Medicina forense
Periódico del Mes de Junio
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Amigos ciberlectores, con
especial aprecio les saludo ahora en el sexto mes del año 2004, el calendario
corre con velocidad y ya estamos justo a la mitad del año.
En el periódico pasado, comentabamos
un problema que día a día va en aumento y que desde el ámbito psicológico se
ubica como Codependencia.
En esa ocasión señalamos que la codependencia
puede ser un patrón común dentro de las víctimas de maltrato familiar,
especialmente las mujeres.
En este periódico, hablaremos por tanto de “Vìctimas y Victimología”
esperando sea de su agrado y de utilidad.
“Víctimas y Víctimología”
La palabra víctima, no delimita, implica la
participación activa o pasiva de un sujeto que generalmente es dañado.
Si se consulta un diccionario se aprecia que la
definición al respecto cita:
“Víctima: Persona o animal sacrificado o destinado
al sacrificio; persona que se expone a un grave riesgo a favor de otra; persona
que padece daño por culpa de otros”
Estas expresiones, le dan un peso sobresaliente al
victimario, generando un aire de pasividad ante la víctima que hoy en día se
sabe no existe del todo.
Y esta concepción es la base de los modernos
sistemas de prevención a través de los cuales se pretende incidir sobre
víctimas potenciales para salvaguardar la seguridad pública.
La Organización de Naciones Unidas, (ONU) en 1986
definió a la víctima como: "...aquella persona que ha sufrido un perjuicio
(lesión física o mental, sufrimiento emocional, pérdida o daño material, o un
menoscabo importante en sus derechos), como consecuencia de una acción u
omisión que constituya un delito con arreglo a la legislación nacional o del
derecho internacional...".
Esta definición que contempla conceptos más
amplios, explica con mayor claridad todo lo que ser víctima conlleva tanto para
el sujeto que actúa como tal, como para quién investiga este fenómeno.
Y dada la magnitud de la expresión, existe una
disciplina, que se encarga de estudiar a la Víctima de un delito y al fenómeno
social que esto conlleva y se denomina Victimología.
Al principio se considero a la Victimología
como rama de la Criminología, hoy se estudia de manera separada.
Tal vez uno de los avances más importantes dentro
del estudio de las víctimas, deriva de las aportaciones de Von
Hentig y Mendelsohn (teoría
del interaccionismo),
quiénes demostraron que la víctima no es un sujeto pasivo y estático,
sino que interactúa con el autor del hecho. La víctima es capaz de influir en
la estructura, en la dinámica y en la prevención del delito.
Von Hentig sustenta que el comportamiento tanto de la víctima como
del victimario representa un proceso de interacción. Incluso, clasifica a las
víctimas según: edad, sexo y capacidad mental. Toma como eje de estudio los
delitos de estafa y contrapone víctimas "resistentes" y
"cooperadoras".
Mendelsohn, diferencia
a las víctimas de acuerdo a su participación en el delito y considera cinco
tipos:
a. Víctima
totalmente inocente (o víctima ideal).
b. Víctima
de culpabilidad menor o ignorante: el comportamiento irreflexivo de la víctima
desencadena el delito.
c. Víctima
voluntaria (tan culpable como el infractor): suicidio por adhesión, eutanasia,
etc.
d. Víctima
más culpable que el infractor: víctima provocadora, imprudente, etc.
e. Víctima
únicamente culpable: víctima infractor, víctima simuladora, etc.
Por su parte, Elías Neuman
centra su clasificación en el sistema social básico afectado. Establece varios
criterios clasificatorios: actitud jurídico-penal de la víctima, tipología delictual y aspectos personales. Establece cuatro grandes
grupos de víctimas (con sus respectivos subgrupos):
Individual:
sin actitud victimal.
Familiares:
malos tratos a menores, mujeres, etc.
Colectivos:
comunidad como Nación, etc.
Víctimas
de la sociedad o sistema social: enfermos, ancianos, etc.
Los estudios sobre victimización
permiten inferir que la victimidad no se reparte
homogéneamente entre todas las personas, i. e., no todos tienen la misma
capacidad para ser víctima.
Algunos estudios han permitido constatar dos datos:
1) la existencia de factores objetivos determinantes del riesgo y, 2) índices
de victimización repartidos en forma desigual entre
distintos grupos y subgrupos sociales.
Otros estudios indican que la mayor propensión a
ser víctima depende de tres factores:
Factores personales: entre los que figuran los
estrictamente biológicos, como la edad, el sexo, la debilidad corporal, la
escasa capacidad de defensa, la salud, etc., y los psicológicos, como la
agresividad, la alienación, etc. En esta categoría, cabría incluir el factor
"estilo de vida". Este concepto hace referencia a las actividades
cotidianas del individuo y a sus pautas de conducta, tanto en el ámbito
ocupacional como de esparcimiento.
Factores sociales: en los que es la misma sociedad
la que victimiza a determinados grupos y minorías
(marginados, inmigrantes, etc.)
Factores situacionales: en los que se tiene en
cuenta la infraestructura urbana, ecológica,
Cabe señalar que la familia siendo el grupo social
primario, también es el generador más importante de víctimas, ya que las
situaciones de maltrato que se viven intrafamiliarmente, tienen un riesgo y una
expresión alta porque la víctima participa cotidianamente con el él o los victimarios.
Otra situación especial, se da cuando la víctima se decide
a denunciar el hecho que la afecta y padece entonces el llamado fenómeno de victimización secundaria, en el cual, el sistema jurídico
penal, no conduce de manera adecuada el procedimiento y por la forma en la que
se expresa, convierte a los procedimientos en torturas secuenciales
que condicionan el daño en ocasiones más grave que el propio delito a la
víctima.
Tal vez una de las consideraciones que deben tenerse en
cuenta con especial interés, es que no existe un parámetro de seguridad lo
suficientemente claro, para señalar contundentemente que algún individuo jamás
sufrirá las condiciones de víctima. Porque de alguna manera u otra, todos los
individuos en alguna etapa de su vida independientemente del rol que desempeñan
sufren la condición de víctima. Si bien es cierto no por efectos de una
conducta delictiva, muy seguramente como consecuencia de una conducta
antisocial.
Dra. Patricia Rosa
Linda Trujillo Mariel
Investigadora del
Instituto de Medicina Forense
Universidad Veracruzana