Periódico de medicina forense del mes de Junio
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Importancia de los conocimientos éticos en el personal de ciencias de la salud

Dra. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

 

 

Apreciados amigos, ya estamos en JUNIO!!! La mitad del año y seguimos juntos, y con mucho ánimo de compartir experiencias y opiniones.

El día 6 de junio se realizó la celebración del XXV aniversario de la Facultad de Bioanálisis de la Universidad Veracruzana y tuve la fortuna de ser considerada y participar como ponente invitada con el tema de ética. Hoy, realizando una  revisión documental lo presentó a ustedes, esperando sea de su agrado.

Reciban un saludo cordial y mis mejores deseos para que en lo que resta del año sus sueños, objetivos y metas día a día se cumplan.

 

 

“Importancia de los

conocimientos éticos

en el personal de ciencias

de la salud”

 

 El área de ciencias de la salud, engloba todas aquellas carreras que promueven un nivel de vida con calidad a través del diagnóstico, tratamiento, prevención, promoción y en su caso rehabilitación cuando se expresa un desequilibrio del sujeto ante su ambiente. Dentro de ellas se incluye: Medicina, Enfermería, Químico Clínica, Nutrición, Educación Física Deporte y Recreación y Psicología.

 

 

      Un profesional en el área de ciencias de la salud, debe ejercer bajo principios éticos para propiciar una mejor calidad de vida al sujeto que repercuta en el bienestar social. Y sólo se ejerce con ética cuando se introyecta el sentido real de este concepto. La mejor forma de entender un conocimiento es conocerlo desde sus origenes. Por ello, en un intento de descripción histórica, en el presente mes se aborda el desarrollo y evolución de los principios éticos de mayor impacto en nuestra sociedad.

 

Por definición la Ética (del griego ethika, de ethos, ‘comportamiento’, ‘costumbre’) incluye, principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma impropia llamada moral (del latín mores, ‘costumbre’) y por extensión, el estudio de esos principios a veces llamado filosofía moral.

Cada civilización ha desarrollado un modelo ético propio.

La ética, como una rama de la filosofía, está considerada como una ciencia normativa por ello el estudio de la ética, permite establecer los criterios ideales de la conducta social, e investigar las condiciones culturales que contribuyen a la formación de esos principios.

Fundamentos de la ética

Los fundamentos que sustentan los criterios éticos son considerados en dos sentidos, los que propician per se  la bondad de la conducta y los que generan un modelo de conducta social óptimo. El primero implica un valor final o summum bonum, deseable en sí mismo y no sólo como un medio para alcanzar un fin. En la historia de la ética hay tres modelos de conducta principales, la que se encauza hacía la felicidad, aquélla cuya finalidad es la perfección y la que propicia el cumplimiento de un deber. Para todas ellas existe un modelo de autoridad: una deidad, la naturaleza o el dominio de la razón.

 

El placer y la ética

El hedonismo es la filosofía que enseña que el bien más elevado es el placer. Este debe distinguirse como bien duradero que oriente hacía el bienestar global y anteponiendo los placeres mentales a los placeres físicos.

Historia

Cuando el hombre inicia al sedentarismo y con ello la vida comunitaria, requiere normas de convivencia. Mismas, que evolucionan con rupturas o violaciones de preceptos, pero que traducen la visión del hombre sobre su contexto. En Babilonia surge el primer documento escrito que intenta normar la sociedad y fue elaborado por un monarca, el rey Hammurabi. Este Código, abarca desde normas sociales hasta orientaciones sobre procedimientos médico penales para valorar la conducta humana. Otro ejemplo se encuentra en las culturas egipcia y sumeria  que desarrollaron sustentos éticos no sistematizados, cuyas máximas y preceptos eran impuestos por líderes seculares como Ptahhotep, y estaban inmersos de un  estricto misticismo que afectaba a la conducta de cada egipcio o cada sumerio. En la China clásica las máximas de Confucio fueron aceptadas como código moral. Los filósofos griegos, desde el siglo VI a.C. en adelante, teorizaron mucho sobre la conducta moral, lo que llevó al posterior desarrollo de la ética como una filosofía.

La  ética griega

En el siglo VI a.C. Pitágoras desarrolló una de las primeras reflexiones morales a partir de la misteriosa religión griega del orfismo. En la creencia de que la naturaleza intelectual es superior a la naturaleza sensual y que la mejor vida es la que está dedicada a la disciplina mental.

En el siglo V a.C. el sofista Protágoras enseñó que el juicio humano es subjetivo y que la percepción de cada uno sólo es válida para uno mismo. Gorgias llegó incluso al extremo de afirmar que nada existe, pues si algo existiera los seres humanos no podrían conocerlo; y que si llegaban a conocerlo no podrían comunicar ese conocimiento. Trasímaco, creían que la fuerza hace el derecho. Sócrates se opuso a los sofistas. Su posición es representada en los diálogos de su discípulo Platón, que se resume señalando que: “la virtud es conocimiento”; la gente será virtuosa si sabe lo que es la virtud, y el vicio, o el mal, es fruto de la ignorancia. Así, según Sócrates, la educación como aquello que constituye la virtud puede conseguir que la gente sea y actúe conforme a la moral.

Las escuelas de la ética griega

Surgieron de las enseñanzas de Sócrates. Cuatro de estas escuelas fueron creadas por sus discípulos inmediatos: los cínicos, los cirenaicos, los megáricos (escuela fundada por Euclides de Megara) y los platónicos.

Los cínicos, representados por Antístenes, afirmaban que la esencia de la virtud, el bien único, es el autocontrol.

Los cirenaicos, sobre todo Aristipo de Cirene, eran hedonistas y creían que el placer era el bien mayor (en tanto en cuanto no dominara la vida de cada uno),

Los megáricos, seguidores de Euclides, propusieron que el secreto final del Universo sólo puede ser revelado mediante el estudio lógico.

Según Platón, el bien es un elemento esencial de la realidad. El mal no existe en sí mismo, sino como reflejo imperfecto de lo real, que es el bien. En sus Diálogos (primera mitad del siglo IV a.C.) mantiene que la virtud humana descansa en la aptitud de una persona para llevar a cabo su propia función en el mundo. El alma humana está compuesta por tres elementos —el intelecto, la voluntad y la emoción— cada uno de los cuales posee una virtud específica en la persona buena y juega un papel específico. La virtud del intelecto es la sabiduría, o el conocimiento de los fines de la vida; la de la voluntad es el valor, la capacidad de actuar, y la de las emociones es la templanza, o el autocontrol. La virtud última, la justicia, es la relación armoniosa entre todas las demás

Aristóteles, discípulo de Platón, consideraba la felicidad como la meta de la vida. Definió la felicidad como una actividad que concuerda con la naturaleza específica de la humanidad para alcanzarla se requiere conocimiento y valor su conjunción da como  resultado laa realización del potencial humano.

Estoicismo

Según los estoicos, la naturaleza es ordenada y racional, y sólo puede ser buena una vida llevada en armonía con la naturaleza. Consideran además la significación de tener y mostrar fortaleza frente a la dificultad.

Epicureísmo

En los siglos IV y III a.C., Epicuro identificaba la bondad más elevada con el placer intelectual mismo que se alcanza manteniendo un estado de serenidad, es decir, eliminando todas las preocupaciones de carácter emocional.

Ética cristiana

El advenimiento del cristianismo marcó una revolución en la ética. La primera idea ética cristiana descansa en la regla de oro: “Lo que quieras que los hombres te hagan a ti, házselo a ellos” (Mt. 7,12); en el mandato de amar al prójimo como a uno mismo (Lev. 19,18) e incluso a los enemigos (Mt. 5,44), y en las palabras de Jesús: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22,21). Jesús creía que el principal significado de la ley judía descansa en el mandamiento “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc. 10,27).

El cristianismo primigenio realzó como virtudes el ascetismo, el martirio, la fe, la misericordia, el perdón, el amor no erótico, que los filósofos clásicos de Grecia y Roma apenas habían considerado importantes.

