CONCEPTO.
Patrones de comportamiento inadaptados, generalizados, persistentes y
muy arraigados.
La alteración se localiza en el rasgo de la personalidad, más que
su estado.
Los rasgos inadaptados pueden ser:
- comportamiento
- emocionales
- cognoscitivos
- perceptivos
- psicodinámicos
La necesidad de conocerlos mejor ha surgido por tres razones fundamentales:
- la constatación
de que se trata de trastornos frecuentes en la comunidad, y se detectan
en medios socioculturales distintos;
- el daño o perjuicio
que suponen para el individuo que los padece, la familia y la sociedad
en general,
- la evidencia
de que son una variable importante para la evolución y el pronóstico
de las enfermedades mentales, así como para el resultado del tratamiento.
Las concepciones de la personalidad se han desarrollado tradicionalmente
a partir de tres disciplinas distintas: psicoanálisis, sociología
y psicología conductista. A éstas hay que añadir el enfoque biológico.
Uno de los puntos más discutidos al comparar los distintos modelos
teóricos consiste en saber si deben ser considerados desde un punto
de vista dimensional o bien categorial. Este problema se plantea debido
a que muchos rasgos descritos se encuentran, en mayor o menor grado,
en la mayoría de los individuos.
Según el enfoque dimensional, que cuenta con más pruebas experimentales
a su favor, los trastornos de la personalidad constituyen variantes
cuantitativas extremas y desadaptativas dentro del amplio espectro
de la personalidad normal.
El enfoque categorial considera que son entidades psicopatológicas
cualitativamente distintas, síndromes que pueden estar presentes o
ausentes. Tal vez lo adecuado sea utilizar un enfoque u otro en función
de los distintos trastornos.
La mayoría de definiciones coinciden en destacar tres puntos fundamentales:
a.
se inician precozmente, en la infancia,
adolescencia o, como máximo, al principio de la edad adulta;
b.
persisten a lo largo del tiempo
y los distintos ámbitos personales y sociales van siendo invadidos por patrones anormales
de conducta, y
c.
generan un importante malestar
al individuo y/o problemas de rendimiento laboral o social.
Asimismo es preciso distinguir si realmente se trata de un trastorno
estable y duradero o si, por el contrario, es consecuencia de otros
factores, como enfermedad mental, abuso de sustancias, enfermedad
orgánica o simplemente la reacción a un acontecimiento estresante.
También es necesario considerar las circunstancias ambientales que
envuelven al individuo. Más frecuentes entre las poblaciones urbanas
y los grupos socioeconómicos más bajos. Asimismo se aprecia un ligero
descenso en los grupos de edades más
avanzadas. Los trastornos de la personalidad no muestran diferencias
respecto al sexo; algunos trastornos específicos parecen ser más frecuentes
en los hombres que en las mujeres, o al contrario.
Los abordajes de tipo psicoanalítico son preferibles en pacientes
ansiosos y/o inhibidos, mientras que las terapias cognitivo-conductuales
se muestran más eficaces cuando se trata de fijar unos objetivos o
de modificar hábitos desadaptativos o socialmente peligrosos.
Diagnóstico, signos
y síntomas:
1.
Antecedentes
de dificultades de larga duración en diversas esferas de la vida.
2.
Egosintónico.
3.
Rigidez.
4.
Ansiedad, como
protección subyacente.
5.
Falta de empatía
con los demás.
6.
Fijación en la
etapa del desarrollo: inmadurez.
7.
Dificultades
en las relaciones interpersonales: amor y trabajo.
Epidemiología:
1.
Prevalencia:
6-9%.
2.
El trastorno
del temperamento es un análogo precoz.
3.
El trastorno
de la personalidad comienza a manifestarse en la adolescencia tardía
o al inicio de la juventud.
4.
Afecta por igual
a ambos sexos.
5.
Antecedentes
inespecíficos de trastornos psiquiátricos familiares.
6.
Transmisión genética
parcial de algunos trastornos de la personalidad.
Etiología:
- Multifactorial.
- Claros determinantes
biológicos: genéticos, injuria perinatal, encefalitis, TCE).
- Alta tasa de
concordancia entre gemelos monocigóticos.
- Dificultades
individuales madurativas y problemas familiares (maltrato, incesto).
-
Pruebas neuropsicológicas:
etiología orgánica (EEG, TAC y mapeo electrofisiológico).
-
Tests proyectivos: revelan preferencias
por diversos patrones y estilos de personalidad.
- Lóbulo frontal:
Impulsividad, escasa capacidad de juicio, abulia.
- Lóbulo temporal:
Rasgos de Klüver-Bucy, misticismo, posible violencia.
-
Lóbulo parietal:
Negación o rasgos eufóricos.
Evolución:
Variable. Estable o empeora. Algunos mejoran.
Clasificación de los trastornos de personalidad según la
CIE-10 y el DSM-IV:
| CIE-10 |
DSM-IV |
| Trastorno paranoide de la personalidad |
Trastorno paranoide de la personalidad |
| Trastorno esquizoide de la personalidad |
Trastorno esquizoide de la personalidad |
| Trastorno disocial de la personalidad |
Trastorno antisocial de la personalidad |
| Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad |
- |
- Tipo impulsivo
- Tipo límite (borderline) de la personalidad
|
|
| Trastorno histriónico de la personalidad |
Trastorno histriónico de la personalidad |
| Trastorno anancástico de la personalidad |
Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad |
| Trastorno ansioso (con conductas de evitación) de la personalidad |
Trastorno de la personalidad por evitación |
| Trastorno dependiente de la personalidad |
Trastorno de la personalidad por dependencia |
| Otros trastornos específicos de la personalidad |
- |
| - |
Trastorno esquizotípico de la personalidad |
| - |
Trastorno narcisista de la personalidad |
| - |
Trastornos de la personalidad no especificados |
CLASIFICACIÓN.
El DSM-IV clasifica los trastornos de la
personalidad en torno a tres grandes grupos e incluyen 11 categorías:
1- Trastornos de la personalidad del grupo
A
- Esquizoide.
- Esquizotípico.
- Paranoides.
2- Trastornos de la
personlalidad del grupo B
-
Histriónico.
-
Narcisista.
-
Antisocial.
-
Límite.
3- Trastornos de la
personalidad del grupo C
-
Por evitacion.
-
Por dependencia.
-
Obsesivo-compulsivos.
-
pasivo-agresivo.
GRUPO I: TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD DEL GRUPO A
- Notable aislamiento
interpersonal y social.
- Alteración en
los mecanismos de procesamiento de la realidad exterior.
- Llamativa dificultad
para aprender las habilidades sociales más elementales.
- Percepciones
distorsionadas y actitudes de desconfianza.
- Raros, impenetrables,
viven socialmente aislados en distintas formas de marginalidad.
- Carecen del sentido
del humor y de intereses ailiativos.
- Fríos, inexpresivos.
- Fácil adhesión
a sectas, altamente vulnerables a la patología psiquiátrica: esquizofrenia,
trastornos afectivos y abuso de sustancias.
-
conductas desviadas de la norma.
-
elevadas puntuaciones
en la dimensión “psicoticismo”.
-
“callosidad”
emocional.
-
componente de
la impulsividad y del aventurerismo que no pertenecen a la extraversión.
-
altas puntuaciones
en la “esquizotipia”.
Se diagnostica al inicio
de la edad adulta.
Prevalencia se sitúa aproximadamente en el 0,5-2,5 % en la población
general; entre los pacientes psiquiátricos ingresados es del 10-30
%, y en las muestras procedentes de centros de salud mental es del
2-10 %.
Mayor prevalencia entre los familiares de pacientes.
Más frecuente entre los varones.
Más común en los grupos socioeconómicos más bajos.
> Desconfianza.
> Hipersensibilidad.
> Propensión
a dar significado a los detalles más nimios.
CARACTERISTICAS
Desconfianza hacia los demás, la sospecha constante de que pretenden
perjudicarles. Necesitan de forma exagerada sentirse autosuficientes
y se conceden a sí mismos gran importancia.
El sentido de realidad está distorsionado, de forma que cualquier
detalle del ambiente, por nimio que sea, puede ser interpretado como
amenazante o como la prueba que confirma sus sospechas. Son dados
a ver conspiraciones y por ello permanecen en constante estado de
alerta con el fin de controlar y detectar la más mínima señal de peligro.
Cuando creen hallarla, reaccionan de forma rápida e incluso pueden
contraatacar con violencia.
