Periódico
de Julio Medicina
Forense
Dra.
Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel
Apreciados amigos, ya estamos
en el mes de Julio, finalizan ciclos escolares y se proyectan nuevas
expectativas para todos!!! Platicando con mi hija, surgió el tema de
la “Filosofía de la Mentira” tema que asume ella con especial fervor,
ya que considera que esa es la corriente de pensamiento que impera en
la actualidad, y honestamente escribiendo hay criterios que comparto.
Sobre de la base de esta charla que es contrastada en coincidencia con
la lectura de un pensamiento de Gabriel Marcel sobre la congruencia
entre el pensar y el hacer, comparto con ustedes un conjunto de reflexiones
que se titulan: Ser auténtico
Ser auténtico
Una de las principales problemáticas
en las relaciones interpersonales, radica en la carencia de autenticidad Ser auténtico es un criterio
que define e identifica a un sujeto. Lo distingue y hace único, pero
sobre todas las cuestiones, Lo hace valioso para su comunidad.
El ser auténtico, implica
un ejercicio de respeto diario. En la medida que el autoconocimiento
se da en el interior de un individuo su capacidad de empatía es mayor
y por ende su entrega a la aportación productiva de su quehacer en una
sociedad.
La autenticidad, refleja asimismo,
un nivel alto de adaptación. Y una conciencia crítica y participativa
que enmarca una comunión con el medio. Es una condición de crecimiento,
y también un imperativo en épocas de transición.
La pregunta es ¿cómo ser auténtico?
La respuesta es sencilla, actuando conforme un esquema de principios
y valores que se han adoptado como propios. Generando ideas que se convierten
en realidades. Propiciando escenarios en
los que la compatibilidad entre el decir, el pensar, el hacer y el sentir
tienen una misma orientación. Impulsando la producción orientada
hacía la validación. Y argumentando cada palabra con un hecho realizado.
Dentro de la medicina forense,
la autenticidad, permitirá no tan solo el desarrollo de estudios de
calidad, sino el auxilio indiscutible a la autoridad judicial y por
ende contribuirá a un mejor estado de derecho dentro de la comunidad.
Por tanto, la autenticidad,
va vinculada de manera estrecha con el sentido ético y moral de un sujeto.
Una persona aprende a ser
auténtica en el seno familiar. Las actitudes de los padres y de las
personas que ejercen influencia importante en su vida, van a dar mayor
peso que mil lecciones teóricas con respecto a un comportamiento definido.
Cuestión
importante por reflexionar entonces es, cómo se logra ser auténtico,
en un mundo en el que el ser auténtico puede ser una condición de aislamiento.
Actualmente se vive bajo criterios
y filosofías que dan una ponderación inmensurable a la mentira. “Filosofía
de la mentira” podría llamarse gran parte de la actuación que se desarrolla
en esta era. Así, en su mayoría el procedimiento diario que se genera,
se sustenta en planteamientos inexistentes o lo suficientemente endebles
para ser desarticulados con una pregunta directa.
Y si no, basta con apreciar
la respuesta a un saludo... se le
invita a usted amigo ciberlector a
poner en práctica este ejercicio sencillo, si a usted le preguntan
¿Cómo estás? Y contesta usted con un tono agradable... “mal gracias
y tú” si lo hace sin cambiar su actitud ante esta respuesta, se llevará
grandes sorpresas al constatar que algunos de sus interlocutores le
contestarán “qué bien... “ y continuarán la plática sin reflexionar
que usted le dijo... “estoy mal...” Y esa, primera condición que nos
impide ser auténticos. El no observar con certidumbre y honradez lo
que nos rodea, a los que nos rodean y la forma en que estos aspectos
se vinculan.
Y eso, poco a poco, empieza
a desviar los criterios de un individuo que intenta ser auténtico.
Otro ejemplo más ostensible
y a su vez más general... los resultados de las encuestas. Cuándo alguien
es cuestionado, y sabe que su respuesta incidirá en algún aspecto social
y si se percata que ello está en relación directa con su bienestar,
su respuesta no será verdadera en la mayoría de los casos. Y si el individuo que falsea
una respuesta se precia de ser auténtico y miente, aún cuando sea una
entrevista a lo mejor de no mucho impacto la que contesta... en realidad...
aún dista mucho de ser un individuo auténtico... todavía no lo es.
Hace poco leía un mensaje
de Gabriel Marcel que a la letra dice... “Cuando uno no vive como piensa,
acabará pensando como vive” que a través de la vía electrónica, me envío
mi hermano y fue este sencillo pensamiento, el que motivo desarrollar
este artículo que intenta describir, que la aceptación de la autenticidad
debe asumirse, más que como un compromiso ético en el ejercicio profesional,
sino como una actitud de vida.
Auténtico es una palabra calificada
como adjetivo, que describe algo acreditado de cierto y positivo, o
bien, autorizado o legalizado, sincero, sin doblez.
Es fácil transcribir o leer
la definición, pero se requiere habituación y firmeza de carácter para
acceder a su conceptualización y su aceptación real, como patrón de
comportamiento.
Tal vez, la palabra clave
dentro de esta definición es “sincero” que significa: “que siente o
piensa realmente; veraz, exento de hipocresía o simulación; que habla
o procede con verdad, que es: abierto y franco.”
La medicina forense es una
ciencia que amerita congruencia en el pensar con el hacer, en el hacer
con el sentir, y en el sentir con el conocer.
Los médicos forenses actúan
como fedatarios de otras ciencias y disciplinas, de ahí la enorme responsabilidad,
de ser AUTÉNTICOS.
Nunca es tarde para empezar,
todo aquél que quiere mejorar, que intenta dar calidad a su labor, sabe
y reconoce que su actuación es perfectible. Es muy difícil vivir sin
equivocaciones, porque la vida misma es un ejercicio de ensayo y error.
Lo importante del vivir, del actuar y del ser profesional es considerar
que en la medida en que se desarrolla una labor, se plasma una huella,
y que la trascendencia de la misma, va en relación directamente proporcional
con la autenticidad del conjunto de rasgos que evidencian la personalidad.
Y sobre todo, recordar que en la expresión de los rasgos que dan carácter
de auténtico a un sujeto o al producto de su labor, todos los detalles
cuentan para que sea o no compatible el pensar con el actuar. Ser auténtico es un estilo
de vida que identifica, y al cual se accede con firmeza, fortaleza,
emoción, conocimiento y voluntad. El vivir en la autenticidad
sólo requiere un primer paso... intentarlo.
Los frutos
del ejercicio de ser auténtico, tal vez sean cosechados por otros...
lo importante no es su colección sino su siembra...
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