HOSPITAL D.C.Q. Dr SALVADOR
ALLENDE Neumonías dentro de las Infecciones Respiratorias
Agudas. |
Enviado
por: Prof. Ms.C Dra. Dagmara Cordero Ruiz
dagmara.cordero@infomed.sld.cu
Todos
los derechos reservados
Fecha de publicación
10/05/05
Autores: Lic. Boris
González González.
Ms.C
Dra.Dagmara M. Cordero Ruiz.
Ms.C
Lic. Rosa Teresita Barreal González
Lic . Ambar Morales
Rivero
Lic . Luis Pérez Pérez.
Lic.
Mercedes Sotolongo Montero.
RESUMEN.
Se realiza una revisión bibliografica
sobre las neumonías dentro de las Infecciones Respiratorias Agudas,
abordándose aspectos importantes como
microbiología, epidemiología , clínica,
diagnostico y tratamiento de esta
entidad.
1-
INTRODUCCION.
Las infecciones del aparato
respiratorio constituyen la principal causa de mortalidad en las infecciones nosocomiales, aunque son las terceras en el orden de
frecuencia. Dentro de estas una de las de mayor incidencia es la neumonía. (Levinson, 1998).
Durante el siglo
XIX el concepto que el médico tenía de la neumonía, cambió considerablemente.
Los avances de la anatomía patológica a finales de éste y los avances de la
bacteriología a principios del siglo XX, permitieron el diagnóstico etiológico,
que ha resultado absolutamente esencial al aparecer los nuevos tipos de
tratamientos específicos (Hoeprich, et. al., 1982).
Hasta el año
1936, la neumonía fue la principal causa de muerte en los Estados Unidos. Desde
entonces se ha podido controlar con antibióticos. En 1996 la neumonía y la
gripe juntas son la quinta causa principal de muerte y lo han sido desde 1979.
La neumonía es una infección del
parénquima pulmonar que estimula una respuesta inflamatoria y un daño tisular a
dicho nivel, causada por organismos muy
diferentes y su rango puede ir desde leve hasta muy severa e incluso ser
mortal, por lo que constituye un grupo de infecciones específicas, con su
epidemiología, patogenia, presentación clínica y
evolución diferente. (Hernández G., et.
al., 2004), (Robbins, et. al., 2000).
En aras de la
precisión del término de neumonía, suelen añadirse adjetivos que denotan la
causa, mecanismo, sitio anatómico o evolución clínica de estos procesos. Así términos como bronconeumonía viral,
neumonía por aspiración, neumonía intersticial crónica o neumonía bacteriana
aguda permiten identificar a pacientes con enfermedades clínicas de inflamación
pulmonar en diversos contextos clínicos. (Levinson, 1998).
Diversos factores determinan la forma o
variedad de una neumonía. Dentro de ellos:
v
Los dependientes del agente etiológico
específico.
v
La relación del huésped.
v
La extensión del proceso.
Basado en lo anteriormente expuesto, la
clasificación de esta entidad puede hacerse atendiendo a:
Ø
Al agente etiológico
Ø
A la naturaleza de la reacción del
huésped (ej. Neumonía supurada, fibrinosa).
Ø
La localización anatómica de la
enfermedad (ej. Bronconeumonía lobulillar
frente a neumonía lobar).
La neumonía afecta los pulmones de
dos maneras. La neumonía lobular afecta una parte (el lóbulo) de un pulmón. La
neumonía bronquial (o bronconeumonía) afecta partes de los dos pulmones.
Actualmente la neumonía lobar, es poco frecuente dada
la eficacia con los que los antibióticos abortan estas infecciones e impiden el desarrollo de una consolidación lobar completa. La bronconeumonía es una infección que
suele producirse por extensión de una
bronquitis o bronqueo litis persistente. Es una enfermedad sumamente frecuente
que tiende a aparecer en los dos
extremos de la vida, la lactancia y la vejez. (Robbins, et.
al., 2000).
Desarrollo
Mecanismos patogénicos:
Los microorganismos (m. o) pueden alcanzar el parénquima
pulmonar por tres vías: (Perea, et. al., 1992).
