Especialista en Terapia Intensiva.
Médico Legista.
Hospital General de Agudos PARMENIO T. PIÑERO. Guardia General Día Domingo. Reporte de un Caso. Autores.
Dres: Copani,
j.; De Santi, O.; Schinocca,
N.; Senillosa, M. |
INTRODUCCIÓN.
Se denomina síndrome antifosfolípido
(SAF) a la asociación de fenómenos trombóticos arteriales
y/o venosos, abortos a repetición y trombocitopenia,
junto a la presencia de anticuerpos antifosfolípido.
Puede aparecer sin manifestaciones clínicas ni analíticas de otra enferrnedad (SAF primario) o asociarse a otras patologías
(SAF secundario) de las que el lupus eritematoso sistémico
(LES) es la más frecuente.
Los AAF mejor conocidos son los anticuerpos anticardiolipina (AAC) y el anticoagulante lúpico (AL).
Se considera actualmente como
una de las principales y más frecuentes diátesis protrombóticas,
por lo que tras su diagnóstico deberá efectuarse de forma indefinida una profilaxis
secundaria de nuevas trombosis mediante anticoagulación,
pues el riesgo de retrombosis es extraordinariamente
elevado tras un periodo trombótico o después de suspender
anticoagulación.
Presentamos un caso de SAF que debutó de forma inusual con
presencia de lesiones cutáneas necróticas severas e Insuficiencia renal.
CASO
CLINICO.
Mujer de 77 años de edad, con antecedentes de Enfermedad
Pulmonar Obstructiva Crónica, Obesidad, Hipertensión Arterial y Fibrilación
Auricular Crónica, cumpliendo tratamiento con: Deltisona
40 mg / día, Agonistas Beta
2, Teosona 300 mg/ día,
Nitritos y Enalapril 10 mg
/día.
Ingresa por guardia por presentar Cianosis palmoplantar de tres días de evolución, dolor local y oligoanuria.
En la analítica de rutina evidenció:
Glucemia 99 mg / dl, Hto 36 %, Eritrocitos 4.550/
mm3, Leucocitos 11.000/ mm3, Plaquetas 145.000/
mm3, Hepatograma ( dentro de valores normales) , LDH 808 UI, Eritrosedimentación 140 mm en 1°
hora, Urea 206 mg/dl, Creatininemia 3,8 mg/dl , Na: 141 mEq/
L, K: 3,6 mEq/ L, RIN 1,36 , KPTT 30 seg.
El laboratorio pone de manifiesto
la presencia de insuficiencia renal aguda, se pauta tratamiento con plan de
hidratación y diuréticos normalizando la función renal luego de 10 días de iniciada
la terapéutica. El laboratorio control mostró Creatinina
de 1,1 mg/dl y Uremia de
35 mg/dl.
Los siguientes estudios realizados
no tuvieron valor patológico: -Radiografía simple de tórax – ECG- Ecocardiografia ( Debe practicarse de forma rutinaria
para descartar lesiones valvulares,debido a su mayor
prevalencia en pacientes con AAF, asociado o no a LES).
El clearence
de Creatinina fue de 22 ml
/ min, con un volumen urinario de 3000 ml y creatinina de 3 mg/dl.
Ante la sospecha clínica de probable
SAF se evidenció :
ATC anticardiolipinas
( + ), Procoagulante lúpico
( + ), PCR ( - ), Latex AR ( + ), FAN ( - ), VDRL
( - ), R. Reagan ( - )
La paciente evoluciona a la necrosis
y momificación en falanges que requirió amputación. Posteriormente se externa
para continuar tratamiento por consultorios externos medicada con antagonistas
cálcicos, inmunosupresores y planteando en un segundo
tiempo la anticoagulación.
| CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE SAF (HARRIS) |
|
| Clínicos |
Laboratorio |
| Trombosis venosa |
Anticardiolipina IgG > 10 GPL |
| Trombosis arterial |
Anticoagulante lúpico positivos |
| Pérdidas fetales recurrentes |
Anticardiolipina > 10 GML y anticoagulante lúpico positivo |
| Se necesita un criterio clínico
más uno analítico en al menos dos ocaciones
con intervalo no menor de 8 semanas. |
|
| OTROS CRITERIOS DIAGNÓSTICO
DE SAF |
|
| Criterios Mayores | Pérdidas fetales recurrentes, trombosis venosas
o arteriales, úlceras de miembro inferior, livedo
reticularis, anemia hemolítica, trombocitopenia,
y altos niveles de Anticoagulante lúpico positivo. |
| Criterios menores | Migraña. Corea. |
| Diagnóstico definitivo |
2 o más síntomas con alto título de anticuerpos antifosfolípidos. |
| Diagnóstico probable |
|
| Diagnóstico dudoso |
|
SÍNDROME ANTIFOSFOLIPÍDICO Y
TROMBOSIS |
||
| Síndrome Trombótico
Asociado a Anticuerpos Antifosfolípidos |
Tipo I: |
Tombosis venosa profunda con o sin tromboembolismo de pulmón. |
| Tipo II: |
Trombosis de arterias coronarias. |
|
| Trombosis de arterias periféricas. |
||
| Trombosis aórtica. |
||
| Trombosis de arterias carotideas. |
||
| Tipo III: |
Trombosis de arteria retiniana. |
|
| Trombosis de vena retiniana. |
||
| Trombosis cerebrovascular. |
||
| Accidente Isquémico Transitorio. |
||
| Tipo IV: |
Superposisicón de
los tipos I,II y III (poco frecuente). |
|
EVENTOS TROMBÓTICOS POR REGIÓN |
|
Trombosis
Venosa
TVP 46% TEP 27% |
Trombosis
Arterial 44 % Miembros superiores. Grandes vasos Braquial. Cubital. Radial. Digital. |
| Torax 9,5% |
Aorta Torácica 2,9% |
Abdomen y Pelvis 17,5% Trombosis hepática. Trombosis
portal. Trombosis renal. Trombosis esplénica. Trombosis mesentérica superior. Trombosis vena cava inferior. Trombosis ilíaca. Trombosis
ovárica |
Abdomen y Pelvis 32,5% Ilíaca. Mesentérica superior. Renal. Esplénica. |
Miembros Inferiores 20,6% |
|
| Régimen de Anticoagulación
Recomendada para Trombosis Asociada a Síndrome Antifosfolípido |
|
| Tipo I |
heparina intravenosa o subcutánea, seguido de anticoagulación a largo plazo. |
| Tipo II |
heparina intravenosa o subcutánea,
seguido de anticoagulación a largo plazo. |
| Tipo III | Cerebrovascular: anticoagulación con warfarina
más bajas dosis de aspirina 2 veces por día (a largo plazo). Retiniana:
anticoagulación con warfarina
idem anterior) más pentoxifilina
400 mgs. 4 veces por día. |
| Tipo IV |
depende de las manifestaciones trombóticas. |
VALORAR
EN LABORATORIO
INFECCIONES QUE INDUCEN A ANTICUERPOS ANTIFOSFOLÍPIDOS
CON MAYOR FRECUENCIA |
|
Sífilis. TBC Hepatitis A, Hepatitis C |
Malaria. Brucelosis HIV 1 |
DROGAS QUE INDUCEN ANTICUERPOS ANTIFOSFOLÍPIDOS CON MAYOR FRECUENCIA |
|||
Fenotiazinas Procainamida |
Etosuccimida Hidralazina |
Quinidina Clorpromazina |
Anticonceptivos orales |
DISCUSIÓN.
El SAF afecta sobre todo a mujeres (80%) entre los 20-40
años. Puede aparecer en individuos que no presentan alteraciones clínicas ni
analíticas de otra enfermedad (SAF primario) o asociarse a otras patologías
(SAF secundario). La asociación más frecuente es con el lupus eritematoso sistémico (LES).
Los AAF se pueden asociar a 2 situaciones clínicas antagónicas;
no presentar sintomatología alguna o, por el contrario, desarrollar un cuadro
trombótico multisistémico,
agudo y de curso muy grave (SAF catastrófico). Es importante tener en cuenta
que la mera presencia de estos anticuerpos sin clínica no es diagnóstico del
síndrome.
