Amigos Ciberlectores
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Bienvenidos al mes de Noviembre!!!!

En esta ocasión presento a ustedes un artículo que en lo particular disfruté mucho al realizarlo, habla un poco de lo que el mundo del ciber espacio condiciona a nivel de relaciones sociales, cuando estas se establecen sobre la base exclusiva de la comunicación virtual con especial afecto lo comparto hoy con ustedes:

LA FUERZA DE LAS PALABRAS EN LA COMUNICACIÓN ACTUAL

Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel [1]

La fuerza de las palabras en la comunicación actual

La Historia

Hasta hace algunas décadas las relaciones interpersonales se resumían en una plática de amigos, una carta lejana o una llamada telefónica con cierta periodicidad. Tener amigos de otra ciudad o de otro Estado era algo relevante y conservarlos pese a la distancia era más sorprendente aún. Hoy el mundo es otro, se ha transformado, las experiencias vivenciales permiten acercar las distancias, acortarlas, convertirlas en puntos de encuentro y alcanzar un nivel de comunicación único en toda la historia del hombre. La ciencia a ficción queda atrás, hoy en día, puede uno platicar por largo tiempo con amigos internacionales, y considerarlos así, en el más amplio sentido de la palabra: amigos. Todo gracias a la magia del internet. Paradójicamente se percata uno, de que la soledad es una realidad latente a todas las edades y que el escribir teniendo como frente una pantalla, permite explayar los sentimientos, los pensamientos y los sueños.

El Hoy

El internet se sitúa como imperativo de comunicación a nivel universitario, empresarial, económico, político y social. Su fuerza impacta a todas las edades y su capacidad de alcance no tiene límites. Las relaciones sociales se han modificado, se han roto las barreras de la edad, de la posición económica, incluso del lenguaje, todo se resume a un encuentro, la computadora, las letras y tú.

La creatividad sé potencializa, intentando encontrar en cada signo del teclado una forma de expresar una emoción. Las letras y los signos cambian el sentido, el humor y hasta la vida a las personas, y la fuerza de las mismas impacta en la conducta social.

La base es el anonimato, un anonimato incipiente que desborda un yo oculto, la pena no existe, solo el deseo de conocer, platicar o simplemente pasar un rato agradable que permita ser el escape a conflictos interiores o exteriores derivados de lo que llamamos vida.

No hay temor, hay un gran placer al entrar y aislarse totalmente del medio. Y esta introducción, que se da en la misma forma tanto a nivel particular como grupal en los sitios en los que se rentan computadoras o en los colegios en las horas de descanso transportan al individuo a un mundo de sueños. En este mundo “online” todo es posible, puedes ser futbolista, político, artista, cantante, la edad tú la decides, no es necesario manifestarla, incluso hasta la nacionalidad en algunos casos se puede importar. Todo es totalmente falso al principio, y todo permanece así hasta que encuentras a alguien que complementa tus necesidades sociales de aceptación, cuando decides brindar tu e-mail. Desde ese momento, la magia empieza a correr peligro. La relación interpersonal que ha sido preservada por un encuentro más o menos fijo en un canal preestablecido, entra en una fase de serio peligro.

Los participantes pueden decidir seguir en el anonimato utilizando e-mails con pseudónimos o bien aperturar paulatina, parcial o de manera total la identidad.

Cuando el nivel de confianza es amplio y el tiempo ha favorecido la intimidad de sentimientos e intercambios emocionales, la necesidad de encuentro o contacto presencial se hace eminente, se empieza a destruir la ilusión.


Los sentimientos

Mucho se habla de los lazos sentimentales online, su certeza, confianza o posibilidad de afianzamiento, las probabilidades son muy pocas, mínimas para ser exactos.

La confianza, la apertura y la personalidad que se muestra vía online, en la mayoría de los casos dista de la que se presenta socialmente.

Las características físicas, conductuales y el estado civil, son deliberadamente ocultados por lo que el encuentro presencial bajo estas circunstancias tiene de entrada estos obstáculos, que muy pocos logran vencer.

Para algunos tener una amistad por internet es tener una amistad incondicional, fiel, segura y muy grata, porque han idealizado a sus contactos.

Para otros, sobre todos los habitantes de países más desarrollados y con mayor tiempo en el manejo de amistades “online” el anonimato es la base de la duración de la amistad, no se permite ni se admite que la persona revele su identidad, en contadas ocasiones se hace.

Para otros, la amistad por internet, es un encuentro casual, un momento de distracción permanente y sólo eso, sin agregar más.


Las reglas

El participar en encuentros “online” mediante pláticas (chats) privadas o grupales tiene diferencias muy precisas.