En pacientes inmunodeprimidos, especialmente
con déficit de inmunidad celular, cabe considerar una cuarta posibilidad
consistente en la reactivación local de
un germen que permanecía en estado latente (Mycobacterium
tuberculosis, Pneumocystis carinii, Citomegalovirus).
(Perea, et. al., 1992).
Mecanismos de defensa del pulmón
El pulmón normal no contiene
bacterias. Una serie de potentes mecanismos de defensa eliminan o destruyen
todas las bacterias inhaladas con el aire y se han instalado en las vías
respiratorias de la siguiente manera (Robbins, et.
al., 2000):
Ø
Depuración nasal: Las partículas
incluidas como gotitas que en forma de
aerosol transportan a los m.o y se depositan en la
parte anterior de las vías respiratorias sobre el epitelio no ciliado, son
eliminados normalmente al estornudar o sonarse, mientras que las que se
depositan atrás son barridas por el
epitelio ciliado cubierto de moco hacia la nasofaringe donde son deglutidas.
Ø Depuración traqueobronqueal: Se consigue
mediante la función muco ciliar, el movimiento de batido rítmico de los cilios
está desplazando constantemente una película de moco desde los pulmones hacia
la oro faringe, las partículas adheridas a esta película acaban siendo
deglutidas o expectoradas.
Ø Depuración Alveolar: Las bacterias o partículas sólidas que han llegado hasta los
alvéolos son fagocitadas por los macrófagos alveolares.
La neumonía puede aparecer siempre que se deteriore cualquiera
de estos mecanismos de defensa o siempre que disminuyan las defensas generales
del huésped. Los mecanismos de depuración
pueden ser inhibidos por muchos factores como:
Pérdida o inhibición del reflejo de la tos.
La alteración del mecanismo de depuración muco ciliar.
La interferencia de la función fagocitaria o de la acción bactericida de los macrófagos
alveolares, provocado por el alcohol, el humo del tabaco, la intoxicación con
el oxígeno.
La congestión y el edema pulmonar.
La acumulación de secreciones en afecciones como la fibrosis quística y la obstrucción bronquial.
Epidemiología.
La incidencia real es difícil de
establecer porque la mayoría de los casos no llegan a ser diagnosticados con
certeza. Además, la incidencia varía según el área geográfica analizada, siendo
más baja en el área mediterránea (en torno a 2 casos por 1.000 habitantes) que
en el norte de Europa (6/1.000 habitantes). En Estados Unidos se diagnostican
cada año unos 12 casos por 1.000 habitantes, lo que supone cerca del 1% de
todas las consultas realizadas al médico general y el 3% de todos los ingresos
hospitalarios. En personas mayores de 65 años, la incidencia es de 2 a 6 veces
superior que en el resto de la población adulta. Es la causa más frecuente de
muerte de origen infeccioso, desde un 0-4% en pacientes tratados
ambulatoriamente, hasta un 2-16% en enfermos ingresados en el hospital. La mortalidad
es superior al 35% si se precisa atención en unidades de cuidados intensivos (Blanquer, et. al., 2001).
En nuestro país en el año 2003 se
obtuvieron los siguientes datos con respecto al comportamiento de la neumonía
que nos brindan una noción de la incidencia de esta, según el anuario
estadístico de salud del MINSAP.
Dentro de las principales causas seleccionadas de egreso, según
diagnóstico principal, sexo y estado al egreso tenemos la neumonía. Tasa de
pacientes x 100:
|
Ambos sexos |
Estado al egreso % |
||
|
Neumonía |
vivo |
fallecidos |
total |
|
|
3.9 |
20.2 |
4.4 |
|
|
|
|
|
Si separamos estos datos
por sexos tendríamos:
|
Masculino |
Estado
al egreso % |
||
|
Neumonía |
vivo |
fallecidos |
total |
|
|
5.2 |
20.6 |
5.9 |
|
Femenino |
Estado
al egreso % |
||
|
Neumonía |
vivo |
fallecidos |
total |
|
|
3.1 |
19.8 |
3.4 |
Neumonías diagnosticadas en todos los servicios según tipo de
hospital.