El mecanismo por el que los AAF producen fenómenos trombóticos es todavía en parte desconocido. Se sabe que la
trombosis es consecuencia de un fenómeno vaso-oclusivo sin que exista vasculitis. Las teorías más aceptadas proponen una posible
alteración en la síntesis y secreción de prostaciclina
por el endotelio vascular, una disminución en la fibrinólisis,
alteraciones en los inhibidores de la coagulación (proteína C, antitrombina III y trombomodulina)
e incluso una probable acción directa de los AAF sobre las plaquetas.
Las teorías más recientes han demostrado la existencia de
anticuerpos frente a la B2-glicoproteína I, que actúa
como cofactor de la cardiolipina en la producción
de anticuerpos y que sería responsable de la producción de trombosis.
El SAF es un síndrome de hipercoagulabilidad
en el que los pacientes pueden presentar trombosis tanto arteriales como venosas.
Las consecuencias clínicas son muy variadas. Las más frecuentes son las trombosis
venosas profundas en extremidades.
También están descriptas trombosis cerebrales, cardíacas,
pulmonares, renales, suprarrenales, hepáticas y cutáneas entre otras.
Una gran variedad de lesiones cutáneas han sido relacionadas
con los AAF, destacando por su frecuencia livedo
reticularis (20-24%) y úlceras cutáneas (20-30%).
También es frecuente observar gangrena digital, hemorragias y telangiectasias subungueales, flebitis
superficiales y otras cuadros menos frecuentes como pioderma gangrenoso-like, anetoderma y papulosis atrófica
maligna de Degos.
Los criterios diagnósticos más empleados en la actualidad
son los de Hugues. El diagnóstico de SAF primario
o secundario se hará en función de la existencia de otra enfermedad asociada,
básicamente LES, ya que no es infrecuente que la primera manifestación de un
LES sea un SAF. Por ello se recomienda un período de observación de al menos
5 años antes de diagnosticar a un paciente como afecto de SAF primario.
El tratamiento del SAF está condicionado por la presencia
o no de enfermedad autoinmune asociada y la existencia
de trombosis. Se basa en 3 pilares fundamentales: eliminación de AAF, prevención
y tratamiento de las trombosis y tratamiento de la enfermedad de base si existiera.
La administración de fármacos inmunosupresores,
gammaglobulinas y la plasmaféresis consiguen en algunos
casos la eliminación de los AAF; sin embargo, tras la suspensión de estas terapias
se produce generalmente una nueva elevación de los anticuerpos (efecto rebote).
Por ello el uso de inmunosupresores no está indicado
excepto si se requiere para el control de la enfermedad de base. Es preciso
la eliminación de factores de riesgo trombótico como
la HTA, tabaquismo, sedentarismo o el uso de anticonceptivos orales en la mujer.
La indicación o no de anticoagulación
profiláctica en pacientes con SAF sin episodios de trombosis previos es una
cuestión aún debatida. La mayoría de los autores no la recomiendan salvo que
existan factores de riesgo para trombosis asociados.
El tratamiento antitrombótico se
realiza con anticoagulantes dicumarínicos a dosis
elevadas (RIN: 2-3) y durante largas temporadas, probablemente de por vida.
El pronóstico dependerá de la localización y la extensión
del daño producido por la oclusión vascular. No obstante, la rápida instauración
de tratamiento anticoagulante evita casi siempre la reaparición de fenómenos
trombóticos.
En conclusión, hemos presentado un caso
infrecuente de SAF, que debutó de forma inusual con la aparición de lesiones
cutáneas necróticas severas, siendo de hallazgo excepcional como presentación
de la patología, concluyendo que la vasculopatía lleva
a alteraciones y/o lesiones en diversos
órganos, como así también a nivel de la circulación digital con presencia de
isquemia y necrosis, pudiendo ser esta la manifestación evidenciable a tener
en cuenta como sospecha clínica.
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