Alberto Hernández Martínez. Médico General.
Hospital
Clínico Universitario San Carlos. Madrid.
Gabriel Romero de Avila Cabezón. Estudiante de Medicina.
Hospital
Clínico Universitario San Carlos. Madrid.
gromero92@hotmail.com
El síncope es una cuestión relativamente frecuente en la
Medicina de Urgencias. Se ha estimado que alrededor del 30 por ciento de la
población experimenta al menos un episodio de síncope a lo largo de su vida,
y más del uno por ciento de todas las emergencias atendidas se deben a un
síncope.
Sin embargo, estos números pueden ser incluso mayores. La
causa de muchos accidentes atendidos en los Servicios de Urgencias puede ser
un síncope, y no ser correctamente diagnosticado debido a las dificultades
para saber exactamente qué ocurrió durante el episodio y cómo. Pacientes de
edad avanzada que se caen en el cuarto de baño, accidentes de tráfico sin
razón aparente, incluso niños que se lesionan mientras jugaban... es difícil
estimar cuántos de estos pacientes sufrieron un síncope y cuántos tuvieron
una simple caída, sin otras causas que la originaran.
Pero un correcto diagnóstico puede ser decisivo. Hay muchas
posibles causas para un síncope, y algunas de éstas son realmente graves,
llegando a amenazar la vida, como arritmias ventriculares, hemorragia gastrointestinal
o alteraciones cerebrovasculares. La lista de causas más comunes de síncope
se muestra en la tabla
1.
La clave en el diagnóstico de un síncope es obtener una completa
historia del suceso a partir del enfermo, pero también de los testigos visuales.
A veces, el testimonio de un familiar o un amigo, o simplemente cualquier
persona que se hallara en el lugar durante el suceso, puede ser crucial para
completar la descripción del accidente, especialmente si el paciente no recuerda
los detalles. Y al tratar con pacientes que han sufrido un síncope, el médico
debe pensar en primer lugar en aquellas causas que constituyen una emergencia
terapéutica. Así, en pacientes de edad avanzada, un repentino síncope sin
causa evidente debería hacernos sospechar un bloqueo cardíaco o una taquiarritmia,
aunque los hallazgos sean en principio negativos cuando el paciente es atendido.
Sabemos que incluso tales precauciones pueden subvalorar y minimizar el auténtico
impacto del síncope entre todos los motivos de asistencia en Urgencias, por
cuanto estos síntomas no son específicos ( y algunas veces, incluso el electrocardiograma
y el electroencefalograma no son del todo útiles en el diagnóstico de las
causas cardíacas y neurológicas, respectivamente, del síncope ). Además, en
muchos casos el paciente no presentaba síntomas previos, por lo cual el médico
de Urgencias se ve poco menos que incapaz de diagnosticar correctamente el
cuadro, que permanecerá enmascarado hasta que se muestre de forma más evidente,
o no se muestre, y nunca se llegue al diagnóstico último.
La causa más común de síncope es el vasovagal, pero en cerca del 50 por ciento
de pacientes, la causa permanece sin diagnosticar.