Cada plática está sujeta a las reglas del servidor, del canal y de los usuarios del canal. Hay canales de todo tipo, desde los que ofrecen ayuda espiritual, hasta los que se manifiestan abiertamente como canales triple X o de acceso exclusivo para adultos.

No hay límites para la imaginación, por internet los encuentros pueden volverse un momento de esparcimiento o un espacio de catarsis.

Muchos utilizan el mismo pseudónimo (nick) con el cual se identifican de manera permanente con los demás. Hay mecanismos para poder resguardar el derecho al uso del pseudónimo, y se prohibe entrar con doble identidad a un canal (clones)

El uso de emiticones (signos que reflejan emociones) es básico, y el utilizar a las letras por sus sonidos más que por su adecuada presentación tanto a nivel de redacción como de sintaxis es casi una obligación de los usuarios.

En los canales hay un sentido de territorialidad muy amplío, quien registra un canal, registra las reglas e impone el modo de conducta de los participantes.

Tiene derecho de aceptar o no las participaciones y además puede o no permitir que alguien ingrese. Hay elitismo, el dueño del canal decide, manda y organiza incluso hasta los anuncios que periódicamente salen.


Las diferencias

Fácilmente se puede distinguir a un “novato” del clan, los “expertos” utilizan en su expresión sonidos gráficos, ya no escriben completas las palabras las acortan, las mayúsculas son letras utilizadas para expresar que se está hablando en voz alta o malestar, la repetición de las letras enfatiza, y la combinación de signos y letras es tan variada como la gama de emociones que pueden manifestar.

Es un submundo, con reglas, sociedades, deberes y derechos, es un mundo virtual que puede llegarse a convertir en la realidad existencial para muchos.

Los asiduos a los llamados café web se pueden identificar, por la velocidad que tienen para escribir sobre el teclado y por la total abstracción con el mundo real.

En pocas ocasiones puedes saber realmente con quién “hablas” a través de estos encuentros, lo que si puedes conocer es su deseo de aceptación y su necesidad de afecto.


La reflexión

El internet traslada al participante a un mundo mágico,  ideal, virtual, de sueño. Navegar por internet despierta ese espíritu de niño que ansía conocer y descubrir, entender y comprender, aprender y jugar con el conocimiento y la imaginación. Descubre las partes ocultas de los sentimientos, las necesidades y los intereses de los cibernautas. Organiza una serie de principios y normas que se constituyen como reglas sociales en este ciber mundo, donde puedes construir un espacio vital virtual y dónde puedes encontrar un lugar para “existir”.

En este valoración, de la comunicación “online” lo que resulta más atractivo es que no importa la hora, el día, tú edad, sexo o ocupación, o el lugar donde te encuentres, si entras a un “chat” siempre habrá alguien que te puede escuchar y con el que puedes compartir unos momentos de tu existencia.

Esto revela, que pese a los grandes avances en la tecnología la esencia humana, la necesidad de pertenencia y socialización se expresa claramente. Y en una sociedad tan carente de tiempo para entablar amistades duraderas y encuentros continuos siempre hay oportunidades y el hombre las busca y las crea, lo que comprueba que no somos una sociedad deshumanizada por entrar en contacto con la tecnología, por el contrario somos seres muy necesitados de afecto. El asunto es reflexionar y equilibrar la participación porque lo más increíble de todo es que, al buscar afecto a través de un medio virtual, nos alejamos más de las oportunidades de afecto que se pueden dar en el medio real. Trasladarse al mundo virtual del web, aminora momentáneamente la necesidad de complementación, afecto y socialización, pero no substituye, ni lo hará jamás la necesidad real de contacto interpersonal. Ayuda a sobrevivir, pero no basta para vivir. De ahí la innovación del “chat voice” medio a través del cual, la comunicación online se da tipo telefónica con los mismos alcances pero con la innovación de escuchar a distancia a quien te habla. Y qué decir de la video conferencia a través de la cual, no sólo escuchas sino visualizas al interlocutor.

Una sonrisa a través de un signo basta para alegrar un momento, un día, pero una sonrisa verdadera visualizada real y tangible puede transformar la vida entera.

Una palabra que aparece poco a poco deslizando su trazo en la pantalla te deslumbra y transforma momentáneamente, pero, su fuerza se potencializa cuando la escuchas, la sientes y la percibes en el mundo real.

El mundo virtual traspasa las fronteras, acorta las distancias y permite encontrar almas gemelas. Genera lazos de amistad verdadera y cumple y complementa con una fuerza vital que transforma a la palabra en sentimiento natural.

 


[1] Doctora en Ciencias, Investigadora del Instituto de Medicina Forense de la Universidad Veracruzana. S.S. Juan Pablo II, s/n esq. Reyes Heroles. Veracruz, Ver. C.P. 94294. Fracc. Costa Verde. Tel. y Fax: (0129) 21-87-41.

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