Medicina Forense

Periódico de Febrero de 2003
Todos los derechos reservados
Ver página completa

 

La medicina forense es una ciencia que permite vincular los saberes del área médica con los que competen en el ámbito del Derecho Penal.

Es una ciencia noble, pluridisciplinaria y muy particular. Su alcance incide a lo largo de la vida de los sujetos y su trascendencia se ubica en la participación que su conocimiento otorga a la justicia.

En México celebramos el día de la Amistad el 14 de febrero, y en un sencillo homenaje en este periódico se expresa la Carta de Felicitación que debe mandársele a un verdadero amigo de la Justicia: “El Médico Forense”

 

Carta a un Médico Forense:

 

Apreciado Médico Forense:

 

El motivo de la presente misiva es dar reconocimiento a tu labor y animarte a seguir adelante en tu tarea, que no es nada fácil.

Sabes, aún recuerdo tus inicios, ingresaste a la medicina forense por circunstancias poco comunes que algunos llaman destino. Pero finalmente, te convertiste en un profesionista en toda la extensión de la palabra. Al principio no contabas con mucho equipo para realizar tu labor. Y la mayoría de tus amigos, te gastaban bromas sobre tu desarrollo y práctica en condiciones tan precarias. Sé también que tu asistencia a los Tribunales o Ministerios de Justicia, fue un tanto cuanto desconcertante, cuando en épocas tempranas acudía la fuerza pública a tu casa a entregar los citatorios para requerir tu presencia en el Juzgado.

Qué días tan largos… grandes colas de sujetos con su orden para clasificar lesiones y tú… sólo con una máquina de escribir un poco gastada, pero con mucha fe en tu misión.

No tenías hora de salida, y tu jornada normalmente era de 24 horas…

Si también recuerdo, justo cuando te disponías para dirigirte a tu hogar, recibías la llamada de aviso del ingreso de un cuerpo… un nuevo caso de estudio, una familia de dolientes, un compromiso social y moral… no había vacaciones, o días feriados libres de trabajo…

Ni hablar… debías quedarte. No contento con trabajar horas extras, la mayoría de ellas sin recibir pago extraordinario alguno,  laborabas en condiciones de tensión continua.

Pero qué satisfacción, un caso resuelto, un diagnóstico acertado, una lesión clasificada con esmero, la identificación de una osamenta, todo ello con mucho conocimiento, ingenio y sobre todo, con compromiso y lealtad a tu profesión.

Y el reto mayor, la exhumación de un cuerpo. Algunas ocasiones en cementerios de la localidad, pero en otras, debiste recorrer grandes distancias, trasladarte por caminos rurales y en ocasiones hostiles… pero ni ello, ni el clima, amedrentaba tu ánimo.

Siempre firme, has gozado de gran reputación. Tu bolsillo es pequeño, y tu honor muy grande. Honor que no ha permitido ser mancillado por corrupción alguna, ni por coacción o presión externa.

Te admiro mi buen médico forense, siempre leal al principio Hipocrático de ser discreto, honesto y compañero digno en tu profesión.

¡Qué fuertes jornadas aquellas! … y qué decir de los sucesos en los que la violencia ataca a los menores y los deja con huellas que desgastan su desarrollo y alteran su condición.  Con que paciencia revisabas paso a paso los detalles más pequeños para que tu peritaje quedará libre de toda omisión.

Te convertiste en redactor y traductor para la justicia. Y en maestro, cuando en tu labor, requerían compañeros auxilio y explicación…

Y sabes, tu paciencia se modelo día a día, cuando en los cuestionamientos interminables de la defensa del ofensor, intentaba encontrar una vía para filtrar sus argumentos. Nunca perdiste la cordura y contestabas con valor y con justicia, sin titubeos. Con la seguridad, tranquilidad y fe experticia que tu camino día a día había trazado.

Por ello, hoy te admiro más… y te dedico estas líneas porque tal vez no traigas niños al mundo… pero si apoyas la definición de su paternidad en discusión pericial.

Tu labor callada y esmerada muchas veces no entendida, es tan grande como quién interviene quirúrgicamente y da sobrevida.

Y todo esto es poco, como poco es alabar tu real valor. Y por lo antes descrito te expreso de corazón que te admiro desde el principio, por ser  honesto, ético, constante, cabal y responsable en el ejercicio de tu profesión.

Te admiro por ser “los ojos de la justicia” y la guía justa de conjunción de saberes.

Por ello y por más hoy te dedico esta carta, en la que espero recibas el reconocimiento que mereces por ser la roca fuerte y el agua mansa que logra promover con su actuar sincero, la mejor  valoración y aplicación de lo que llamamos Derecho.

¡¡¡ Feliz día de la amistad amigo Médico Forense!!!

Dra. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel