EL SUEÑO, EL INSOMNIO Y EL SOÑAR


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LA NOCHE – A. ALVAREZ

 

Heráclito tenía razón. Todas las noches entramos en un mundo privado, el mundo que tenemos en la cabeza. Tiene una geografía propia, interminable, minuciosa y compleja como los fractales que los físicos han descubierto en los sistemas caóticos y muy similar tanto física como mentalmente: una suerte de helechos en los cuales cada neurona y cada asociación llevan a otras. Además habla en muchos idiomas. Usa palabras, símbolos abstractos y sensaciones, pero sobre todo - por sensatas razones fisiológicas que conciernen al predominio de la actividad neurona¡ en el hemisferio derecho de¡ cerebro - usa acciones, imágenes visuales. Y con todos estos elementos piensa lógica, dramática y matemáticamente. En el sueño el pensamiento se despliega en formas raras porque, por así decir, ocurre en una pura cultura, libre de entradas sensoriales desde el mundo externo; y a la vez aparece siempre embargado de sentimientos, acaso porque el cerebro, no constreñido por la realidad de la vigília, puede destrabar una capacidad de asociación virtualmente infinita ......

 

INTRODUCCION

 

En, "El sueño, el insomnio y el soñar", haremos una breve revisión inicial sobre el insomnio y sus consecuencias, su clasificación clínica, su evaluación, el tratamiento, los criterios de elección y prescripción de hipnóforos, un algoritmo integrador y algunas notas sobre el soñar. En la parte final se incluirá la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño.

 

COMO DECIAMOS AYER …

 

Según el DSM IV, el insomnio es la dificultad para iniciar y/ o mantener el sueño o un sueño no restaurador, debe estar presente tres veces por semana, durante un mes, provocar malestar o interferir social y/o laboralmente y carecer de causa orgánica.

 

Pero esta definición no llega a definir el grado de perturbación y sufrimiento que puede provocar el insomnio.

 

Insomnio es padecer y no se limita a no dormir, porque las repercusiones diumas de este trastomo son serias, ya que resulta afectado nuestro ánimo, disposición y desempeño perturbando nuestra calidad de vida y relación con el entorno. Peor aún, el insomnio no nos permite soñar, adentrarnos en ese mundo tan propio, rico y complejo el cual intentaremos describir más adelante.

 

Insomnio es padecer. Puede y debe ser tratado desde una perspectiva integrada y racional porque los trastornos del sueño, principalmente el insomnio, están emergiendo como un serio problema de Salud Pública, observándose cierta tendencia a la cronicidad.

 

Suele estar polideterminado por diversos factores, sean de origen psíquico, medicamentoso, tóxico, de desincronización sueño - vigilia o psicosociales y las diferentes combinaciones que se establezcan.

 

Del total de los pacientes que padecen insomnio sólo un tercio consulta al médico quedando el resto expuesto al trastomo y a sus secuelas, siendo inobjetable que la calidad de sueño está ligada a la calidad de vida.

 

No vivimos bien estando irritables, fatigados, ansiosos, poco concentrados e ineficientes en nuestros quehaceres y estando expuestos a accidentes.

 

Un reciente editorial del diario "Clarín" titulado "MALDITO INSOMNIO" cita un estudio italiano que revela que el 46,4% de los insomnes refirieron irritabilidad, el 31% perdida de concentración, fatiga el 30,6%, el 21,8% refirió trastornos de ansiedad asociados, el 19,3% caída del rendimiento laboral, el 15,3% dificultades en las relaciones sociales o familiares, el 4,3% riesgo de accidentes y el 3,7% dependencia de fármacos.

 

Por otra parte el insomnio torna aún más vulnerables a los más vulnerables, entre ellos a los ancianos y los enfermos.

 

En los ancianos hay que establecer el diagnóstico diferencial entre insomnio y las características propias de su sueño, más superficial e interrumpido, cuando no perturbado por la cantidad de horas que pueden dormir/pasar en cama, fruto de la inactividad.

 

En los enfermos, el insomnio puede ser una manifestación de la misma enfermedad o bien ser secundario al dolor o a la angustia que genera la patología de base.

 

 

TIPOS DE INSOMNIO O LAS DIFERENTES FORMAS DE NO DORMIR

 

Cronológicarnente, el sueño puede estar perturbado en su latencia (el tiempo que se tarda en dormir), en su duración total, y/o en su parte final hasta el despertar.

