|
Presente
y futuro de la calidad de los Servicios Sociales |
Todos
los derechos reservados Carlos Gil Gálvez,
Médico Cardiólogo Especialista Universitario
en Geriatría, UNC Master Universitario
en Gerontología Clínica y Social, UNC carlosgilgalvez20021@yahoo.com.ar La cualidad que la “gente vieja” comparte es el hecho del
“envejecimiento biológico”. Si leemos a diferentes autores veremos que
definen al envejecimiento como aquellos procesos que vuelven a los sujetos
más susceptibles a factores intrínsicos y extrínsecos y que causan la
muerte (Maynard Smith). Para otros, (Alex
Comfort), el mismo está caracterizado por el fallo en
el mantenimiento de la homeostasis bajo condiciones de estrés fisiológico,
el cual se asocia con una disminución en la viabilidad y aumento de la vulnerabilidad individual.
Lo que me lleva a definir al envejecimiento como “el proceso que ocurrirá
en todo individuo que viva lo suficiente o por un largo período de tiempo”,
lo que quiere decir que el envejecimiento es un fenómeno universal,
que afecta a todo el mundo, y es un proceso totalmente diferente al
de la enfermedad (1). El envejecimiento requiere de cambios o adaptaciones a lo
largo del ciclo vital. , Así, que se hace necesario la adaptación a
los cambios físicos, psicológicos, funcionales, familiares y sociales,
que se producen con la edad, siendo un factor importante a la hora de
envejecer activo y saludable. Las relaciones sociales
habrá que conservarlas y potenciarlas con familiares, amigos o vecinos.
En particular aumentando la tolerancia al estrés, que es el mejor antídoto
contra la depresión y contribuye a la salud mental. La revolución demográfica del envejecimiento de la población
crea un contexto para que los adultos mayores desempeñen un papel cada
vez más importante a escala global. Este rol estará coligado con el trabajo voluntario, la transmisión
de experiencia, su filosofía de vida y sus conocimientos, el cuidado
de sus familias o con una mayor participación en el ámbito comunitario
y laboral. La población mayor de 60 años y más de 600 millones de habitantes
en la actualidad, en el 2025 este mismo segmento de la población trepará
a los 2.000 millones de almas. Como gerontólogo debo destacar las contribuciones que realizan
y continuaran realizando a la sociedad de su tiempo. Las contribuciones
de éstos al desarrollo sólo se podrá asegurar
si éstos cuentan con determinados niveles de salud y apoyo social. Desde la gerontología positiva el “envejecimiento está coligado
al desarrollo, ya que las personas adultas mayores saludables son un
recurso para sus familias, sus comunidades y la nueva economía (2). Debemos fomentar la participación como una forma de potenciar
el envejecimiento activo y saludable, desarrollando acciones que amortigüen
o resuelvan las nuevas y cambiantes necesidades, en donde los adultos
mayores en situación de soledad, dependencia o discriminación, de tal
forma que este colectivo tengan acceso a servicios socio-sanitarios
de calidad, que les permita conservar o mejorar su autonomía individual,
y mejoren su calidad de vida y que ayuden a sus cuidadores informales.
Las organizaciones de servicios socio-sanitarios deben tener
un papel relevante en la ejecución de las acciones que desarrollan los
gobiernos, para hacer frente a los nuevos y cambiantes desafíos que
plantea el envejecimiento. Desde mi perspectiva profesional, el objetivo principal deberá
ser la promoción del envejecimiento activo, y la atención de las diferentes
formas de dependencia. Donde las columnas básicas de este tipo de políticas
tendrán 4 objetivos principales.
·
La primera
tiene que ver con garantizar la seguridad económica, haciendo foco en
las jubilaciones más bajas o algún tipo de ayuda económica para aquellos
que no la tienen. Acceso universal de todas las P@Ms
desfavorecidas a programas sociales de forma universal, y el desarrollo
de programas específicos para mejorar las viviendas y el equipamiento.
·
El segundo aspecto
tiene que ver con la instrumentación de medidas para la promoción de
la salud, con vigilancia activa de los grupos de riesgo, intervenciones
que favorezcan la autonomía individual, GERONTOEDUCACIÓN, auto-cuidado,
acceso a las ayudas técnicas, la generalización de la accesibilidad
a entornos, productos y servicios. Además del desarrollo de programas
socio-sanitarios de vigilancia, detección, y atención rápida en casos
de enfermedades crónicas categorizadas como
de alto riesgo.
·
El tercer punto tiene
que ver con un enfoque positivos del envejecimiento “como la etapa del
ciclo vital llena de posibilidades, para la realización personal y la
participación. Potenciando la participación en los organismos de representación,
la promoción, el apoyo a la formación, la cultura y el ocio. Brindando
los medios técnicos que permitan la autonomía personal, a través de
la participación del mundo asociativo.