Suelen ser rectos, se aferran a las normas y carecen de sentido del
humor y de flexibilidad, mostrándose intransigentes, cuando no hostiles,
ante todas aquellas personas cuyas actitudes no encajan con las suyas.
Sentido combativo y tenaz, en ocasiones se dejan llevar por el fanatismo.
La tendencia a considerarse muy importantes genera una actitud autorreferencial
que les induce a sentirse ofendidos ante el más pequeño desaire; no
olvidan, se suelen mostrar resentidos y rencorosos y jamás perdonan.
En muchos casos presentan celos patológicos en relación a la pareja
y son frecuentes los conflictos laborales.
Carecen de amigos y raramente explican sus cosas por temor a que la
información pueda ser utilizada en contra suya. En sus relaciones
interpersonales son fríos y carentes de ternura y se basan en la jerarquización;
sumisos ante los que consideran superiores; despóticos con los inferiores.
Acaban viviendo solos.
Falta de autocrítica.
En situaciones muy estresantes, estas personas pueden padecer episodios
psicóticos de breve duración.
Con cierta frecuencia presentan abuso o dependencia de tóxicos y pueden
desarrollar otros trastornos (depresivo, agorafóbico u obsesivo-compulsivo).
Los tipos esquizotípico, esquizoide, narcisista, evitativo y límite
son los que más se asocian al trastorno paranoide de la personalidad.
Existen 2 versiones:
1.
Dura, afirmativa,
litigante.
2.
Blanda, sensitiva,
sufriente. Hipersensibilidad, rencor, sentimientos de ser tratados
de manera peyorativa.
El inicio de este trastorno se sitúa al principio de la edad adulta,
aunque en la infancia ya se ha detectado la dificultad de relación
y la falta de expresividad emocional en los ámbitos familiar y escolar.
Prevalencia 0,4-0,9 %.
Más frecuente entre los varones.
No hay pruebas de una relación genética del trastorno con la esquizofrenia.
CARACTERISTICAS
Falta de interés e incluso la indiferencia por las relaciones sociales.
Dificultad para expresar sentimientos de cualquier tipo. Ensimismados,
ausentes.
A primera vista pueden parecer personas simplemente tímidas o introvertidas,
aunque suelen tener reacciones emocionales intensas y, a veces, consiguen
una adaptación social aceptable.
Todo parece indicar que las personas con trastorno esquizoide no manifiestan
sus emociones por el mero hecho de que no las tienen. Su mundo interior
diríase que está vacío. Como máximo, en situaciones en las que se
encuentran especialmente cómodos y relajados, pueden verbalizar estados
de malestar en relación con sus dificultades para las relaciones sociales.
Esta conducta extraña y solitaria es comparable con la del esquizotípico,
pero en el esquizoide la alteración parece ser por defecto, mientras
que en aquél es de tipo cualitativo, con distorsiones perceptivas
y cognitivas.
Dificultad o incapacidad para disfrutar de las cosas agradables.
Los acontecimientos vitales importantes parecen no inmutarle y tampoco
sabe reaccionar con rabia o simplemente enfadarse cuando las circunstancias
lo requieren.
En la esfera social carecen de amigos y de relaciones o, como mucho,
sólo llegan a cierto grado de intimidad con algún
familiar muy allegado si consiguen depositarle su confianza.
Estas deficiencias, unidas a su escaso interés por las cuestiones
sexuales, contribuye a que estas personas suelan permanecer solteras.
Les resulta difícil reconocer las emociones en los demás, se muestran
inexpresivos, fríos y distantes y acostumbran a provocar reacciones
de indiferencia. Carecen de habilidades sociales.
En el ámbito laboral se muestran indecisos y ambiguos en sus objetivos.
Poco participativos y raramente se les ve integrados en un grupo.
En su interior se sienten en desacuerdo con su autoimagen. Tienden
a ocuparse en actividades solitarias que no requieran interacción
alguna y, en ciertos casos, son capaces de obtener buenos resultados,
aunque suelen pecar de fantasiosos. En las tareas de tipo mecánico
o abstracto es, al parecer, donde mejor se desenvuelven.
Las personas con un trastorno esquizoide de la personalidad pueden
padecer fobias y vivencias autorreferenciales y, en casos de estrés
intenso, presentar episodios psicóticos breves, de minutos u horas.