 

Cuando el paciente tiene una prolongada latencía para dormirse (se la considera así cuando es mayor de 30 minutos) hablamos de “Insomnio de conciliación", "insomnio medio" si se despierta en la mitad de la noche sin poder volver a conciliar el sueño y "tardío" si se despierta prematuramente.

 

Respecto de su duración, el insomnio se puede clasificar como: transitorio, de corta duración y crónico.

 

Se denomina transitorio cuando ocurre en períodos aislados y durante pocas noches, en general no más de una semana. Es el más frecuente de todos y es extraño que alguien haya eludido su "visita". Suele ser de naturaleza reactiva, sin antecedentes previos de trastornos de sueño, con escasa repercusión durante la vigilia y se reconoce un desencadenante, teniendo una mayor frecuencia en mujeres y aumento pro porcional con la edad. Entre los desencadenantes se pueden reconocer situaciones conflictivas o estresantes para el sujeto, las consecuencias de los cambios de huso horario ("Jet-lag") y de la rotación de horarios de traba o ("Shift-work").

 

Se considera insomnio de corta duración cuando dura menos de tres semanas. Suele estar relacionado con condiciones médicas, psicológicas o sociales que puedan significar situaciones de estres persistente para el sujeto (la desocupación suele ser un buen ejemplo). Al igual que el transitorio, tiene un aumento proporcional con la edad y una mayor prevalencia en mujeres. Su repercusión diuma puede ser de moderada a media.

 

Por último, se considera insomnio crónico cuando transcurren más de tres semanas, en las que se duerme menos de 5 horas diarias (aclaramos que este número de horas es insuficiente para el paciente en cuestión) durante dos meses consecutivos, provocando trastornos más severos durante el día, como los referidos previamente: somnolencia, irritabilidad, distracciones, etc.

 

La fecha de comienzo y el agente causal pueden ir diluyéndose a lo largo del tiempo pero es habitual su origen en el insomnio psicofisiológico, al que podríamos encuadrar dentro del título: "como aprender a mal domir y perpetuarlo", también se lo llama, justamente, "insomnio comportamental o aprendido". Prevalentemente, se presenta en sujetos con trastornos de ansiedad, clínicos o subclínicos asociado a otros factores como beber excesivamente café, realizar ejercicios bien tarde y seguir en actividad mientras se acuesta, hablando por teléfono o trabajando en la cama.

 

Así, el paciente no se puede "desenchufar", empieza a agitarse inquieto e impaciente en la cama, mientras se levanta ¡da y vuelta hasta que logra dormir unas pocas horas, toma más café durante el día para mantenerse despierto, una corta siesta cuando puede o tiene un ratito y .. esto se perpetúa. A la larga o a la corta, el lecho termina siendo un lugar ligado a la tensión y frustración y la llegada de la noche incrementa la ansiedad ante la posibilidad del sueño frustrado.

 

Por otra parte, el insomnio crónico puede estar asociado a otras patologías, a trastornos psiquiátricos, como la depresión, al abuso de fármacos y drogas y a otros trastornos del sueño, como el movimiento periódico de extremidades.

 

Algunos pacientes utilizan el alcohol como método de hipnoinducción, con el consabido peligro de generar fenómenos tóxicos, accidentes y adicciones, y lo cierto es que a la tarde o temprano estos pacientes duermen cada vez peor.

 

EVALUACION DEL INSOMNIO

 

Siguiendo los lineamientos generales de una buena práctica médica, antes de instituir una terapéutica es de rigor la Evaluación Clínica y solicitar los análisis de laboratorio a los efectos de descartar patologías que promuevan este cuadro. También es fundamental estudiar los hábitos del sueño y realizar un cronograma del mismo, interrogando no sólo al paciente sino a la persona con quién comparte su lecho, quién muchas veces puede dar mejor testimonio sobre el trastorno que el paciente mismo.

 

Por otra parte, es importante evaluar otros tratamientos que pueda estar realizando el paciente ya que los anorexígenos, algunos antidepresivos y/ o beta - bloqueantes pueden generar trastornos en el dormir, al igual que el consumo de sustancias estimulantes como la cafeína.

