REFLEXIONES SOBRE EL MALTRATO INFANTIL


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Fecha de publicación 27/08/01

El niño....

Un niño es un ser grandioso, expresión de la creación, culminación de un sueño que inicia y esperanza de un presente que día a día estamos creando.

¡Qué bello es ser niño!, se sueña despierto, se tienen amigos imaginarios, se recrea con una imagen, se traslada de un lugar a otro con solo cerrar sus ojos... un niño es magia, luz y diversidad.

El niño es el espejo de la cultura en la que nace, trasluce la formación, los principios, las aspiraciones y los retos de una sociedad. Depende estrechamente de su familia, que aun cuando no sea perfecta, debe orientarlo para desarrollar de manera plena y satisfactoria el potencial que por el sólo hecho de ser humano posee.

Los niños no son ajenos de derechos, muestra de  ello lo expone la Declaración de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1959, cualquier infracción a los artículos que componen esta declaración se considera como una violación a los derechos de los cuales cualquier niño se vuelve acreedor desde el momento en que nace.

 

Los Derechos...

 

Reflexionemos paso a paso leyendo con detalle estos derechos:

 

Artículo 1º. El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Artículo 2º. El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Artículo 3º. El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Artículo 4º. El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social. Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Artículo 5º. El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.

Artículo 6º. El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Artículo 7º. El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Artículo 8º. El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.

Artículo 9º. El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Artículo 10º. El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa, o de cualquiera otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.

 

La Reflexión...

 

Los niños por tanto, con derechos claros y precisos, son en la mayoría de los casos desprovistos de manera radical de lo que legal, moral y naturalmente les pertenece. No necesitan ser niños “de la calle” para ser sujetos de maltrato. No necesitan ser hijos de “hogares destruidos” para verse afectados por alteraciones en su dinámica social. Los padres, debemos entender, que nuestros hijos, no son propios, son hijos de la vida, son seres, seres en el más amplio concepto.

Son individuos, auténticos, únicos e irrepetibles, con una visión muy clara del presente y con argumentos entusiastas que diseñan un futuro claro, sincero y muy prometedor.

Son personas capaces de dar mucho amor, pero también muy necesitadas de afecto, de confianza, comunicación y sobre todo respeto.

 

 

La distancia intergeneracional, día a día se acorta, los medios de comunicación inciden de manera tenaz, oportuna y cotidiana presentando un mundo más real, a través del cual los niños captan su presencia en su comunidad, en su país y en su mundo.

Los niños saben sus derechos, saben su postura actual, y aún así, callan ante situaciones de maltrato y prepotencia, que los adultos les proporcionamos, reitero, no necesitan ser niños “de la calle” para ser maltratados.

Stress, depresión, tensiones, fracasos, disgustos, inconformidad, tristeza, ira, llanto, incapacidad, son elementos que se suman y que en muchos casos se descargan sin piedad ni misericordia en los niños... niños que después de un episodio de maltrato, se acercan y sonríen a quien los daño, como dejando atrás ese dolor sincero que ataca su integridad física y desgasta su presencia moral.

No etiquetemos a los niños maltratados como “niños de la calle”, no estereotipemos a las familias destruidas o disfuncionales como los únicos núcleos desde donde parte el maltrato... hagamos un viaje a nuestro interior, veamos nuestra forma de actuar y rescatemos a ese niño que todos llevamos dentro para así poder entender, comprender y amar a quien la vida nos da como un hermoso regalo... nuestro hijo.

 

Dra. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

Investigadora del Instituto de Medicina Forense de la Universidad Veracruzana