UNIVERSIDAD
DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE MEDICINA
TRASPLANTE
RENAL EN LA REPUBLICA ARGENTINA :
ASPECTOS HISTORICOS, ANTROPOLOGICOS,
SOCIALES Y BIOETICOS.
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Fecha de publicación
09/06/05
Autor:
Dr. Fernando J. Giordano - Médico Pediatra y Sanitarista.
Hospital General de Niños Pedro de Elizalde.
Docente Adscripto a la III Unidad Académica de Pediatría.U.B.A.
Año
2000.
TRASPLANTES RENALES EN LA REPUBLICA ARGENTINA :
RESUMEN :
Al finalizar el siglo XX, será difícil determinar cuál fue el avance científico más importante de ésta centuria, pero sin duda los trasplantes de órganos se encontrarán entre ellos. La importancia de los trasplantes está certificada por el premio Nóbel de 1912 otorgado al Dr.A.Carrel por el primer y precario inicio trasplantológico a través de la técnica de suturas vasculares. Luego de 40 infructuosos años, luchando contra los rechazos de órganos injertados, Merrill, Murray y Harrison en 1954 obtuvieron el primer trasplante humano exitoso, en el cual el receptor vivió varios años.
La decisión del trasplante está basada en una suma de relaciones interpersonales entre el receptor, el donante, la familia, el médico y su equipo; que conforman un complejo sistema social. El trasplante pone sobre el tapete el tema de la entrega personal, la solidaridad, la incertidumbre, el significado de la vida y la muerte, la incredulidad, la desinformación, los debates ético-religiosos, el temor por el momento real de la muerte cerebral para la extracción autorizada de órganos y la comercialización subyacente de los mismos; algunos de éstos factores influyen para que la cantidad de donantes sea menor a la esperada y necesaria. El trasplante renal en pediatría es una opción terapeútica capaz de ofrecer mejores resultados para el desarrollo pondoestatural e intelectual comparado con la hemodiálisis.
Por todo ésto me parece interesante puntualizar las etapas de evolución histórica del trasplante renal en nuestro país, evaluando también los aspectos antropológicos, sociales y bioéticos del mismo.
INTRODUCCION :
Felizmente en nuestro país, no con la frecuencia deseable, sabemos que se realizan trasplantes de todos los órganos, compartiendo técnicas clínico-quirúrgicas con el resto del mundo, para resolver insuficiencias orgánicas terminales y en consecuencia una mejoría en la sobrevida.
Habitualmente a quien espera un trasplante renal se los designa como paciente terminal, haciendo un deslizamiento de la característica de su enfermedad a la totalidad de su ser, pero terminal es la función del riñón, no la vida, ya que hay pacientes que viven entre 18 a 20 años postrasplante.
La hemodiálisis es el método sustitutivo de la función renal mas difundido en nuestro país. Para el paciente ésto significa concurrir tres veces por semana a una institución, perdiendo la posibilidad de continuar con su trabajo en relación de dependencia y hasta la posibilidad de la jubilación por invalidez, con un gran sentimiento de angustia.
El trasplante renal en la población pediátrica representa una opción terapeútica capaz de ofrecer mejores resultados para el desarrollo pondoestatural e intelectual que la hemodiálisis, teniendo una mortalidad de casi un 10%. La ilusión del trasplante está presente en todas las familias aunque sus hijos no sean candidatos inmediatos al mismo.
Por todo lo expuesto y teniendo en cuenta que es el trasplante realizado con mas frecuencia, voy a referirme a cual fue su evolución histórica en nuestro país, destacando también los aspectos antropológicos, sociales y bioéticos del mismo.
DESARROLLO :
I - ASPECTOS HISTORICOS :
Lo primero a puntualizar es la técnica descubierta por Alexis Carrel para las suturas vasculares, aun hoy en uso, motivado por la muerte del presidente de Francia, Sadi Carnot,desangrado por una herida de arma blanca que le cortó la vena porta, mientras los cirujanos miraban sin saber como solucionarlo. Su propósito fue el estudio de los trasplantes, tal como queda registrado en sus escritos de 1901, donde comenta haber comenzado las investigaciones sobre técnica operatoria de las anastomosis vasculares con el objetivo de realizar trasplantes de los diversos órganos.