Cristianismo y Ética medieval

Uno de los puntos fuertes de la ética cristiana fue la oposición al maniqueísmo, pero, la creencia maniqueísta en el diablo persistió. San Agustín considero que la maldad intrínseca de la naturaleza humana  puede reflejar su propio sentido de culpabilidad.

Durante la edad media tardía, el aristotelismo amenazaba la autoridad intelectual de la Iglesia. El teólogo cristiano santo Tomás de Aquino consiguió, armonizarlo.

El resarcimiento del daño y el principio ético

Durante la etapa medieval la humildad, la continencia, la benevolencia y la obediencia; la espiritualidad, o la bondad de espíritu, eran indispensables para la moral. Todas las acciones, tanto las buenas como las malas, fueron clasificadas por la Iglesia y se instauró un sistema de penitencia temporal como expiación de los pecados.

Las creencias éticas de la Iglesia medieval influyeron en todos los ámbitos, en la  literatura en la Divina Comedia de Dante, se destaca una triple influencia  Platónica, Aristotélica y de santo Tomás de Aquino que se aprecia en la expresión del infierno en la Divina Comedia titulada ‘Infierno’. Quiénes están en el infierno es porque cometieron pecados de incontinencia (sensuales o emocionales), de violencia o brutalidad (de la voluntad), y de fraude o malicia (del intelecto). Los pecados son considerados como perversiones de una u otra de las tres facultades.

El Renacentismo, la Reforma  y la Ética

La Reforma protestante provocó un retorno general a los principios básicos dentro de la tradición cristiana, sobresale Lutero y Calvino. Según Martín Lutero, la bondad de espíritu es la esencia de la piedad cristiana. Juan Calvino aceptó la doctrina teológica de que la salvación se obtiene sólo por la fe y mantuvo también la doctrina agustina del pecado original. La bondad se asoció a la riqueza y la pobreza al mal.

En esta etapa se dio énfasis a la responsabilidad individual.

Grocio afirmaba que la ley natural es parte de la ley divina y se funda en la naturaleza humana, que muestra un deseo por lograr la asociación pacífica con los demás y una tendencia a seguir los principios generales en la conducta. Por ello, la sociedad está basada de un modo armónico en la ley natural.

La ética secular

Thomas Hobbes considera que los seres humanos son malos y precisan un Estado fuerte para reprimirlos. Locke mantenía, sin embargo, que el fin del contrato social es limitar el poder absoluto de la autoridad y, como contrapeso, promover la libertad individual.

Baruch Spinoza señala que la razón humana es el criterio para una conducta recta. Consideraba asimismo, que la ética se deduce de la psicología y la psicología de la metafísica. Todo es neutro lo que deja de serlo sale del plano ético.

Los trabajos de David Hume, y Adam Smith, identifican lo bueno con aquello que produce sentimientos de satisfacción y lo malo con lo que provoca dolor. Según Hume y Smith, las ideas de moral e interés público provocan sentimientos de simpatía entre personas que tienden las unas hacia las otras incluso cuando no están unidas por lazos de parentesco u otros lazos directos.

Rousseau,  aceptó la teoría de Hobbes de una sociedad regida por las cláusulas de un contrato social. El afirmó que los humanos eran buenos por naturaleza.  William Godwin llevó señaló que la existencia de las instituciones sociales, incluidas las del Estado,  constituyen la fuente del mal.

Immanuel Kant en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) señalaba que los resultados de las acciones humanas están sujetos a accidentes y circunstancias; por lo tanto, la moralidad de un acto no tiene que ser juzgada por sus consecuencias sino sólo por su motivación ética. Una máxima de Kant  concluye su postura lógica al expresar: “Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza”  cada uno ha de tratar a los demás como si fueran “en cada caso un fin, y nunca sólo un medio”.