|
Neumonía en pac. Vent. |
Generales |
C. Q. |
Ginecobsté-tricos. |
Pediátricos |
Institutos Invest. |
Total |
||||||
|
|
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
Tasa |
# |
Tasa |
|
262 |
0.1 |
790 |
0.3 |
87 |
0.1 |
93 |
0.1 |
18 |
0.1 |
1369 |
0.1 |
|
Neumonías diagnosticadas en el servicio de terapia intensiva en
adultos según el tipo de hospital.
|
Neumonía en pac. Vent. |
Generales |
C. Q. |
Ginecobstétricos. |
Pediátricos |
Institutos Invest. |
Total |
||||||
|
|
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
Tasa |
|
185 |
1.11 |
636 |
1.81 |
0 |
0 |
0 |
0 |
12 |
0.45 |
934 |
1.47 |
|
Neumonías diagnosticadas en el servicio de terapia intensiva en
niños según en tipo de hospital.
|
Neumonía en pac. Vent. |
Generales |
C. Q. |
Ginecobstétricos. |
Pediátricos |
Institutos Invest. |
Total |
||||||
|
|
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
tasa |
# |
Tasa |
|
3 |
0.29 |
0 |
0 |
8 |
3.13 |
71 |
0.54 |
0 |
0 |
95 |
0.63 |
|
MIcrobiología
Etiología
La neumonía no está causada por un
solo agente. Puede tener más de 30 causas diferentes. Hay cinco causas
principales de la neumonía (Van Der Erden, et. al., 2004):
·
Bacterias
·
Virus
·
Micoplasmas
·
Otros agentes, como el Pneumocystis
·
Varios agentes químicos
Según
(Perea, et. al, 1992) los microorganismos responsables de neumonía como la frecuencia con que estos
aparecen varían en dependencia de:
Ø La edad del paciente
Ø La presencia o no de una enfermedad de
base.
Ø El lugar de adquisición de la neumonía
(en la comunidad o en el curso de una
hospitalización).
Neumonías Bacterianas
Las neumonías bacterianas pueden
atacar a cualquier persona, desde bebés hasta las personas de edad avanzada.
Los alcohólicos, los que están débiles, los pacientes postoperatorios, las
personas con enfermedades respiratorias o infecciones virales, así como las
personas con sistemas inmunológicos debilitados están mayor riesgo de
contraerlas.
Las bacterias que causan la neumonía
están presentes en algunas gargantas sanas. Cuando las defensas del cuerpo se
debilitan de alguna manera, ya sea por enfermedad, edad avanzada, mal
nutrición, debilidad general o alguna afección del sistema inmunológico, las
bacterias se pueden multiplicar y causar daños graves. En general, cuando la
resistencia de una persona disminuye, las bacterias pueden entrar a los
pulmones e inflamar los sacos de aire.
El tejido de parte de un lóbulo del
pulmón, todo un lóbulo o incluso la mayoría de los cinco lóbulos del pulmón se
llenan completamente de líquido (esto se conoce como
"consolidación"). La infección se disemina rápidamente por el
torrente sanguíneo e invade todo el cuerpo. (Van Der Erden, et. al., 2004)
La neumonía por estreptococos es la
neumonía bacteriana más común y el Streptococcus
pneumoneae el germen que con mayor
frecuencia la produce. No existe
predisposición racial frente a ésta, afecta
a los hombres con una frecuencia tres veces mayor que a las mujeres. Es menos frecuente en
climas cálidos y secos (Hoeprich, et. al, 1992).
Existen otros m.o
que por lo general provienen de la microbiota del
paciente o de otro ser humano que causan también neumonía bacteriana. Staphylococcus aureus
afecta principalmente a niños de corta edad y a personas de edad avanzada. Los
Bacilos Gram negativos aerobios (BGN) han sido
atribuidos a infecciones transmitidas por aparatos de asistencia respiratoria
(Valero, 1996).
El comienzo de la neumonía bacteriana
puede variar de gradual a repentino. En los casos más agudos, el paciente puede
sufrir escalofríos agitantes, le pueden rechinar los dientes, y puede sufrir
dolor agudo en el pecho y tener una tos que produce esputo color herrumbre o
verdoso.