Junto con ésta técnica empieza el desarrollo de los implantes de riñón en perros y cabras, a los que se le colocaba en el cuello, por la facilidad del acceso vascular y para permitir el control del órgano colocado con el uréter expuesto. Se observó que los órganos autotrasplantados evolucionaban sin problema largo tiempo, a diferencia de los provenientes de otro animal de la misma especie, o sea trasplantes homólogos.
Por éstas investigaciones realizadas desde 1910, recibió A.Carrel el premio Nóbel de Medicina en 1912, primer logro para poder hacer trasplantes de órganos solucionando el problema de las suturas vasculares. El riñón produjo orina y rápidamente cesó en sus funciones por rechazo inmunológico.
Por otra parte, Sir Peter Medawar, trabajando con injertos de piel en los quemados durante la guerra en Londres, observó que al realizar un segundo trasplante usando piel del mismo dador, el rechazo era mucho mas rápido, sugiriendo que el organismo había desarrollado elementos capaces de reconocer las células extrañas, y lo llamó "fenómeno del second set".
La explicación fue dada por Medawar trabajando junto con el inmunólogo Mac Farlane Burnet, al considerar éste hecho consecuencia de inmunidad adquirida, apareciendo el concepto de inmunidad humoral por el cual recibieron el Nóbel de Medicina en 1960; a partir de aquí comenzaba el camino para entender los rechazos y la búsqueda de la tolerancia al trasplante.
Cuatro décadas de frustraciones continuas hicieron que el entusiasmo inicial decayera hasta que en 1950 David Hume implanta un riñón de una paciente recientemente muerta a otra enferma con poliquistosis bilateral; el órgano funcionó normalmente durante meses hasta que finalmente sucumbió el rechazo.
El primer trasplante renal fue realizado sin éxito por Jean Vaysse en 1952. Con el riñon donado por un hermano gemelo histoidéntico y usando la técnica francesa de colocar el uréter con una neoanastomosis en vejiga.
El Grupo de Boston, EE.UU., Merrill, Murray y Harrison en 1954 obtuvieron el primer trasplante humano exitoso, en el cual el receptor vivió varios años, se casó y tuvo hijos falleciendo por un infarto de miocardio años mas tarde.
En 1955, se realizó el mismo procedimiento con dos hermanas que siendo abuelas pudieron celebrar "las bodas de plata del trasplante".
En 1963, dos cirujanos de Denver, los Dres. Starlz y Marchioro presentaron una seriede injertos de riñón exitosa, basando el tratamiento inmunosupresor en un triple esquema terapeútico con azatioprina, prednisona y actinomicina.
Aparece otro elemento fundamental para el desarrollo del trasplante renal que es la creación del riñon artificial por Wilhem Kolff durante la 2ª Guerra Mundial, para el tratamiento de la insuficiencia renal aguda postraumática.
Actualmente éste aparato, con lógicas modificaciones sufridas para mejorar su eficiencia, permite el mantenimiento y tratamiento de aquellos pacientes en lista de espera para trasplante.
En nuestro país, los Dres. Alfredo Lanari y Oscar Croxatto trabajaron en la década del ´40 haciendo injertos de aorta en perros y publicaron sus experiencias en 1949.(1)
También trabajaron en el Hospital Muñiz en el Servicio del Prof. Raúl Vaccarezza, con la colaboración del cirujano Mahelz Molins, realizando trasplantes de riñon y pulmón en perros publicando los resultados en los años 1950 (2), 1951 (3), 1953 (4) y 1955 (5).
En 1957, estando el Prof. A. Lanari a cargo de la 3ª Cátedra de Clínica Médica del Hospital de Clínicas, con los Dres. M. Molins y A. Ruiz Guiñazú, intentaron un trasplante de riñón en un joven con insuficiencia renal terminal, colocándole en los vasos femorales de la ingle el riñón de un recién nacido anencefálico abocando el uréter a piel. El paciente falleció pocos días después, sin saber si el riñón funcionó y si hubo o no rechazo.