·
La cuarta pata de
estas políticas en el desarrollo de un programa especial para las P@Ms
que viven solos/as, como un grupo con prioridad en el acceso a la teleasistencia,
ayuda a domicilio o los programas de vacaciones o de respiro, para familiares
o cuidadores informales. Para abordar los desafíos y las oportunidades que se derivan
del envejecimiento, como médico geriatra y experto en gerontología positiva,
mi propio desafío es poder contribuir a que la mayor parte de la población
llegue a la Tercera Edad o la edad de jubilación, en las mejores condiciones
de salud y con capacidad de incentivo, entusiasmo, curiosidad y ocio
creador, factores que en el siglo pasado era la utopía a lograr. Transformando
la calidad de vida de los Adultos Mayores, su autonomía,
su integración y su participación activa en todos los ámbitos, como
uno de los nuevos indicadores más confiables
de la sociedad del bienestar. Este tipo de enfoque positivo del envejecimiento
es un nuevo activo para la sociedad del Tercer Milenio. Como médico geriatra les debo hacer saber que una gran cantidad
de adultos mayores conviven con el lado menos agradable de la vejez,
al padecer un deterioro progresivo de su salud, que los lleva de una
vida autónoma
a una situación
de dependencia. Cuando ya se ha producido el proceso de deterioro,
éste se deberá desarrollar en las mejores condiciones posibles. Para
lo cual se hace necesario el desarrollo de dos estrategias en las políticas
sociales destinadas a este colectivo, una debe estar dirigida a los
adultos mayores activos a través de una jubilación y el envejecimiento
satisfactorio y, la otra, destinada a quienes no puedan
valerse por sí mismos. A través del SISTEMA NACIONAL DE ATENCIÓN A LAS
PERSONAS DEPENDIENTES, el cual “garantizará servicios socio-sanitarios
a las personas en situación de dependencia, garantizando el acceso a
servicios básicos como una cartilla de profesionales de la geriatría
y la gerontología, altamente capacitados y comprometidos con este segmento
de la población, ayuda a domicilio, la teleasistencia, centros de día, centros nocturnos, para pacientes
con enfermedad tipo Alzheimer, ayuda a través
de las viejas y nuevas tecnologías con soporte geronto-geriátrico
y las residencias geriátricas. Es por eso, que la creación de sistemas de evaluación y control
de calidad, el compromiso de los actores sociales públicos, privados
y de la Sociedad Civil, con el objetivo de erradicar la pobreza, la
innovación en cuanto a la integración sociolaboral de todas las personas,
la formación de mediadores socioculturales, la integración del voluntariado,
los inmigrantes, son alguno de los nuevos desafíos a lograr camino al
2050. Como médico gerontólogo y geriatra mi objetivo es identificar
los principales desafíos sociales, desarrollando un menú de servicios
que permitan poner bajo este paraguas la protección e inclusión social.
Como instrumento eficaz, a favor del método abierto de coordinación
que tiene en cuenta la diversidad de modelos en la región y el Viejo
Continente. Para lo cual se deberá realizar un informe periódico de
la situación de la oferta de los servicios, además de la satisfacción
de las necesidades, e individualizando el perfil de los necesitados. Debemos afrontar el desafío en las prestaciones de servicios
sociales de iniciativa privada. Donde la regulación de las subvenciones
y de la ayuda pública a empresas privadas y del Tercer Sector, se hace
cada vez más necesario. Uno nuevo punto de controversia tendrá que ver cual será
el deber del Estado de regular los derechos sociales de tal forma que
garanticen la universalidad de los Servicios Sociales (SS) y la igualdad
en el acceso a los mismos; la obligación de la Administración Pública
de regular la acreditación de los servicios y de garantizar los servicios
sociales públicos de atención primaria. La subvenciones públicas dirigidas al Tercer Sector con relación
a que este demuestre su responsabilidad y eficacia, y el establecimiento
de una línea de modernización del sistema de protección social focalizado en el incremento de la responsabilidad de la sociedad
a través del Tercer Sector. Lo que requiere fortalecer su estructura y la eficiencia
en la ejecución de los programas sociales. Y simultáneamente impulsar
las políticas que permitan encaminar el fortalecimiento de las Organizaciones
No Gubernamentales (ONGs). Para lo cual se deberá crear el ESTATUTO DEL VOLUNTARIADO
con el objetivo de incluir la promoción de los derechos laborales y
la responsabilidad social de la organización como referente fundamental
contra la exclusión y a favor del desarrollo. Despertando
el espíritu crítico y construyendo la capacidad de análisis; pues sólo así se puede
llegar a comprender el significado real de un hecho en vez sólo racionalizarlo". El nuevo desafío geronto-geriátrico,
debe estar focalizado en el propósito de impulsar
instrumentos de desarrollo que permitan la transformación e implante
la calidad en los servicios sociales, que a su vez promueva la investigación,