La temperatura de la persona afectada
a menudo sube a 105 0F. El paciente suda profusamente y la
frecuencia de la respiración y del pulso aumenta rápidamente. Los labios y las
bases de las uñas pueden tener un color azulado a causa de la falta de oxígeno
en la sangre. El paciente puede estar confundido o delirante.
Neumonías por Legionella pneumophila
Entra dentro de las denominadas neumonías mixtas, el
cuadro clínico presenta características de las neumonías típicas y atípicas. Su
agente etiológico más habitual es L. pneumophila,
conocida a partir de la epidemia que ocasionó en Filadelfia en 1976, aunque
pueden estar causadas por cualquiera de los microorganismos habituales de las
NEH. La neumonía debida a L. pneumophila o
enfermedad del legionario tiene un período de incubación de 2-10 días,
predomina al final del verano y en otoño y afecta sobre todo a mayores de 60
años, fumadores y alcohólicos con enfermedad hepática. Pueden aparecer brotes
epidémicos, casi siempre en relación con la contaminación de sistemas de
refrigeración y depósitos de agua. Posiblemente, la incidencia de neumonía por Legionella pneumophila
esté subestimada, especialmente en las formas más graves, porque los resultados
serológicos, una de las formas habituales de
diagnóstico, sólo están disponibles en la fase de convalecencia de aquéllos que
sobreviven.
Cursa como
una enfermedad multisistémica, con fiebre elevada. El
inicio es subagudo, con astenia, fiebre, escalofríos
y tos seca, acompañados de síntomas gastrointestinales y diarrea. Al progresar
la enfermedad aparece fiebre elevada de 39-40 ° C, dolor pleurítico en el 30%
de los casos, producción de esputo no purulento y disnea. Entre los síntomas extrapulmonares destacan los neurológicos (desde cefalea
hasta cuadros confusionales de intensidad
desproporcionada en relación con la fiebre) y los abdominales, sobre todo
diarrea, náuseas y vómitos. Son frecuentes la taquipnea
y taquicardia, pero en ocasiones existe bradicardia relativa, así como
leucocitosis moderada con neutrofilia y aumento de la
VSG. Se han descrito diversas alteraciones analíticas como propias de la legionelosis, que luego se ha comprobado que son originadas
por otras neumonías graves: hematuria microscópica, hipofosforemia
e, incluso, hiponatremia. Se ha observado también
elevación de la creatinina sérica, de la creatinfosfocinasa (CPK), alteraciones del funcionalismo
hepático, hipoalbuminemia y proteinuria.
En algunos pacientes, en la gasometría arterial se constata hipoxemia
intensa (Blanquer, et. al., 2001).
Neumonía Nosocomial
Las infecciones adquiridas en
las Unidades de Cuidados Intensivos
representan una parte importante en el contexto de la sepsis nosocomial. Dentro de estas se encuentra la neumonía nosocomial o adquirida.
La neumonía nosocomial
no es más que la inflamación de los pulmones por una infección contraída
durante una hospitalización. Esta tiende
a ser más grave porque los mecanismos de defensa contra la infección
generalmente están disminuidos y los tipos de organismos infecciosos son más
agresivos que los que se encuentran en la comunidad. Los factores de riesgo que
predisponen a los pacientes a adquirir neumonía en el hospital son el
alcoholismo, la edad avanzada, la inmunosupresión por
medicamentos o enfermedades, enfermedad reciente y riesgo de aspiración (Tejeda, et. al., 2001), (Palomar, et. al. 1998).
La aspiración de material extraño por
el pulmón (con frecuencia el contenido estomacal) puede ser un resultado de
algunos trastornos que afectan la deglución normal como las enfermedades del esófago
(estenosis esofágica, reflujo gastroesofágico) o la
disminución o ausencia del reflejo nauseoso (de personas inconscientes o
semiinconscientes). La edad avanzada, los problemas dentales, el uso de
calmantes, la anestesia, el coma y el consumo de alcohol excesivo, también son
factores causales o contribuyentes. La respuesta de los pulmones depende de las
características y la cantidad de sustancia aspirada; cuanto más ácido es el
material, mayor será el grado de lesión pulmonar, aunque esto no necesariamente
puede conducir a neumonía (Hernández,
et. al., 2004).