En Noviembre de 1961, hace casi 37 años, en el Instituto de Investigaciones Médicas Lanari, estaba en diálisis una niña, a quien por error se le había quitado el único riñon que tenía (riñón en herradura). Era paciente del Dr.C.Gianantonio quien proveyó los riñones de un niño muerto por encefalitis sarampionosa. Fue colocado con la misma técnica ya descripta en la ingle y para controlar el rechazo se usó irradiación subletal.
El riñón funcionó y fue necesaria una sóla dialisis postoperatoria. Falleció a los 40 días por una sepsis estafiloccócica por leucopenia postradiación, y en el estudio el riñón no tenía signos de rechazo.
A partir de ese momento el Dr. Lanari creó un equipo en el Instituto, a cargo del Dr. Jorge E. Rodo. Los demás miembros eran los cirujanos G.Gallo Morando, M. Torres Agüero y M. Mollins; urólogo el Dr.J.M.Garcés; clínicos los
Dres. Oscar A. López Blanco y R. Martín; hematólogo el Dr. Sanchez Avalos; anatomopatólogo el Dr. Ricardo Paz y también se trabajó en conjunto con los servicios de inmunología y diálisis.
Luego se agrega el cross-match linfocitario para eliminar el desagradable rechazo hiperagudo que se presentaba en la misma mesa de operaciones, por anticuerpos linfocitarios preformados consecuencia de transfusiones y diálisis previas.
También se puso en marcha el cultivo mixto linfocitario, de mucha utilidad para el caso de trasplantes con dadores vivos. Con el desarrollo de técnicas para tipificaciones del sistema HLA, colaboraron el Dr. E. Haas en el Sanatorio Güemes y el Dr. A. Suarez en el CEMIC.
Otros grupos se unieron a esta tarea. Los Dres. H. Herrero y J. Petrolito en el Hospital Italiano en 1964. En 1965, la Fundación Pombo de Rodríguez que pertenece a la Academia Nacional de Medicina, con los Dres. O. Morelli, V.R. Miatello, L. Moledo, R. Medel y J. Albertal. En 1970 CEMIC con los Dres. L. Jost, M. Turín, F. Etchegoyen, P. Welsh y M. Iturralde.
En Rosario los Dres. Ercole y Campodónico; en Córdoba los Dres. A. Fagalde y
M. Flores; en Mendoza las Dras. E. Piulats y S. Roselló; y el Dr.C.Gianantonio en el Hospital de Niños R.Gutierrez de la Capital Federal.
No existía la colaboración de los centros de emergencias, terapias intensivas ni de ningún tipo a pesar de los reclamos. Como se sabe los trasplantes de riñón pueden hacerse con dadores vivos o cadavéricos, éstos últimos de uso predominante en ese momento en todo el mundo.
En el I. Lanari los dadores eran habitualmente pacientes fallecidos allí mismo, varias veces de origen canceroso, por lo cual examinado el órgano de ausencia de metástasis, se procedía a su colocación.
Esto motivó a la distancia la aparición de metástasis del tumor original en el órgano injertado, por lo que significó la negación definitiva del uso de dadores cancerosos para trasplante, pero mostró involuntariamente la interesante experiencia que el organismo había rechazado de la misma manera, como células extrañas a las cancerosas que habían sido injertadas.(6)
A pesar de todas las dificultades, éste grupo presentó la "Primera experiencia humana exitosa de trasplante renal con 22 enfermos", que mereció el premio al mejor trabajo de investigación clínico-quirúrgica : "75° aniversario de la colonización judía en la Argentina", otorgado por la Academia Nacional de Medicina en 1966 y por el mismo motivo el premio de la Academia Argentina de Cirugía en 1967.
Transcribo parcial y textualmente el trabajo del Dr. Lanari y el Dr. Jorge E. Rodo al publicar la experiencia sobre 100 injertos realizados hasta diciembre de 1975 (7) :
"Por un lado las diálisis se realizaban espaciadamente con un riñón artificial del tipo Kolff-Brigham que no permitía mantener el peso seco de los enfermos, los cuales llegaban a la operación edematosos y deteriorados. Por otra parte las condiciones quirúrgicas también incidían en los resultados desfavorables, pues los trasplantes se realizaban en un ambiente quirúrgico, en que se operaban enfermos de toda índole y continuamente, por lo cual no se podían mantener los requerimientos de una asepsia ambiental rigurosa, como lo requiere éste tipo de enfermos con déficit inmunológico" (...)