Frecuente el consumo de tóxicos.
Las depresiones mayores constituyen una posible complicación.
En cuanto a la asociación con otros trastornos de la personalidad,
los más frecuentes son los esquizotípico, paranoide y evitativo.
Se inicia al principio de la edad adulta, aunque en la infancia ya suele
presentarse hipersensibilidad y ansiedad en el contexto social; estos
niños se muestran solitarios y acostumbran a tener un bajo rendimiento
escolar. También llaman la atención por lo peculiar de su forma de
expresarse y por la rareza de sus pensamientos y fantasías.
La prevalencia en la población general se calcula en un 3 % y se diagnostica
con una frecuencia ligeramente más alta entre los varones.
CARACTERISTICAS
El trastorno esquizotípico es el más grave y más raro de todo el grupo.
La CIE-10 no lo clasifica entre los trastornos de la personalidad,
sino que lo incluye en el apartado de esquizofrenia, trastorno esquizotípico
y trastornos de ideas delirantes, para enfatizar la contigüidad que
hay entre él y la esquizofrenia.
El esquizotípico comparte algunos aspectos con el paranoide y el esquizoide,
pero revestidos de más gravedad, como lo demuestran, entre otras cosas,
el mayor número de ingresos, el grado de deterioro y marginación social
y el hecho de que una minoría acaben con esquizofrenia u otro trastorno
psicótico.
- > Pobreza en el contacto social
y retraimiento,
- > Distorsiones cognitivas y
perceptivas.
- > Notable excentricidad en la
conducta, que se pone de manifiesto incluso en la forma de vestir.
- > Las rumiaciones obsesivas
y las ideas supersticiosas.
Aunque la persona que lo presenta puede quejarse de tener pocos amigos,
lo cierto es que parece no desearlos.
Su lenguaje es peculiar; responde vagamente o con metáforas y, en
conjunto, se expresa de forma muy rebuscada y estereotipada, sin llegar
al descarrilamiento o incoherencia típicos del psicótico.
Incapaz de disfrutar de aquellas cosas o situaciones que son consideradas
placenteras por la mayoría.
El contacto con los demás es frío y más bien receloso.
Con frecuencia le asaltan ideas autorreferenciales que le provocan
grados de ansiedad elevados.
Proclives a interesarse por el mundo de lo paranormal y, a menudo,
están convencidos de poseer poderes especiales o de que son capaces,
de alguna extraña forma, de controlar los actos de los demás.
Pueden sufrir episodios de despersonalización o desrealización.
En situaciones de estrés pueden presentar episodios psicóticos breves,
pero en algunos casos, el cuadro reviste tal gravedad que cumple criterios
para el diagnóstico de trastorno psicótico.
Con cierta frecuencia presentan depresiones, motivo de ingreso.
No es raro que el trastorno esquizotípico se dé con otros trastornos
de la personalidad, especialmente el esquizoide, el paranoide, el
evitativo y el límite.
GRUPO II: TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD DEL GRUPO B
La labilidad afectiva
y dificultad para controlar los impulsos, con los consiguientes problemas
para la adaptación social. A menudo son catalogados de inmaduros.
Aunque este trastorno se diagnostica a partir de los 18 años, en realidad
se inicia en la infancia y tiene una evolución crónica y desfavorable,
tanto más cuanto más prominentes sean los rasgos psicopatológicos.
Con el paso del tiempo algunos de los pacientes presentan cierta mejoría.
Prevalencia del 3 % para el sexo masculino y del 1 % para el femenino.
Los familiares de primer grado del paciente antisocial tienen más
riesgo de padecer este trastorno, así como el abuso de sustancias
y los trastornos por somatización; estos últimos son más frecuentes
entre los parientes femeninos, mientras que el trastorno antisocial
se da más entre los masculinos.
En la historia infantil hay figuras maternas demasiado tolerantes
y padres excesivamente débiles, pero la emergencia del trastorno es
tan temprana que a veces es difícil distinguir entre causas y efectos
en la interacción familiar paternofilial. De hecho, la prevalencia
familiar del trastorno habla más en favor de la intervención de factores
genéticos que de una alteración exclusiva de los procesos de socialización
por prácticas educativas inconvenientes.