Los pulmones lesionados se pueden
infectar con múltiples especies de bacterias anaeróbicas o bacterias aeróbicas.
En el pulmón se puede formar una acumulación de pus y se puede formar una
membrana protectora alrededor del absceso.
El tracto respiratorio bajo es
un sitio frecuente de infección intrahospitalaria.
Estudios realizados de las neumonías nosocomiales,
plantean que las mismas están asociadas con la colonización de patógenos
hospitalarios del tracto respiratorio bajo (TRB) y la oro faringe, también son resultados de las
invasiones del tracto respiratorio incluyendo la intubación endotraqueal,
la traqueotomía y la ventilación mecánica (Liu, et.
al., 1995), (Valero, 1996), (Glez, 1997).
Se plantea que la micro
aspiración a través del tubo endotraqueal constituye
la fuente fundamental de penetración de los gérmenes al aparato respiratorio
inferior del paciente intubado, discutiéndose la importancia o no de la
colonización gástrica como factor contribuyente al desarrollo de la neumonía nosocomial (Palomar, et. al.,
1998).
La neumonía nosocomial tiene una elevada mortalidad, sobre todo aquella
causada por Pseudomonas aeruginosa
(87%). Parece que los pacientes con traqueotomía y enfermedades obstructivas
crónicas tienen un mayor riesgo de desarrollar neumonía por dicha bacteria, que
aumenta si los pacientes se encuentran en una Unidad de Cuidados Intensivos (Hernández, et. al., 2004).
También los
Bacilos Gram negativos aerobios (BGN) han asumido una
creciente importancia, fundamentalmente en las neumonías nosocomiales.
En estudio realizado en nuestro centro en el año 2003, en las unidades de atención al
grave, encontramos que la
incidencia de los microorganismos encontrados en neumonías nosocomiales,
reflejan que el 85% de las bacterias aisladas fueron Gram
negativas y el 15% Gram positivas, con mayor número
de aislamientos a: Escherichia coli (25%), Bacilos no Fermentadores (17%), Staphylococcus aureus
(15%), cepas del género Enterobacter (14%) y Citrobacter freundii
(10%), (Glez., et. al., 2003), resultados que
coinciden con diferentes autores, que señalan, en pacientes ventilados de
unidades criticas, aislamientos de S. aureus (Inglis, et. al., 1993). Otros refieren que más del 75% de
las cepas aisladas en neumonías nosocomiales
respiratorias pueden ser bacterias Gram negativas
incluyendo Enterobactereaceae, Pseudomonas aeruginosa,
Serratia spp
y dentro del género Acinetobacter, como uno de
los principales agentes causales Acinetobacter
baumanii, (Carrillo, et. al., 1991), (Malagonii, et. al., 1994), (kubisz,
1995), (Liu, et. al. 1995), (Valero, 1996), (Glez., 1997), (Jarvis, 1992).
Los
pacientes ingresados en las Unidades de Atención al Grave (UCI y UCIM), poseen
un riesgo de desarrollar neumonía nosocomial de cinco
a diez veces más que otras áreas. Su incidencia es difícil de establecer y
puede variar entre un 9% y un 68%. Su mortalidad es elevada y el espectro de
microorganismos responsables es amplio y variado.
Estas neumonías suelen presentar una
gran dificultad para establecer el diagnóstico etiológico, lo cual se
intensifica aún más, si se carece de los dispositivos habilitados para la
recolección de las muestras bronco aspiradas, como ha
sucedido en nuestro país a raíz de las
consecuencias insatisfactorias del periodo especial y del bloqueo económico.
Además durante el proceso de aspiración de secreciones por el Sistema de Bomba
de Vacío, resulta prácticamente imposible, interceptar el proceso para insertar
algún aditamento que nos permita recoger la muestra deseada.
Se cree que la mitad de las neumonías
están causadas por virus. Más y más virus están siendo identificados como los
causantes de las infecciones respiratorias y si bien la mayoría de ellos atacan
las vías respiratorias superiores, algunos producen neumonía, especialmente en
los niños. La mayoría de estas neumonías no son graves y duran poco tiempo (Van
Der Erden, et. al., 2004).