Sigue más adelante "Además la legislación existente, que impide utilizar cadáveres que hayan muerto en accidentes hasta tanto el médico forense los revise y el juez otorgue la autorización, hace irrealizable el empleo de los riñones que estarían en las mejores condiciones funcionales. Por lo que antecede se explica la progresiva disminución del número de intentos con riñón de cadáver que alcanzó una proporción del 72% desde el año 1965 hasta el año 1970. La progresión disminuyó al punto que en los dos últimos años sólo se ha realizado un trasplante con riñón cadavérico, que por otra parte ha evolucionado en forma favorable". Continúa el artículo haciendo mención y por comparación con los resultados que se reciben del resto del mundo resaltando la ventaja del trasplante sobre el tratamiento dialítico de mantenimiento, por la diferencia de costo y de calidad de vida, para lo cual promueven la creación de una ley que permita en condiciones adecuadas el uso de dadores cadavéricos, reclaman el aporte económico oficial para los centros que tienen la capacidad técnica y organización, como para haber realizado en condiciones desfavorables un modesto programa de injerto de órganos.
De ésta manera se beneficiaría a un grupo de enfermos que han sido enviados al extranjero, a un costo sideral, cuando ésto podría haberse realizado en nuestro país.
Otro aspecto era el operativo : ir a la búsqueda del órgano a trasplantar con la dificultad de contar con el personal para el implante, viviendo en alerta permanente con elementos precarios para la extracción y traslado, sin adecuado apoyo de estudios de tolerancia inmunológica, en una suerte de aventura telefónica-automovilística que no siempre llegaba a destino, y cuando terminaba el trasplante habían pasado varias horas en las cuales todos habían dejado de lado sus actividades privadas y familiares.
En Mayo de 1976, la Secretaría de Salud Pública de la Nación, convocó a los Dres.O. Morelli, L. Jost, M. Turín y J. E. Rodo para que junto a los letrados del Ministerio, Dres. Tuero y Urrutía, confeccionaran un proyecto de ley de trasplantes que permitiera el uso del dador cadavérico para todo tipo de órganos trasplantables.
En reuniones bisemanales, durante el año 1976 se redactó el cuerpo general de la ley, para completarla en 1977 con la parte reglamentaria, teniendo la colaboración de los mas notables especialistas en trasplante del país. Esta ley fue promulgada con el
N° 21.541 y entró en vigencia en 1978, creando un centro único para la coordinación de la información y distribución de órganos en los centros autorizados de todo el país (CUCAI), considerando a ésta practica como técnica corriente y no experimental.
Las leyes 23.464 y 23.885 crean el actual Instituto Nacional Centro Unico Coordinador de Ablación e Implantes (INCUCAI).
A partir de éste momento, en todo el país se desarrollaron organizaciones regionales y provinciales de procuración de órganos.
Luego de varias modificaciones, éstas leyes fueron reemplazadas por la actual
N° 24.193 en el año 1993, vigente actualmente. Con referencia a los dadores vivos se promulgaba que fueran exclusivamente aquellos vinculados familiarmente : hermanos, padres, hijos, esposos, abuelos, tíos, etc, para alejar todo interés que no fuera un acto de amor, siempre y cuando los estudios de HLA lo hicieran posible.
En 1994 se crea la Dirección de Coordinación, Programación y Ablación de Organos (DI.CO.PRO.A.) para llevar adelante el programa de trasplante en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA).
Hubo etapas sucesivas que permitieron el desarrollo del trasplante renal :
La obra de A.Carrel al posibilitar las suturas vasculares.
El estudio del rechazo de tejidos y de métodos para lograr la tolerancia.
El desarrollo del concepto de muerte cerebral y los métodos de conservación para el traslado a distancia de órganos y tejidos.
4- El riñón fue fundamental por ser un órgano doble y ser su implante posible en forma no ortotópica y con fácil acceso vascular.