CARACTERISTICAS
Constante desprecio hacia la ley y hacia los derechos de los demás.
Conocidos también como psicópatas.
La CIE-10 utiliza el término disocial, que tiene menos connotaciones
peyorativas. Alteración de
los procesos de socialización. Necesitan gratificaciones inmediatas
y tienen una tolerancia muy baja a la frustración, con tendencia a
la agresividad.
Incapacidad para sentir culpa o remordimiento por sus actos y propensión
a responsabilizar siempre a los demás.
Se caracterizan por una gran dificultad para aprender de la experiencia,
sobre todo del castigo.
Socialmente, son personas carentes de empatía, frías, manipuladoras,
desconsideradas y, en ocasiones, crueles.
Como paradoja, superficialmente pueden resultar agradables e incluso
atractivas.
La falta de compromiso y la impulsividad caracterizan todos sus actos;
son incapaces de mantener relaciones interpersonales duraderas y es
frecuente que hayan tenido muchas parejas sexuales. Vida laboral inestable.
Pueden tener problemas graves con la ley. Pueden sentirse tensos,
disfóricos o quejarse de aburrimiento. Otras veces desarrollan verdaderos
trastornos de ansiedad, depresivos o somatizaciones. Adicciones a
tóxicos o al juego patológico. La tasa de muerte violenta es más elevada
que en la población general.
En cuanto a la coexistencia con otros trastornos de la personalidad,
los más frecuentes son los trastornos límite, histriónico y narcisista.
Se diagnostica al principio de la edad adulta.
Prevalencia del 2 %.
En las familias donde uno de los miembros padece este trastorno, el
riesgo para los familiares de primer grado es 5 veces mayor que entre
la población general. Asimismo el riesgo familiar es mayor para los
trastornos por abuso de sustancias y los trastornos afectivos.
CARACTERISTICAS
Sintomatología alternante (histriónica, obsesiva, antisocial y psicótica)
a una velocidad que hace inoperante los tratamientos.
- > Inestabilidad,
respecto a la vivencia de la autoimagen, de las relaciones interpersonales
y del estado de ánimo.
- > Impulsividad.
Presentan alteraciones de la imagen de sí mismos y dudan a menudo de
sus objetivos o de sus preferencias sexuales.
Los sentimientos de vacío les invaden constantemente.
Son muy sensibles a los cambios en sus relaciones interpersonales
que, por otra parte, suelen idealizar o despreciar sin motivos aparentes;
se implican tan intensamente que las rupturas acostumbran a ser motivo
de descompensaciones, a veces graves.
Realizan esfuerzos excesivos para evitar el abandono, sea real o imaginado.
A menudo amenazan con autolesionarse o con el suicidio y en no pocas
ocasiones lo ponen en práctica.
En algunos casos llegan a automutilarse y después no recuerdan nada,
como si hubiesen pasado por un episodio disociativo.
Se calcula en el 8-10 % la tasa de suicidios consumados, más frecuentes
entre los adultos jóvenes.
También son comunes las conductas temerarias o potencialmente autodestructivas:
consumen tóxicos, conducen con peligrosidad, presentan episodios bulímicos,
son despilfarradores, se adiccionan al juego y se involucran en relaciones
sexuales poco seguras.
La evolución de este trastorno es muy variable y va desde el suicidio
hasta la recuperación total.
Entre los factores de buen pronóstico figuran el nivel alto de inteligencia,
el talento artístico y la capacidad de imponerse una autodisciplina.
Prevalencia del 2-3 %.
Más común entre las personas separadas o divorciadas que entre las
casadas.
Más a menudo entre las mujeres.
Pueden surgir en familiar sobreprotectoras, pero también en condiciones
de privación afectiva.
CARACTERISTICAS
- > Excesiva emocionalidad.
- > Necesidad
de ser siempre el centro de la atención.
- > La sugestionabilidad.
Buscan constantemente ser admirados por los demás y adoptan conductas
inapropiadamente seductoras o provocativas, mostrando además
una preocupación exagerada por su atractivo físico. En la biografía
existen traumas de naturaleza sexual; al ser extravertidas y al estar
insaciablemente necesitadas de afecto, son cálidas y seductoras, establecen
con facilidad relaciones poco elaboradas y dan señales equívocas,
que dan pie a malos entendimientos.