y potencien las nuevas líneas de intervención social que permitan mejorar
la participación y la integración social. Los nuevos modelos de calidad en la gestión en los servicios
sociales deben tener en cuenta la adaptación, de la administración pública
y privada, como instituciones dinámicas y adecuarlas a la demanda de
los servicios sociales cada vez más heterogéneos y cambiantes de los
nuevos usuarios. Las nuevas necesidades de las organizaciones de servicios
socio-sanitario, nos debe llevar a lo médicos geronto-geriatras
a plantearnos, de forma continua, la calidad de los servicios que se
ofrecen llenando los vacíos socio-sanitarios con acciones, que nos permitan
reflexionar para poder descubrir las nuevas prácticas en la gestión
en la provisión de servicios. Inagurando acciones formativas que permitan
gestionar los servicios sociales con calidad, lo cual se ha vuelto una
obligación ineludible, creando alianzas que permitan a que otras instituciones se sumen al nuevo desafío de
la gestión con calidad. Donde el destinatario final es nuestro target en los servicios sociales, logrando que la calidad
de los servicios y su prestación sea la mejor garantía para desarrollar
un mejor servicio al ciudadano. En esta dirección es la que debemos
caminar todos los implicados, para que los servicios sociales sean de
calidad, de tal forma que los derechos de los ciudadanos se puedan ejercer
de forma efectiva. La apuesta por la calidad en los servicios sociales y en
las prestaciones que demandan los ciudadanos, es un factor en el que
los GERONTOGERIATRAS debemos demostrar vocación de liderazgo. Es por
eso que debemos apuntar a la gestión de calidad de los servicios sociales,
con apoyo de todos las profesionales
comprometidos con el cambio. El pensamiento estratégico para la gestión de la calidad,
requiere de una dotación suficiente de recursos para la gestión de los
mismos. Que sólo podremos hacer realidad desde el profesionalismo de
las personas que se ocupan de prestar los servicios. Esta línea de pensamiento
debe contar con una metodología eminentemente participativa, con relación
al diálogo, el debate y la reflexión, entre organismos y profesionales,
como componente básico para la construcción de mecanismos de gestión
de calidad. Estas líneas estratégicas deben contener los siguientes
puntos: Al comenzar el Tercer Milenio, en algunos de los países centrales,
ha comenzado la discusión política y académica de la calidad en los
servicios sociales, lo cual no sólo involucra a las Administraciones
Públicas, sino a la privadas, no sólo en aquellas con fines de lucro
como de la economía social, las que deben estar comprometidas con el
tema de la calidad en los Servicios Socio-Sanitarios (SSS), lo que involucra
la gestión de la calidad, cuyo objetivo principal es la de satisfacer
las necesidades y expectativas de los potenciales usuarios, como una
forma de tener presencia en este nicho de los SSS. Ya nadie puede cuestionar
en la actualidad que, con determinados paradigmas u otros, aplicando
determinados instrumentos u otros, la gestión de la calidad contamina
o debe contaminar el funcionamiento de cualquier organización de los
SSS. Para que exista calidad en los SSS, en primer lugar, éstos
deben existir. No se puede hablar de calidad cuando esta no existe.
Para lo cual se deben crear estándares de calidad, que permitan la comparación
y la evaluación entre distintos proveedores de SSS. Para lo cual debemos
disponer de recursos tangibles e intangibles, a disposición del nuevo
Sistema Nacional de Atención a Personas
con Discapacidad (SNAPD) con distintos grados de discapacidad
y dependencia en la Tercera Edad. En primer lugar, este nuevo sistema
debe disponer de recursos o potenciar los ya existentes, para poder
dar respuesta a las necesidades cambiantes de este colectivo social.
En segundo lugar, la cobertura de estas necesidades sociales requiere
contar con recursos –humanos, materiales, tecnológicos y financieros)
los que nos permitan lograr que los requisitos exigibles se cumplan.
Y, en tercer lugar, la gestión de la calidad no puede existir sin los
profesionales quienes harán realidad, la calidad de los SSS. Lo que requiere la creación de modelos de gestión de calidad
con sistemas de acreditación y evaluación de Programas, Centros y Servicios.
Para lo que debemos trabajar en cinco líneas estratégicas con su correspondiente
desarrollo a través de Programas y Proyectos concretos y que pueden
ser los siguientes:
Requisitos que tendrán que afectar
tanto a las condiciones materiales, personales y funcionales.
El objetivo es que junto a todas las entidades y profesionales
implicados es conseguir que los Servicios Sociales del país sean de
calidad, es decir, la mejor garantía de que los derechos que tienen
reconocidos los ciudadanos se hagan realidad. Referencias:
(1)
Duphart: Current
Aproaches Vertigo
1986, modificado Carlos Gil Gálvez.
(2)
Declaración de Brasilia sobre el
Envejecimiento Saludable de la OMS de 1996. |