5- Ser controlable la evolución del trasplante en forma directa y disponer
de un aparato artificial para mantener vivo al sujeto por años y sostener
los altibajos postrasplante.
En Diciembre de 1991 en colaboración con el Dr.C.Agost Carreño
y los centros con mayor antigüedad se pudieron mostrar 100 pacientes con
trasplante renal, varios de ellos superando 20 años de posoperatorio,
muchos de los cuales aun sobreviven y tienen descendescia.(8)
Para terminar ésta revisión histórica tomo una cita de R. Talbot Wright y P.Carretero de su libro sobre trasplante renal y que pertenece a Murray (1982) :
"Todo progreso es continuo. Una generación lo inicia, otra lo germina, la siguiente lo ve florecer y finalmente surge el fruto que puede extenderse a todo el mundo".(9)
II - ASPECTOS ANTROPOLOGICOS:
Los enfermos renales asocian la hemodiálisis con la tortura, los angustia, sufren un castigo que no creen merecer, movilizando hostilidad y agresión hacia quienes los rodean, apuntando el sadismo principalmente contra el médico.
El paciente renal se hace un replanteo de su vida, se descontrola, se deprime, tiene insomnio cotidiano que a menudo requiere medicación
En ocasiones quedan atrapados por la fascinación ante la proximidad de la muerte y la desafían con transgresiones alimenticias y con ausencias repetidas, no tolerando la dependencia que requiere la hemodiálisis.
La pérdida de la potencia sexual como consecuencia de la insuficiencia renal crónica terminal, es vivida dolosamente por un paciente joven, y es difícil erotizar un cuerpo que continuamente es fuente de injurias, con una piel fría color pajiza y acartonada que pierde su encanto. La mayoría deja de orinar, lo que significa la supresión del erotismo uretral, y se vuelven vulnerables y desprotegidos.
La familia podrá encontrar un equilibrio, relativo e inestable, habrá momentos de cansancio que se alternen con cuidado y sobreprotección.
El enfermero que esté a cargo del paciente, será objeto de todos los amores y odios del mismo; por lo cual necesitará estrategias de desempeño para optimizar la relación, con una atención personalizada del paciente.
La posibilidad del trasplante es vivida por el paciente como la liberación de la condena de la máquina. La restitución ad integrum es sostenida por los médicos ya que el trasplante es la curación de la insuficiencia renal crónica terminal. El enfermo cree que órgano nuevo es igual a vida nueva.
Hay pacientes que tienen trastornos de identidad por los efectos adversos de la medicación que modifican su cuerpo. Si se trata de un órgano cadavérico, el fantasma del rechazo siempre estará presente, en cambio si el órgano es de un familiar donante, el enfermo siente que recibe algo vivo, algo salvador por lo cual tendrá una deuda el resto de su vida.
En el Programa del Cuidado de la salud mental del familiar dador de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se tienen en cuenta las siguientes variables :
Condiciones de vida e historia personal del dador.
Como se tramita la decisión de donar el órgano.
Vínculo dador-receptor.
Futuro imaginado para sí mismo y para el receptor.
Circuito social de la donación. (10-11-12-13-14)
El éxito notable de los trasplantes ha exacerbado la problemática del sujeto y la relación con su cuerpo, especialmente la significación de la muerte.
Además de las dificultades de orden ético, legal, económico, social, psicológico, etc., ésta práctica pone en juego la identidad tanto del dador como del receptor, y sobre todo nos enfrenta con una concepción del hombre como suma de partes intercambiables: órganos defectuosos reemplazables por otros mas eficientes. El cuerpo es un modo de estar en el mundo, precisamente vivir corporalmente es lo que proporciona sentido de realidad; ser hombre es dar sentido al mundo.
Así como el cuerpo hace un rechazo órganico de la mutilación, en el caso del miembro fantasma, también rechaza la reparación en el caso del trasplante.
La enfermedad objetiva nuestro cuerpo porque dejamos de contar con él, se nos hace extraño. Siguiendo éste camino el ser humano se transforma en algo diferente de su cuerpo, que queda reducido a un órgano a trasplantar.
