EL SÍNCOPE EN EL SERVICIO DE URGENCIAS
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Fecha de publicación 27/21/01


Alberto Hernández Martínez. Médico General.

Hospital Clínico Universitario San Carlos. Madrid.

Gabriel Romero de Avila Cabezón. Estudiante de Medicina.

Hospital Clínico Universitario San Carlos. Madrid.
gromero92@hotmail.com

 

El síncope es una cuestión relativamente frecuente en la Medicina de Urgencias. Se ha estimado que alrededor del 30 por ciento de la población experimenta al menos un episodio de síncope a lo largo de su vida, y más del uno por ciento de todas las emergencias atendidas se deben a un síncope.

 

Sin embargo, estos números pueden ser incluso mayores. La causa de muchos accidentes atendidos en los Servicios de Urgencias puede ser un síncope, y no ser correctamente diagnosticado debido a las dificultades para saber exactamente qué ocurrió durante el episodio y cómo. Pacientes de edad avanzada que se caen en el cuarto de baño, accidentes de tráfico sin razón aparente, incluso niños que se lesionan mientras jugaban... es difícil estimar cuántos de estos pacientes sufrieron un síncope y cuántos tuvieron una simple caída, sin otras causas que la originaran.

 

Pero un correcto diagnóstico puede ser decisivo. Hay muchas posibles causas para un síncope, y algunas de éstas son realmente graves, llegando a amenazar la vida, como arritmias ventriculares, hemorragia gastrointestinal o alteraciones cerebrovasculares. La lista de causas más comunes de síncope se muestra en la tabla 1.

 

La clave en el diagnóstico de un síncope es obtener una completa historia del suceso a partir del enfermo, pero también de los testigos visuales. A veces, el testimonio de un familiar o un amigo, o simplemente cualquier persona que se hallara en el lugar durante el suceso, puede ser crucial para completar la descripción del accidente, especialmente si el paciente no recuerda los detalles. Y al tratar con pacientes que han sufrido un síncope, el médico debe pensar en primer lugar en aquellas causas que constituyen una emergencia terapéutica. Así, en pacientes de edad avanzada, un repentino síncope sin causa evidente debería hacernos sospechar un bloqueo cardíaco o una taquiarritmia, aunque los hallazgos sean en principio negativos cuando el paciente es atendido.




Algunos síntomas específicos referidos por el paciente pueden hacer sospechar al médico la existencia de un síncope, como incapacidad para recordar los hechos del accidente, mareo, debilidad, luces blancas en su campo visual o pitidos en los oídos, parestesias en brazos o piernas, palpitaciones, sudoración, dolor torácico, pérdida de conciencia, secuelas tras el accidente en su movilidad o sensibilidad (además de aquellas mermas lógicas tras un accidente que puede llegar a ser muy grave), y otros episodios similares sufridos con anterioridad por él o por alguien en su familia. Éstos son los detalles que deben indagarse a la hora de realizar la historia clínica de un paciente que aparece en el Servicio de Urgencias con un cuadro sugerente de síncope, para decidir tras ella si el paciente realmente lo sufrió o se trata de una siple caída sin mayores consecuencias. Así lo reflejamos en la tabla 2.



Sabemos que incluso tales precauciones pueden subvalorar y minimizar el auténtico impacto del síncope entre todos los motivos de asistencia en Urgencias, por cuanto estos síntomas no son específicos ( y algunas veces, incluso el electrocardiograma y el electroencefalograma no son del todo útiles en el diagnóstico de las causas cardíacas y neurológicas, respectivamente, del síncope ). Además, en muchos casos el paciente no presentaba síntomas previos, por lo cual el médico de Urgencias se ve poco menos que incapaz de diagnosticar correctamente el cuadro, que permanecerá enmascarado hasta que se muestre de forma más evidente, o no se muestre, y nunca se llegue al diagnóstico último.
La causa más común de síncope es el vasovagal, pero en cerca del 50 por ciento de pacientes, la causa permanece sin diagnosticar.

BIBLIOGRAFÍA: