| REFLEXIONES
SOBRE EL MALTRATO INFANTIL |
| El
niño.... |
Un niño es un ser grandioso, expresión
de la creación, culminación de un sueño que inicia y esperanza de un presente
que día a día estamos creando.
¡Qué bello es ser niño!, se sueña
despierto, se tienen amigos imaginarios, se recrea con una imagen, se traslada
de un lugar a otro con solo cerrar sus ojos... un niño es magia, luz y diversidad.
El niño es el espejo de
la cultura en la que nace, trasluce la formación, los principios, las aspiraciones
y los retos de una sociedad. Depende estrechamente de su familia, que aun
cuando no sea perfecta, debe orientarlo para desarrollar de manera plena y
satisfactoria el potencial que por el sólo hecho de ser humano posee.
Los niños no son ajenos de derechos,
muestra de ello lo expone la Declaración de los
Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas
el 20 de noviembre de 1959, cualquier infracción a los artículos que componen
esta declaración se considera como una violación a los derechos de los cuales
cualquier niño se vuelve acreedor desde el momento en que nace.
| Los
Derechos... |
Reflexionemos
paso a paso leyendo con detalle estos derechos:
Artículo
1º. El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración.
Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni
distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión,
opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición
económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.
Artículo
2º. El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y
servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda
desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma
saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al
promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá
será el interés superior del niño.
Artículo
3º. El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.
Artículo
4º. El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho
a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse,
tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y
postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo
y servicios médicos adecuados.
Artículo
5º. El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social
debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere
su caso particular.
Artículo
6º. El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y
comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la
responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de
seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá
separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades
públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia
o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de
los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra
índole.
Artículo
7º. El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria
por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca
su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades,
desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad
moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés
superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la
responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe,
en primer término, a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y
recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por
la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover
el goce de este derecho.
Artículo
8º. El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que
reciban protección y socorro.
Artículo
9º. El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y
explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al
niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará
ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda
perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.
Artículo
10º. El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la
discriminación racial, religiosa, o de cualquiera otra índole. Debe ser educado
en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y
fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus
energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.
| La
Reflexión... |
Los
niños por tanto, con derechos claros y precisos, son en la mayoría de los casos
desprovistos de manera radical de lo que legal, moral y naturalmente les
pertenece. No necesitan ser niños “de la calle” para ser sujetos de maltrato.
No necesitan ser hijos de “hogares destruidos” para verse afectados por
alteraciones en su dinámica social. Los padres, debemos entender, que nuestros
hijos, no son propios, son hijos de la vida, son seres, seres en el más amplio
concepto.
Son
individuos, auténticos, únicos e irrepetibles, con una visión muy clara del
presente y con argumentos entusiastas que diseñan un futuro claro, sincero y
muy prometedor.
Son
personas capaces de dar mucho amor, pero también muy necesitadas de afecto, de
confianza, comunicación y sobre todo respeto.
La
distancia intergeneracional, día a día se acorta, los medios de comunicación
inciden de manera tenaz, oportuna y cotidiana presentando un mundo más real, a
través del cual los niños captan su presencia en su comunidad, en su país y en
su mundo.
Los
niños saben sus derechos, saben su postura actual, y aún así, callan ante
situaciones de maltrato y prepotencia, que los adultos les proporcionamos,
reitero, no necesitan ser niños “de la calle” para ser maltratados.
Stress,
depresión, tensiones, fracasos, disgustos, inconformidad, tristeza, ira,
llanto, incapacidad, son elementos que se suman y que en muchos casos se
descargan sin piedad ni misericordia en los niños... niños que después de un
episodio de maltrato, se acercan y sonríen a quien los daño, como dejando atrás
ese dolor sincero que ataca su integridad física y desgasta su presencia moral.
No
etiquetemos a los niños maltratados como “niños de la calle”, no estereotipemos
a las familias destruidas o disfuncionales como los únicos núcleos desde donde
parte el maltrato... hagamos un viaje a nuestro interior, veamos nuestra forma
de actuar y rescatemos a ese niño que todos llevamos dentro para así poder entender,
comprender y amar a quien la vida nos da como un hermoso regalo... nuestro
hijo.
Investigadora
del Instituto de Medicina Forense de la Universidad Veracruzana