El virus Influenza con complicación
bacteriana puede ser grave y a veces puede causar la muerte. El virus invade
los pulmones y se multiplica, pero prácticamente no hay señales físicas de que
el tejido pulmonar se llene de líquido. Muchas de sus víctimas son personas con
enfermedades preexistentes del corazón o de los pulmones, o mujeres embarazadas
o en las edades extremas de la vida, o
sea la niñez y la ancianidad (Almirante, et. al., 1998).
Los síntomas iniciales de las
neumonías virales son los mismos que los del virus influenza: fiebre, tos seca,
dolor de cabeza, dolores musculares y debilidad. En 12 a 36 horas aumenta la
falta de aire y la tos empeora, y produce una pequeña cantidad de esputo. La
fiebre es elevada y los labios pueden estar azulados.
En los peores casos el paciente tiene
una falta de aire extrema y necesita aire con desesperación. Las neumonías
virales pueden estar complicadas por una invasión de bacterias, con todos los
síntomas clásicos de la neumonía bacteriana.
Debido a que sus síntomas y señales
físicas son algo diferente y a que el curso de la enfermedad era distinto al
clásico de la neumonía neumocócica, anteriormente se
creía que la neumonía por micoplasma estaba causada por uno o más virus que no
se habían descubierto, y se la llamaba "neumonía atípica primaria"
(Van Der Erden, et. al,
2004).
Identificados durante la Segunda
Guerra Mundial, los micoplasmas son las bacterias de menor tamaño que causan
enfermedades a los seres humanos. En
general causan una neumonía leve y generalizada. Afecta a personas de cualquier
edad, pero es más común en niños de mayor edad y en adultos jóvenes. El índice
de muerte es bajo, incluso cuando no se la trata (Murria, et. al, 1999).
El síntoma más evidente de la
neumonía por micoplasma es una tos que tiende a ocurrir en ataques violentos,
pero que sólo produce una pequeña cantidad de moco blancuzco. La fiebre y los
escalofríos son síntomas que ocurren al principio de la enfermedad y algunos
pacientes tienen náuseas y vómitos. Los pacientes pueden sentir una profunda
debilidad que dura mucho tiempo.
Neumonía por Pneumocystis carinii
La neumonía por Pneumocystis
carinii (PCP) está causada por un
organismo que se ha sugerido que podría ser un hongo. La PCP es la primera
señal de enfermedad en muchas personas con SIDA y un 80 por ciento de estos
enfermos (cuatro de cada cinco) la contraen tarde o temprano (Van Der Erden, et. al, 2004). Su
presentación más habitual es subaguda, pero
progresivamente el paciente presenta dificultad respiratoria, fiebre, tos no
productiva. La infección no se transmite entre persona (Perea, et. al, 1992).
En muchos casos, la PCP es tratable.
Puede volver a ocurrir a los pocos meses, pero el tratamiento puede ayudar o demorar la recaída.
Otros tipos de Neumonías
Otras neumonías menos comunes pueden
ser bastante graves y están ocurriendo con mayor frecuencia. Varias neumonías
especiales están causadas por la aspiración de alimentos, líquidos, gases o
polvo, y por hongos. Los cuerpos extraños o las obstrucciones de los bronquios,
como un tumor, pueden ayudar a que el paciente contraiga neumonía, si bien no
son causas de neumonía.
Las Rickettsias
causan la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, la fiebre Q, el tifus y la
psitacosis, enfermedades que pueden afectar los pulmones de manera leve o
pronunciada. (Van Der
Erden, et. al, 2004).
Diagnóstico Microbiológico
Las técnicas microbiológicas que se
emplean para identificar el agente causal pueden clasificarse, de acuerdo al
riesgo de yatrogenia que entraña su aplicación, en (Perea, et. al., 1992), (Levinson, et. al., 1998),
(Gordon, et. al., 1996), (Blanquer, et. al., 2001):
Ø
Técnicas no invasivas
Ø
Técnicas invasivas
Técnicas no invasivas
v
Hemocultivo. Es un método
simple y específico pero poco sensible. Menos del 25% de los pacientes con
neumonía neumocócica o por enterobacterias
tienen hemocultivos positivos para estos gérmenes (Levy, et. al., 1988), (Woodhead,
et. al., 1987).
v
Examen del esputo por tinción de Gram. Se trata de una prueba sencilla y rápida que permite
establecer una primera orientación etiológica para seleccionar el tratamiento
antibiótico inicial del paciente con neumonía extrahospitalaria.