Esto es básicamente lo que abre la puerta al trasplante y exige pensar en él como posibilidad real. El enfermo que va a trasplante renal tiene una enfermedad terminal, y ello significa que viene luchando desde hace mucho contra ella como algo ajeno a él, con el sufrimiento y desgaste consecuente, impidiendole vivir naturalmente desde su cuerpo, el cual está tan enfermo que ya no tiene tiempo ni espacio, en una palabra casi ya no tiene cuerpo. Lo que va a proporcionarle entonces el trasplante no es un órgano sino un cuerpo.
El enfermo renal trasplantado no puede intencionar un mundo mas que desde la enfermedad, es decir desde la extrañeza del cuerpo propio.
La idea del cuerpo ajeno lleva a plantear de quién es el órgano, en el trasplante es de otro y pasará a ser mío, por eso el trasplante cadavérico es mas aconsejable, ya que no hay en el muerto ninguna posibilidad de ser otro, porque deja de ser cuerpo y pasa a ser objeto inerte.
No hay unos "riñones reales" en tanto entidades anatómicas, unos "riñones imaginarios", que harían referencia a la representación personal, subjetiva y fantasmática del cuerpo y unos "riñones simbólicos" apoyados en una representación social, aunque el riñón no tiene un simbolismo especial.
Ya que el cuerpo vehicula el mundo, lo que se agregue o quite modificará también su relación con el mismo, a nivel real, imaginario y simbólico; por eso hay diferencia si se trasplanta un riñón y proviene de cadáver o de vivo, si es prótesis o materia viva.
También se producen efectos negativos por la donación : el dador siente su cuerpo distinto al que tenía antes de la ablación, está atento registrando la sensibilidad de sus órganos, teme al futuro, teme a sufrir impotencia sexual, tiene un sentimiento de vacío y futilidad, mas registrable cuanto mayor es el nivel intelectual.
Por otra parte, el enfermo que se hemodializa, va perdiendo el "sí mismo", que es suplantado por esa experiencia de estar arrojado al mundo hostil, ya que se siente prisionero de una máquina.El hombre a ser trasplantado de riñón es un hombre dual, con la imagen corporal e identidad alterada, que no logra superar los límites que le impone su enfermedad renal, y sólo alcanza a acotar su espacio propio reduciéndolo al órgano enfermo. Sin embargo la muerte está allí, al acecho, el sentirla cercana no sólo describe la condición del enfermo a trasplantar sino la condición de todo hombre.(15)
III - ASPECTOS SOCIALES :
La esperanza del trasplante renal organiza las metas y orienta las acciones familiares en función del mismo.
La decisión del trasplante se asienta en una matriz de relaciones interpersonales entre el receptor, el donante, la familia, el médico y su equipo; que constituyen un intrincado sistema social que puede facilitar o impedir el trasplante.
Alrededor del trasplante surgen creencias, deseos y conocimientos que plantean nuevos desafíos y ajustes en la tríada "niño enfermo-familia-sistema médico".
El donante que ofrece una parte de su cuerpo para un trasplante está haciendo una inestimable entrega y el paciente que recibe el órgano reconoce ese invalorable don.
Este intercambio no es una transacción privada entre donante y receptor, sino que tiene lugar en una compleja red de relaciones entre las familias, los médicos y todos los miembros del equipo de salud que se ven involucrados en la operación.
El desarrollo del trasplante renal ha creado opciones que antes no existían para salvar vidas, pero la donación de órganos no es inexorable ni automática ya que se pone en acción cuando el médico sugiere por vez primera la posibilidad de un trasplante.
En el trasplante de riñón, el paciente -si es un adulto- debe decidir si quiere recibir el órgano y al mismo tiempo, sus familiares pasan por las primeras fases de un proceso donde se los considera como posibles candidatos para una donación, testeando la compatibilidad de tejidos, la motivación y la espontaneidad para donar y la eligibilidad física y psicológica del donante y del receptor para soportar el intercambio de órganos, con el impacto sobre ellos y el resto de la familia.
En aquellos casos en que uno se enfrenta con un familiar potencialmente donante, la obligación para dar está aumentada al máximo, con la carga social y psicológica que ésto acarrea. El rol del médico aquí es crucial pues actúa como mediador e intérprete, con un rol médico y ético, evaluando riesgos y beneficios, en la compleja situación del trasplante que también lo presiona.