 

Habiendo descartado estas posibles causas, pasamos a investigar el trastorno en sí.

 

Debemos indagar su evolución, si tiene dificultades siempre y de la misma manera, si es intermitente, continuo, episódico, qué período del sueño está afectado (de conciliación, medio o tardío). Esto es importante para los criterios de prescripción.

 

TRATAMIENTO DEL INSOMNIO

 

El tratamiento del insomnio se asienta en un trípode: a) orientación y guía, b) instrumentación de medidas higiénicas inespecíficas y c) utilización de recursos farmacológicos.

 

Nuestra experiencia nos demuestra que es de suma utilidad la consideración conjunta con el paciente, del insomnio y de su abordaje, explicando qué padece, su posible causa, evolución y terapéutica.

 

Las medidas higiénicas inespecíficas aluden a las actitudes y medios a los cuales el paciente puede apelar para promover una mejor hipnoinducción y una mejoría del sueño global.

 

Así, recomendarnos generar las mejores posibilidades de confort y descanso, "bajar las revoluciones", disminuir los ruidos tanto internos como externos para que el sueño responda a nuestra convocatoria y respetar cierto cronograma de sueño (ritmo vigilia - sueño).

 

Evitar la realización de actividades o ejercicios estimulantes porque el paciente se siente cansado pero muy despabilado y no se puede dormir.

 

Es fundamental determinar cierta "ecología" del dormir, no utilizando la cama para trabajar u otras ocupaciones que pueden provocar desvelo, reservándola para el sueño o la relación sexual.

 

Si con todo esto el paciente no se puede dormir , le pedimos que restrinja el tiempo que pasa en cama, que se levante, que evite la generación del "síndrome de la almohada caliente" que es como la percibimos por la sensación de continuo frotamiento buscando la mejor posición para dormir.

 

Si estas indicaciones fracasan o no son suficientes, entonces pensamos en incluir medicación hipnófora.

 

 

CRITERIOS DE ELECCION Y PRESCRIPCION DE HIPNOFOROS DE LA ANESTESIA BARBITURICA A LA HIPNOFORESIS BENZODIACEPINICA

 

 

Los barbitúricos como terapéutica del trastorno del insomnio precedieron a las benzodiacepinas. Drogas eficaces durante el primer momento, dado que rápidamente promovían tolerancia, y letales cuando eran utilizados con fines suicidas promovían un sueño más cercano a la anestesia total que al fisiológico, tal es así que la modorra y pesadez matinal ("hang-over") eran la queja más común, al igual que en aquellos pacientes que salen de una anestesia.

 

En este sentido , aún actualmente algunos barbitúricos son utilizados como anestésicos fijos.

 

La aparición de las benzodiacepinas cambió este panorama parcialmente, ya que eran drogas eficaces, infinitamente más seguras, con diferentes espectros de acción (ansiolítica, anticonvulsivante, miorrelajante, etc.) aunque también podían desarrollar tolerancia, aunque en menor grado.

 

Pero, por alguna razón, persistió el modelo anestésico, ya que las dosis de benzodiacepinas que se utilizaban eran muy altas, no sólo como hipnóforas sino también como, ansiolíticas.

 

La cuestión era de tal magnitud que dejaban al paciente con modorra, cierta ataxia y dificultades cognitivas de todo tipo, hasta que desarrollaba tolerancia, entonces tenía mayor tolerabilidad y se hacía evidente el efecto terapéutico.

 

Es probable que los primeros en percatarse de los beneficios de dosis más bajas hayan sido los que atendían pacientes mayores y que hayan extendido este criterio al resto de los pacientes.

 

Vogel, un estudioso del tema, relaciona específicamente el desarrollo de efectos secundarios y reacciones adversas promovidos por las benzodiacepinas hipnóforas con el uso de dosis altas, notándose mantenimiento de la eficacia con dosis menores a las prescriptas habitualmente.

 

Así, algunas compañías farmacéuticas desarrollaron nuevas formas con dosis menores a las que habitualmente comercializaban, lo que fué apreciable tanto con los ansiolíticos (por ejemplo, elonazepam, de 2 mg. a 0,5) como con los hipnóforos (flunitrazepam, de 2 mg a 1 mg).

 

De hecho, podríamos considerar que la prescripción de fármacos para el sueño evolucionó de hipnóticos (que producen el sueño) a hipnóforos (que favorecen el sueño).

