enfrenta la bioética latinoamericana –en particular la justicia sanitaria y el acceso a la atención médica-, cuestiones ya resueltas en Cuba en lo fundamental ( 13 ).

 

La obra de la Revolución Cubana en el campo de la salud, en particular en materia de justicia distributiva, le ha dado solución, en un nivel social general, al dilema bioético más serio que enfrenta el mundo de hoy; el acceso de la población a los servicios de salud. En nuestro caso, no sólo se ha brindado acceso universal y gratuito a los mismos, sino que se ha elevado su nivel científico- técnico de forma acelerada, se ha extendido hasta las zonas más intrincadas del país y si ha acercado a los lugares de residencia, trabajo y estudio de la población, con lo cual se ha desarrollado una labor tanto curativa y de rehabilitación, como preventiva y de promoción de salud. Cuba es, por ello, precursora de la bioética en el mundo.

 

REFERENCIAS  BIBLIOGRÁFICAS.

 

 

  1. Cruz Oñoz Emilia. “La Revolución Científico-Técnica: su impacto en la esfera de la salud”. Lecturas de Filosofía, Salud y Sociedad. La Habana. Cuba. Editorial Ciencias Médicas. 2005. 
  1. Althabe, María  y col. “Consenso Sobre Recomendaciones Acerca de la Limitación del Soporte Vital en Terapia Intensiva”. Ciudad de Buenos Aires. Argentina. 1999. 
  1. Hermana Tezanos  Teresa. “Limitación Terapéutica en Pediatría”. Revista Electrónica de Medicina Intensiva. Cruces, Bilbao. 2003. 
  1. Cabré Pericas L, Solsona JF y Grupo de Trabajo de Bioética de la SEMICYUC. “Limitación del Esfuerzo Terapéutico en Medicina Intensiva”. Barcelona.  España. 2006.
  2. Fernández Fernández ,R; Baigorri González F; Artigas Raventos A. “Limitación del Esfuerzo Terapéutico en Cuidados Intensivos. ¿Ha Cambiado en el Siglo XXI?. Revista Electrónica de Medicina Intensiva. Barcelona. España. 2005
  3. Pruñonosa, E y col. “Limitación del Esfuerzo Terapéutico. Influencia  de la Toma de Decisiones”. Revista Electrónica de Medicina Intensiva. España. 2006.
  4. Potter, V. R. “Bioethics: Bridge of the Future. Prentice-Hall, Englewood Cliffs, 1971.
  5. Beauchamp TL; Childress JF; Respect for Autonomy, Nonmaleficence, Beneficence, Justice. En: Beauchamp TL; Childress JF, editors. Principles of Biomedical Ethics (4th ed). New York; Oxford University Press, 1994; p. 120- 394.
  6. Cabré Pericas Lluis. “Sindrome de Fracaso Multiorgánico y Limitación del Esfuerzo Terapéutico”. Revista Electrónica de Medicina Intensiva. Barcelona. España. 2004.
  7. Dominguez Perera Mario A. “Algunas Consideraciones Bioéticas en el Paciente Crítico”.  Revista Cubana de Medicina Intensiva y Emergencias. Villa Clara, Cuba. 2006.
  8.  Engelhardt HT, Los Fundamentos de la Bioética. Ed. Paidós,  Barcelona.  España. 1995.
  9. Abizanda Campos Ricardo. “La Participación de los Pacientes Críticos en la Toma de Decisiones Asistenciales”. Revista Electrónica de Medicina Intensiva. Barcelona.  España. 2003.
  10.  Arango Gonzalez Rafael. “Hacia una Bioética Latinoamericana”.Bioética desde una Perspectiva Cubana. Centro “Félix Varela”. Ciudad de La Habana.  Cuba. 1997.