Jeremy Bentham, representa la corriente del Utilitarismo, el a finales del siglo XVIII creía que todas las acciones humanas están motivadas por un deseo de obtener placer y evitar el sufrimiento. El bien más elevado consiste en alcanzar la mayor felicidad para el mayor número de personas.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel considera que lo moral es el resultado de un crecimiento natural que surge en la familia y se explicita en un plano histórico y político. “La historia del mundo, escribió, es disciplinar la voluntad natural incontrolada, llevarla a la obediencia de un principio universal y facilitar una libertad subjetiva”.

Sören Kierkegaard fue opositor de Hegel y manifestró su teoría sobre el problema de la elección. Considerando que la postura ética es una situación quede debe ser enfrentada de manera individual.

El desarrollo científico que más afectó a la ética después de Newton fue la teoría de la evolución presentada por Charles Darwin. Los estudios de Darwin, propiciaron el soporte documental al modelo de la ética evolutiva.

El inglés Herbert Spencer, apoyó la idea de que la moral es sólo el resultado de algunos hábitos adquiridos por la humanidad a lo largo de la evolución.

Friedrich Nietzsche basando su explicación en la teoría de Darwin expresó que, toda acción tendría que estar orientada al desarrollo del individuo superior, su famoso Übermensch (‘superhombre’), que será capaz de realizar y cumplir la más nobles posibilidades de la existencia.

Piotr Alexéievich, príncipe Kropotkin, realizó estudios de conducta animal en la naturaleza demostrando que existía la ayuda mutua. Y que ésta, es un factor en la evolución.

La modernidad de la ética

 

La modernidad de la ética está impregnada por los resultados de los estudios de Freud y sus seguidores así como de las doctrinas conductistas de Iván Petróvich Pávlov. Freud atribuyó el problema del bien y del mal en cada individuo a la lucha entre el impulso del yo instintivo para satisfacer todos sus deseos y la necesidad del yo social de controlar o reprimir la mayoría de esos impulsos con el fin de que el individuo actúe dentro de la sociedad. Para Freud, la culpa, responde a motivaciones de naturaleza sexual, y existe entre el pensamiento clásico sobre el bien y el mal.

William James, se sitúa en postura intermedia con referencia a las contribuciones de Freud y Pávlov al destacar la importancia de las interrelaciones, tanto en las ideas como en otros los fenómenos.

En la actualidad

En las últimas décadas sobresalen los trabajos de Bertrand Russell quién reinvindicó la idea de que los juicios morales expresan deseos individuales o hábitos aceptados. Señaló que el crecimiento natural ininterrumpido y la autorrealización de una persona son los factores que convierten una existencia en buena y una sociedad en una convivencia armoniosa.

En el siglo XX, existen diferentes posturas: Nikolái Alexándrovich Berdiáiev, tiene orientación religiosa y destaca la libertad del espíritu individual; Martin Buber, da énfasis a relaciones entre individuos;  Paul Tillich,  resalta el valor de ser uno mismo, y tanto Gabriel Marcel como Karl Jaspers, se interesan por los procesos de comunicación y unicidad del individuo. Jacques Maritain y Étienne Gilson, hacen una retrospectiva hacía la línea marcada de Tomás de Aquino.

Hay pensadores radicales como Martin Heidegger quién mantenía que no existe ningún Dios, aunque alguno puede surgir en el futuro. Jean-Paul Sartre expresó que los es agnóstico y sostiene que los individuos deben tener presente las actividades sociales y políticas de su tiempo. Para John Dewey en cambio, el bien es aquéllo que ha sido elegido después de reflexionar tanto sobre el medio como sobre las probables consecuencias de llevar a cabo ese acto considerado bueno o un bien. Finalmente Moore, considera que los criterios deben definirse en base al principio de “bondad” considerada como una conceptualización que debe entenderse sin analizarse.

Por todo lo antes expuesto, la ética traduce al individuo en su espacio, en su tiempo y en su pensamiento.

 

Para un grupo sanitario, la ética es indispensable, el definir criterios normativos y el trabajar con calidad, ya que la misma redunda en beneficio social.

 

 

Dra. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

Instituto de Medicina Forense de la Universidad Veracruzana