Cuando se contempla la donación de un riñón, los familiares cercanos están influenciados para ofrecerse como donantes, a dar sin tenerse en cuenta a si mísmos para prevenir la muerte de un hijo, hermano, esposo, padre, por el hecho de amar y devolver la vida, siendo ésto la experiencia más significativa que les pueda ocurrir.
La discrepancia entre estar motivado a dar un riñón y no ser compatible o viceversa, crea una gran tensión en la familia. Generalmente los hermanos constituyen los mejores donantes desde el punto de vista genético.
El receptor también está obligado a pagar su deuda de alguna manera, si existía una dependencia entre madre e hijo, la misma se acentúa por compartir ésta experiencia única.
La donación de órganos es una última expresión de un valor sublime en nuestra sociedad : el precepto judeo cristiano de darse a los otros aún a costa del propio sacrificio.
Tengamos en cuenta que habitualmente los trasplantados renales con éxito, disfrutan una rehabilitación y calidad de vida altamente satisfactoria postrasplante.
El trasplante ha puesto en la mira el tema de la entrega, de la solidaridad, de la incertidumbre, el significado de la vida y la muerte; que hacen a una sociedad cada vez más preocupada por los aspectos éticos en muchos dominios, a los cuales me referiré a continuación.(16-17-18-19-20)
IV - ASPECTOS BIOETICOS :
El problema humano de los trasplantes renales es preferentemente un problema técnico, y al colocar el tema como una forma más de mutilación se vicia la solución ética del asunto.
La valoración moral del mismo ha perdido el interés polémico que tuvo hace algunos años; por otra parte las exigencias éticas no se sitúan tanto en la intervención quirúrgica en sí misma cuanto en los aspectos personales y sociales que acompañan la acción del trasplante. (momento de la muerte y sus posibles manipulaciones, comercialización subyacente, etc.)
Con respecto a trasplantes de órganos integrales, tales como el riñón, los moralistas han estado divividos. El motivo de tal enfrentamiento lo constituía fundamentalmente el manejo de los principios de totalidad, de doble efecto, etc.
Para los que aplicaban de una manera casi mecánica éstos principios, los trasplantes renales aparecían como una mutilación directa y por lo tanto inmoral.
Sin embargo, otros moralistas apelaron al principio de la caridad humana y cristiana, y de ésta manera aceptaron la licitud del trasplante homólogo renal por el valor de amor y solidaridad que entraña y porque no implica graves riesgos para el donante ni para el receptor. Los trasplantes homólogos cadavéricos, también son moralmente lícitos siempre que el donante esté realmente muerto.
Esta discusión de principios sirvió para hacer avanzar no solamente el problema del trasplante renal, sino también la metodología moral en general.
Se supone que la donación se realice con plena libertad y que la intervención tenga alta probabilidad de éxito.
Hay que respetar los privilegios de que gozan los parientes en relación
a la disponibilidad del cuerpo a falta de la voluntad explícita del difunto.
También tenemos que tener en cuenta otros valores concomitantes en relación
al trasplante renal y de otros órganos :
Determinación exacta de la muerte antes de extraer de un cadáver un órgano para ser trasplantado.
2- Riesgos que corre el paciente receptor.
3- Disponibilidad del cadáver del donante y las leyes vigentes.
4- Costo económico de algunos trasplantes.
5- Licitud o ilicitud de la venta de órganos.
6- Riesgo de alterar la personalidad del receptor, sobre todo si en un futuro serán posibles los trasplantes cerebrales y de órganos genitales.(21)
Una medicina sustitutiva que reemplaza las partes y funciones del cuerpo, está señalando el destino protésico de la vida humana y en particular de sus modos de nacer, procrear y morir. Los trasplantes renales integran las nuevas técnicas biomédicas permutativas o de recambio del cuerpo humano. Así surge una nueva dimensión intersubjetiva y fenomenológica del cuerpo que se llama intercorporeidad, definida como la relación de intercambio de partes o productos del cuerpo entre seres humanos, cuyo prototipo son los trasplantes de órganos.Con la nueva disección biomédica del cuerpo humano se genera una crisis profunda de la persona, si no es una disolución del sujeto. Dos posiciones filosóficas enfrentan el desafío.