 

En este sentido, un abordaje racional y criterioso implica el aumento progresivo de las dosis, buscando la dosis mínima eficaz durante el tiempo más breve posible, tomando en consideración al seleccionar el fármaco tanto el beneficio como el riesgo.

 

La Sociedad Alemana para la Investigación del Sueño y Medicina del Sueño recomienda en el trastorno psicofisiológico (transitorio o de larga duración) el uso de benzodiacepínicas durante dos semanas, pudiendo repetirse este proceso una vez incluyendo siempre información sustancial sobre el tipo de droga, las dosis, la duración del tratamiento y la posibilidad de intervalos.

 

En el caso de observar resistencias sugieren probar con otras moléculas como tricíclicos.

 

Se nos ocurre agregar otras moléculas más , como algunos antidepresivos no tricíclicos (mianserina, trazodona, mirtazapina, entre otros) con fuerte efecto antihistamínico, los neurolépticos sedantes (levomepromazina, tioridazina), los antihistamínicos (clorferinamina) y la melatonina.

 

En este sentido, el perfil farmacoterápico del fármaco a utilizar debería relacionarse con la etiopatogenia del cuadro para poder tratar así tanto el trastorno de base como el insomnio que genera.

 

Por otra parte, resulta de cierta racionalidad elegir un hipnóforo con perfil farmacocinético acorde al tipo de insomnio que padezca el paciente, sea este de conciliación, medio o tardío, aunque sabemos que muchas veces la división del insomnio no es tan prolija porque se encuentra afectada más de una etapa.

 

Así, la prescripción de un hipnóforo de vida media corta en un insomnio medio o tardío puede generar que el paciente se despierte en la mitad de la noche y repita la toma, con la consecuente somnolencia matinal.

 

Una vez cumplido el tiempo de tratamiento, la supresión debe ser gradual, progresiva y constante, ya que, se observa fenómeno rebote o sindrome de abstinencia ante la supresión abrupta, siendo esto poco frecuente si la medicación se retira de esta forma.

 

Si el insomnio persiste, se indica realizar un estudio en un Laboratorio de Sueño.

 

Mirta Averbuch (comunicación personal) sugiere como indicaciones para realizar un estudio en Laboratorio de Sueño al insomnio crónico, a los pacientes refractarios a la medicación, la presencia de movimientos involuntarios o anormales durante el sueño (crisis temporales, automatismos, convulsiones, etc.), roncadores con sospecha de apneas de sueño, demencias, hipersomnias y las narcolepsias, entre otras perturbaciones.

 

 

EL SOÑAR

 

 

"La noche ha sido siempre un espacio para el miedo. Los depredadores se deslizan invisibles cubiertos por la oscuridad, y todoslos animales, incluido el hombre, son más vulnerables a sus enemigos cuando duermen. También son vulnerables a sus sueños, esas otras visitas de otro mundo que aparecen cuando los miedos

y deseos secretos emergen".

Bill Brandt. «Nightwalk". 1941.

 

"Los sueños son una breve locura;la locura, un largo sueño."

Schopenhauer

 

 

Como vemos, el sueño (el fenómeno onírico) es un mundo privado. Es tan particular que el sujeto sólo tiene acceso a él mientras duerme y decimos que sueña. Si algo similar tiene lugar en la vigilia decimos que el sujeto alucina.

 

La vida onírica parece estar ligada desde la Antigüedad a los destinos de la humanidad y a los de la salud y enfermedad. Ya aparece en las Sagradas Escrituras, cuando José le "interpreta" al Faraón el contenido de sus sueños y le "augura" la alternancia entre la prosperidad y la miseria haciéndole tomar medidas cautelares.

 

Justamente, en la antigüedad, se consideraba a los sueños como comunicaciones divinas; para curarse, el enfermo entraba en el templo de Apolo o Esculapio adonde soñaba con los remedios para su mal, los que posteriormente eran "interpretados" por los sacerdotes.

 

El sueño se organiza en imágenes, en movimientos, en palabras. Pleno de sentidos y significados está cercano a una creación artística, con toda la carga de subjetividad que ello implica.