El resultado es fiable si el paciente no ha recibido antibiótico y si la
observación microscópica nos ofrece una visión bacteriana monomorfa
(Balows, et. al., 1984), (Greckler,
et. al., 1989).
v Cultivo de esputo. El cultivo simple o el cultivo cuantitativo del esputo o
de los aspirados endotraqueales obtenidos a través de
los tubos de intubación deben interpretarse como orientadores, puesto que estas
muestras se hallan a menudo contaminadas por los microorganismos que colonizan
la cavidad oro faríngea y, en numerosas ocasiones, las vías aéreas superiores
(tráquea y grandes bronquios). Sin embargo, el análisis microbiológico
cuantitativo de los aspirados endotraqueales ha demostrado
ser una técnica de rentabilidad razonable (sensibilidad y especificidad
alrededor del 70%) cuando se aíslan más de 10.000 colonias por ml de secreción (Blanquer, et. al., 2001).
v
Exámenes inmunológicos. Detección de antígenos. Existen varias técnicas:
---Contrainmunoelectroforesis
---Coaglutinación
---ELISA
---Aglutinación
del Latex
Esta pruebas
permiten detectar cantidades pequeñas de antígenos bacterianos. La positividad de estas pruebas persiste durante varios días
después de iniciar el tratamiento antibiótico. En general estas pruebas son más
específicas que sensibles. (Cerosaletti, et.
al. 1985), (Homberg, et. al., 1988).
v
Detección de anticuerpos. Los estudios serológicos se utilizan para establecer el diagnostico
retrospectivo de infección por m. o que son difíciles de cultivar o resultan
peligrosos para el personal del laboratorio (Blanquer, et. al.,
2001).
Técnicas invasivas
v
Punción transtraqueal (PTT). La utilidad del PTT se
basa en el hecho que la microbiota oro faríngea no se extiende hasta la laringe, al menos en
concentraciones significativas, excepto en los pacientes con bronquitis crónica
y en aquellos que se hallan en coma. Los índices de sensibilidad y
especificidad oscilan alrededor del 80% (Blanquer,
et. al., 2001), (Ries, et. al.,
1974).
v
Punción pulmonar espirativa (PPA). Es útil especialmente para el estudio de lesiones
localizadas en la periferia del pulmón. Resulta menos sensible pero más
específica que la PTT (Perea, et. al., 1992).
v
Obtención de muestras mediante broncoscopía. Si el paciente no ha recibido tratamiento antibiótico y se
realizan cultivos cuantitativos, la presencia de más de103 UFC/ ml significa infección bacteriana con grado de sensibilidad
y especificidad próximo al 90%. Los pacientes sometidos a ventilación mecánica,
en los que la sonda de intubación o de traqueotomía facilita el acceso del fibrobroncoscopio, son ideales para la utilización de esta
técnica (Perea, et. al., 1992).
v
Cepillado protegido con doble catéter telescópico y tapón distal
reabsorvible. Reduce la
contaminación con la microbiota de las vías aéreas.
v
Lavado bronco alveolar y biopsia transbronquial. Las muestras obtenidas por ambas técnicas resultan altamente
específicas para establecer el diagnóstico de infección por gérmenes
oportunistas. En estudios realizados el hallazgo de más de 105 UFC /
ml en muestras de lavado bronco alveolar ha
demostrado un alto grado de fiabilidad en el diagnostico etiológico de la
neumonía bacteriana. Por otra parte la sensibilidad de la biopsia transbronquial es del 50 % debido a que la muestra obtenida
es pequeña (Blanquer, et. al., 2001).
v
Biopsia por toracotomía. Tiene un rendimiento diagnóstico del 70% y una especificidad superior a la de la
biopsia transbronquial. Se reserva para pacientes
graves con infección rápidamente progresiva (Blanquer, et. al., 2001).