Una es la del dualismo antropológico, en virtud de que la realidad del cuerpo se desprende de la persona para hacerse cosa entre las cosas, objeto reemplazable, instrumento, y el yo se reduce al pronombre posesivo "mío", sujeto abstracto del derecho sobre su cuerpo como propietario de un bien disponible.
Otra postura es la de la unicidad antropológica, reformulada como apropiación personal del cuerpo, distinguiendo el cuerpo que tengo y el cuerpo que soy, con lo cual la propiedad del mismo es ontológica y no legal.
La biomedicina obliga a pensar el cuerpo como objeto de derecho, y el antagonismo surge entre las dos representaciones filosóficas expuestas, en vías de elaboración jurídica conforme a un modelo anglosajón y otro latino.
Ante el desafío de la revolución biomédica, urge constituir la Somatología o teoría integral del cuerpo humano para la fundamentación de la bioética, la nueva ética de la vida.(22-23-24-25)
DISCUSION Y CONCLUSIONES GENERALES :
La importancia de los trasplantes está certificada por el premio Nobel de 1912 al Dr.A.Carrel por el primer y precario inicio trasplantológico a través de la técnica de suturas vasculares, teniendo que enfrentarse sin saber bien como y porqué ocurrían los rechazos de órganos injertados.
Luego de 40 infructuosos años, por fin, Merrill, Murray y Harrison en 1954 obtuvieron el primer trasplante humano exitoso, en el cual el receptor vivió varios años.
Luego en 1963 comenzó a usarse el tratamiento inmunosupresor con éxitos parciales, favorecido el trasplante renal con la creación del riñon artificial durante la 2ª Guerra Mundial.
Todo era muy difícil debido a la falta de un centro coordinador y de una legislación, pero durante el año 1976 se redactó el cuerpo general de la ley de trasplantes, para completarla en 1977 con la parte reglamentaria, siendo promulgada con el N° 21.541 comenzando a regir en 1978, para luego modificarse y ser reemplazada en 1993 por la actualmente vigente N° 24.193.
Para el enfermo la hemodiálisis es una angustiante tortura y su enfermedad otro tanto por la proximidad de la muerte, la pérdida de la potencia sexual concomitante y el rechazo que suele tener la sociedad por todo aquél que sea diferente.
Todo lo expuesto altera sensiblemente el intelecto y la personalidad del enfermo renal y por supuesto descalibra la microdinamia familiar.
La decisión del trasplante está basada en una suma de relaciones interpersonales entre el receptor, el donante, la familia, el médico y su equipo; que conforman un complejo sistema social.
Como recompensa a todo lo sufrido, habitualmente los trasplantados renales disfrutan una posterior rehabilitación y calidad de vida altamente satisfactoria.
El trasplante pone sobre el tapete el tema de la entrega personal, la solidaridad, la incertidumbre, el significado de la vida y la muerte, la incredulidad, la desinformación, los debates ético-religiosos; y algunos de éstos factores influyen para que la cantidad de donantes sea menor a la esperada y necesaria.
La valoración moral del trasplante renal se sitúa en los aspectos personales y sociales que acompañan a la acción del mismo, como el momento de la muerte cerebral para la extracción autorizada de órganos y la comercialización subyacente de los mismos.
Unos hablan del trasplante renal como mutilación directa y por lo tanto algo inmoral y otros apelan al principio de la caridad humana y cristiana aceptando la licitud del mismo, sobre todo teniendo en cuenta el gran valor de amor y solidaridad que entraña éste acto y aparte sin implicar graves riesgos para el donante ni para el receptor teniendo en cuenta la asepsia y tecnologías con que se cuenta actualmente.
Debemos concientizarnos indefectiblemente y de una vez por todas, que donar órganos es permitir a otro seguir viviendo.
BIBLIOGRAFIA :
1 - Lanari, A y Croxatto, O. : Anales de Patología y Clínica de la Tuberculosis, 1949; XI:70-103.
2 - Lanari, A y Croxatto, O. : Anales de Patología y Clínica de la Tuberculosis, 1950; XII:5-18.
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