 

Pero ¿para que sirve soñar? Desde la neurofísiología y otros vértices, nos llegan diferentes respuestas: para la conservación de energía, para la consolidación de procesos de aprendizaje, para restauraciones horneostáticas del sistema nervioso central, etc.

 

Desde una perspectiva psicodinámica, se pueden considerar diversas funciones del sueño, tanto como elemento comunicacional de fantasías, de elaboración y de manejo de lo traumático.

 

La primera función a la que se hizo referencia fué la de una satisfacción alucinatoria de deseos. Luego, no excluyente, una función sintética e integrativa, que puede vincularse con aquella proveniente de la neurofisiología, que lo relaciona con la consolidación de los procesos de aprendizaje.

 

Pero ¿es lo mismo preguntarse para qué sirven que preguntarse qué sentido tienen los sueños? Perdón, ¿es que lo tienen?.

 

Algunos sueños parecieran no tener sentido en sí mismos, es que ellos mismos son el mensaje. Son aquellos sueños repetitivos de situaciones traumáticas, intentos de ligadura y elaboración del trauma.

 

Esto también sucede cuando escuchamos a la persona que padeció una pérdida o una situación catastrófica contar una y otra vez cómo fué la misma; se la cuenta a cada nueva persona que aparece, que saluda, que la consuela intentando ligar, asimilar el suceso.

 

Por otra parte, así como decíamos que el insomnio puede ser un marcador evolutivo de una patología, también el fenómeno onírico puede ser tomado como un marcador evolutivo.

 

En este sentido, es habitual que los pacientes que mejoran de cuadros depresivos empiecen a recordar sus suenos y, contrariamente, algunos sueños sobre bajadas abruptas, caídas, casas que se derrumban, terremotos, pueden preceder a episodios psicóticos.

 

Pero si existe un espacio en el cuál los sueños pueden desplegar todo su sentido y significación es el ámbito psicoterapéutico donde puede ser "trabajado" con el terapeuta.

 

A diferencia de los sacerdotes, que sólo interpretaban la imagen onírica realizando una suerte de "oniromancia", el terapeuta le pide al soñante que "asocie", que vincule el contenido de su sueño con contenidos de su mundo, tanto interno como externo, del cual pudo haber extraído el "resto diurno" que da lugar a esta producción tan compleja y críptica. Aunque es importante el sueño que el paciente soñó, sólo tenemos acceso al sueño que el paciente relata y su elaboración posterior.

 

Siendo así, trabajamos con hipótesis especulativas que compartimos y testeamos con el paciente con el objeto de acercarnos a su mundo interno, a sus fantasías.

 

 

CONCLUYENDO

 

En Egipto, en el Valle de los Reyes, se encuentran las tumbas de los Faraones.

 

Prácticamente todas fueron saqueadas, con la excepción de la tumba del humilde Tut Ank Amon, un joven de 18 años, cuyo descubrimiento permitió que muchos secretos de esa civilización nos fueran develados.

 

En la tumba de Ramsés VI, a la que se accede bajando una extensa escalinata, sobre el mismo sarcófago y a una altura de 20 metros se abre una majestuosa cúpula, plena de dorados, azules y celestes intensos.

 

Por debajo de un cielo tachonado de estrellas , una longilínea figura femenina aparece. Es la diosa Nut, la diosa de la noche, la que cuida y preserva el sueño de los mortales como el eterno sueño de los ausentes.

 

Cinco mil años después, la noche sigue ligada con lo oscuro, el peligro, la muerte, lo desconocido.

 

Cinco mil años después, la noche sigue ligada al reposo, al acceso al mundo onírico, al encuentro amoroso, al dormir.

 

¿Y la diosa Nut? Probablemente, algunas veces no puede con sus cometidos.

 

Ahí es cuando aparece el médico, una figura tan lejana de los dioses por sus modestos recursos pero tan cercana a los mismos por su ligadura a la vida y a la muerte.

 

Y dentro de sus recursos cuentan su interés por quienes padecen , su talento, su ciencia y su técnica, implementadas en el arte de curar.

 

La intención de este artivulo es precisamente, aportar recursos de diagnóstico y tratamiento para abordar aquello que nos impide entrar en los fenómenos vitales de la noche: reposar, dormir y soñar.

 

Esperamos hayan sido de provecho.

 

Dr. Sergio L. Rojtenberg.

 

Fuente: www.psycoweb.roche.com.ar