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Amigo ciberlector
qué agrado tan especial, conectar nuevamente nuestros sentidos y compartir un espacio en su tiempo. Es mágico este encuentro, sin
definición, sin formalismo, nos separa la geografía y nos une
la materia... el área que decide nuestro carácter de
profesionales, en una sociedad en la que el avance tecnológico recrea nuestro espacio y da luz a nuestro poder
de comunicación.
En este estupendo mes
de abril, en el que la luz del sol brilla con mayor intensidad
desde México los saludo afectuosamente y presento para esta
ocasión un tema que constituye la base del análisis de toda persona: su personalidad.
En el ámbito médico forense, el área criminológica
dedica una muy especial atención al tema
de conducta y personalidad, por ello
intentaremos presentar
a ustedes la caracterización de un sujeto
a través de su personalidad, les parece?....esperando un sí
y una sonrisa que lo acompañe
iniciamos:
Desde el origen de nuestro planeta el hombre se cuestiona el ¿por qué? de su existencia, el ¿cómo? de su creación y el ¿para qué? de su vida. Muchas teorías han intentado dar respuestas a estas
cuestiones y acorde al contexto, han ejercido mayor o menor
influencia en el pensamiento
humano. Enfoques animistas, que explican la existencia del ser
como resultado de la presencia
de gérmenes que evolucionaron, procedentes
del espacio exterior. Enfoques teológicos
que atribuyen la presencia humana a un ser superior. Y el tradicional enfoque evolucionista,
que considera al hombre como la expresión superior de la evolución. Así el homo sapiens, traduce el despliegue de su potencial adaptándose al medio y paulatinamente adaptando el medio a sus necesidades.
Y pese a tanta evolución, aún
no existe una ley o principio que explique de manera universal
el ¿por qué?
el ¿cómo? o el ¿para qué? del hombre en nuestro planeta. Lo
que sí está muy claro, es que el hombre es un ser social y su
vida por tanto la realiza en sociedad.
Al principio
la vida social del hombre condiciona la organización de grupos con
la guía matriarcal,
pequeñas comunidades recolectoras y nómadas que después
se establecen y se constituyen como grupos patriarcalmente
comandados debido al desarrollo de la agricultora, la caza y
la pesca, actividades que delimitaron en su momento los roles
de la actuación del hombre.
Estas sociedades primitivamente establecidas
bajo criterios de
observación natural, inculcan en cada individuo su forma de expresarse, vestirse, pensar y sentir
para promover con ello el afianzamiento del grupo y la convivencia
social.
Al individuo
se le enseña a través de las costumbres, de los hechos y los
mitos como ser “persona” y esto trasciende de generación en
generación dando la pauta que define la estructura de un sujeto.
Pero... ¿qué es una persona? ... si recurrimos al diccionario
encontramos...”...del latín, personam, máscara de actor... individuo de la especie
humana”
Los
antiguos griegos, para presentar sus escenificaciones y captar
con mayor intensidad la atención de los sujetos, utilizaban
las “personams” que eran máscaras que favorecían la percepción
auditiva de los diálogos y a los sujetos que las portaban...
los actores... les llamaban “personajes”.
Hoy
seguimos siendo “personas” vestimos y creamos nuestra “personalidad”
y desempeñamos un papel en nuestra sociedad.
Y esta definición de
lo que ahora llamamos persona, se ve influida por tres elementos
que le dan el carácter
de individuo a un ser: el aspecto biológico, el psicólogo y
el social.
Biológicamente un individuo hereda
de sus padres por lo menos dos características que definen en
gran parte su “persona”: la inteligencia y el temperamento.
Y estos elementos contribuyen
de manera importantísima para la expresión de nuestra personalidad. |
Así,
un niño con temperamento irritable y bajo nivel intelectual
en medio de una familia con pocas posibilidades de promover
una formación adecuada que prevea su positiva inserción social,
lejos de apoyarlo, lo aislará y segregará de la convivencia
social.
Afectiva y mentalmente esta segregación,
conducirá al sujeto a la búsqueda de situaciones que satisfagan
sus necesidades de afecto, seguridad y aceptación que en muchas
casos se encuentran en ambientes con entorno de sujetos similares...
de allí se expresan las dependencias nocivas, la subculturas
antisociales, los comportamientos anti, a, contra, y parasociales.
Y aunque el ambiente no es definitivo,
si predispone en gran parte a la conformación personal, en cuanto
a que se considera como: el conjunto de circunstancias físicas
y morales en las que se está inmerso un sujeto.
Así, la sociedad te indica, qué
pensar y de qué manera
pensar; en qué creer, y en qué forma hacerlo; qué percibir,
qué expresar, qué crear, incluso... hasta cómo castigar...
La sociedad delimita el buen comportamiento,
lo aceptable y lo que no lo es; impone los límites y crea las
penas. Transmite los enfoques y delínea a la “persona ideal”.
Y todo esto, llega a un sujeto
y él crea su “máscara”, revestida de enfoques psicológicos,
matizada con el ambiente social y estructurada con su conformación
biológica producto de la herencia, que si bien es cierto traduce
la expresión de la combinación de dos patrones distintos, hace
al ser humano un sujeto único e irrepetible cuya estructura
filogenética le da el sostén y el potencial de actuar.
Eso somos... “actores” en un gran
escenario... la vida.
Y el médico, sobre todo el médico
forense debe ser el artífice capaz de
descubrir el por qué de la conducta criminal de un sujeto,
el para qué de su expresión conductual y el cómo se expresa
esta conducta. Y en este análisis no perder de vista que trata
con un individuo, un sujeto, un ser distinto, que no puede descomponerse
en otros más simples, pero que con su actuación es capaz de
cambiar e incidir en
su entorno y hasta construir o destruir su ambiente. Y que su
proceder día a día se actualiza voluntaria o involuntariamente,
pero nunca es el mismo. Si bien es cierto hay rasgos que identifican
a un sujeto, su huella en el tiempo es distinta día a día, basta
con ver el trazo de una firma ejemplo sencillo pero que permite constatar que somos seres
perfectibles y por tanto susceptibles a cambios.
Un diagnóstico
médico forense, debe por tanto ser influido por el estudio integral
de la conducta del sujeto. El dictamen o certificación médico
forense que de manera habitual se realiza, no solo emite un
juicio, incide en la vida social, jurídica y cultural de su
comunidad. Y debido a su trascendencia social, jurídica y médica,
habrá de contemplar la importancia de la individualidad y la
caracterización de la personalidad del sujeto a quién se atiende.
Y sobre
todo, habrá de contemplar el nivel de abstracción, concentración,
ecuanimidad e imparcialidad con la que todo médico deberá revisar
a su paciente. Como médicos en el área forense, tenemos una
gran responsabilidad. Como profesionistas y como ciudadanos
somos piezas de un gran rompecabezas. Si marchamos armónicamente,
nuestro ejercicio profesional lo refleja y esto a su vez impacta
en nuestro entorno. Un juicio de valor, una acción, un pensamiento
o una simple disposición pueden transformar todo un panorama.
De ahí la importancia de la pertinencia y la congruencia en
el pensamiento, acción y proceder del médico.
Te pregunto
compañero médico. ¿has pensado en tu persona?
Dedícale un poco de espacio, recréala
y anímala, vístela de fiesta y apóyala... recuerda tu persona
es tu creación , incide en tu medio y repercute a tu interior..
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