Las técnicas invasivas
logran una mayor especificidad en los resultados que se obtienen, pero a su
vez, son más molestas para los pacientes y si no es aplicada por personal especializado ocasionan trastornos
que pueden llevar a la muerte de
éste. Son técnicas sumamente caras y
principalmente a nuestro país, que se mantiene bloqueado hace 45 años, se le
dificulta la aplicación de éstas. Por esta razón nos motivamos a realizar el
trabajo que veremos más adelante, con el fin de ayudar al diagnóstico de las
neumonías nosocomiales en pacientes del área crítica.
Aspectos Clínicos.
Síntomas
·
Escalofrío
·
Fiebre
·
Dolor de cabeza.
·
Pérdida del apetito
·
Náuseas y vómitos
Signos Clínicos
El examen físico revela la dificultad
respiratoria y las crepitaciones o la disminución de los ruidos respiratorios
cuando se escucha el tórax con un estetoscopio.
Exámenes Diagnósticos
complementarios
Ø
Radiografía de tórax o TC de tórax
Ø
Conteo completo de sangre (CSC)
Ø
Gases arteriales (Gasometría)
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es curar la
infección con un antibiótico o antibióticos, que se seleccionan mediante un
cultivo de esputo para tratar el agente causal específico. Sin embargo, no
siempre se puede identificar el organismo causal en las pruebas, así que se
administra la terapia con antibióticos para combatir los organismos bacterianos
más comunes que infectan a los pacientes hospitalizados (Staphylococcus
aureus y Bacilos Gram negativos) (Ausina,
et. al., 1998).
El tratamiento de soporte incluye oxígeno y terapias respiratorias
para aflojar y remover las secreciones espesas de los pulmones.
Si contrae neumonía, las
posibilidades de recuperarse rápidamente son mucho mayores con ciertas
condiciones: si el paciente es joven, si la neumonía se diagnostica al
principio, si las defensas contra las enfermedades están funcionando bien, si
la infección no se ha diseminado y si no padece de otras enfermedades (Palomar, et. al., 1998).
En los jóvenes y en las personas
sanas el tratamiento precoz con antibióticos puede curar las neumonías
bacterianas y acelerar la recuperación de la neumonía por micoplasma, así como
un cierto porcentaje de los casos de enfermedades producidas por Rickettsias. Todavía no hay ningún tratamiento efectivo
para las neumonías virales, que generalmente se curan solas. La mayoría de las
personas pueden ser tratadas en su casa.
Los fármacos utilizados para el
tratamiento de las neumonías dependen del agente que causa la neumonía y de la
decisión del médico. Después de que la temperatura del paciente vuelve a ser
normal, es necesario continuar la medicación conforme a las indicaciones del
médico, de lo contrario la neumonía puede volver. Las recaídas pueden ser mucho
más graves que el primer ataque (Almirante, et.
al., 1998).
Además de los antibióticos, los
pacientes reciben tratamiento de apoyo: buena alimentación y oxígeno para
aumentar el oxígeno en la sangre en los casos en que es necesario. En algunos
pacientes puede ser necesaria la medicación para reducir el dolor en el pecho y
aliviar la tos violenta.
Las personas jóvenes y vigorosas
pueden volver a la vida normal dentro de la semana de haberse recuperado de la
neumonía. Pero en el caso de las personas de mediana edad pueden pasar semanas
hasta que recuperan su fuerza, vigor y sentido de bienestar habituales. Las
personas que se recuperan de la neumonía por micoplasma pueden estar débiles
por un período de tiempo prolongado (Blanquer, et. al.,
2001).
En general, las personas pueden
regresar al trabajo o realizar sus actividades habituales, pero se les debe
prevenir que podrán sufrir algunas dificultades. El descanso adecuado es
importante para mantener el progreso hacia una recuperación completa y evitar
las recaídas. No debe apresurar la recuperación.
Bibliografía
1. Almirante Gragera B., Pigrau Serrallach C., Capdevila Morell J. A.
Tratamiento empírico de las neumonías extrahospitalarias.
Medicine (IDEPSA) 1998: 7 (74): 3460-3462.