Facilidad para hacer amistades, pero son poco elaboradas y pasa rápidamente
de lo que él cree gran intimidad al olvido o desprecio más absoluto.
Los cambios en las relaciones interpersonales no le afectan tan profundamente
como a los que padecen un trastorno límite de la personalidad.
Egocéntricas y muy subjetivas en sus juicios, manifiestan cambios
bruscos de humor y dan muestras de ser suspicaces e hipersensibles.
Carecen de estabilidad emocional.
A pesar de su elevada sociabilidad, ante la mínima objeción les cuesta
controlarse y reaccionan de forma airada e improcedente.
Todas sus relaciones pecan de superficiales y, con frecuencia, se
ven envueltos en conflictos; poco considerados, manipuladores, parecen
poco sinceros y actúan de forma aparatosa y teatral.
La escasa tolerancia a la frustración y la necesidad de gratificaciones
inmediatas hace que se sientan fácilmente decepcionados y tristes
y que abandonen pronto tareas que han emprendido con entusiasmo.
Se inventan fantasías de tipo romántico.
La impulsividad los lleva a tomar decisiones demasiado rápidas. Su
lenguaje es vehemente y vacuo;
emiten opiniones contundentes pero jamás dan razones que las fundamenten.
Se expresa a veces, en forma de episodios distímicos, de intentos
de suicidio instrumentales, de síntomas de conversión y de trastornos
de conducta que se inician en la edad juvenil.
Estos pacientes presentan con frecuencia trastornos depresivos y somatizaciones;
también pueden padecer fenómenos de conversión. A veces alcanzan unos
grados de ansiedad tan elevados que pueden confundirse con crisis
de pánico.
La coexistencia con otros trastornos de personalidad es frecuente,
principalmente los trastornos límite, narcisista, antisocial y dependiente.
Los intentos de suicidio para llamar la atención son frecuentes; sin
embargo, no se conoce con exactitud el riesgo real de suicidio.
Prevalencia < 1 %.
No demostrado que sea más frecuente entre los varones.
Algunos autores piensan que también hay una fuerte determinación genética.
Se manifiesta precozmente a través de dificultades en los aprendizajes
escolares y en los procesos de socialización.
En la CIE-10 no figura como una categoría diagnóstica, sino que se incluye
en el apartado de otros trastornos de personalidad específicos.
CARACTERISTICAS
- > La sobreestimación de sí mismo.
- > Tendencia a la grandiosidad.
- > Hipersensibilidad
a la valoración de los demás.
- > Falta de
empatía y de generosidad.
- > Necesidad
exhibicionista de atención y de admiración.
- > Envidiosos
y descalificadores con las personas que han conseguido reputación
social.
El convencimiento de que son especiales y superiores lleva a estas personas
a esperar un trato deferente por parte de los demás.
Presumidos y fatuos.
Autoestima frágil, hipersensibilidad a las críticas.
En realidad no las toleran y, ante la mínima señal de desaprobación
o de falta de admiración, se muestran irritables, reaccionan de forma
agresiva, a veces contraatacando, o se sumen en estados pseudodepresivos;
en algunos casos se aíslan socialmente o adoptan un apariencia de
humildad, bajo la cual ocultan su arrogancia.
Viven preocupados por sus fantasías de grandiosidad a todos los niveles:
belleza, prestigio, amor. Suelen descalificar y envidiar a los que
triunfan, pero están convencidos de que son ellos los envidiados.
Les cuesta aceptar las normas de la realidad y, aunque profesionalmente
pueden obtener éxitos importantes, el terror a ser juzgados suele
perjudicar su rendimiento; por lo general huyen de las situaciones
de competitividad.
Incapacidad de sintonizar con los sentimientos o deseos del prójimo.
Infravaloran a las otras personas y sólo se tratan con aquellas que
consideran relevantes Relaciones
amistosas o sentimentales, siempre con alguien que les refuerce su autoestima. Son ingratos y raramente dan muestras
de generosidad.
Fríos y tienden a explotar y culpabilizar a los otros, especialmente
a la familia, si no consiguen los éxitos que creen merecer; pueden
llegar a comportarse como verdaderos tiranos.
Pueden padecer trastornos depresivos o distímicos o, por el contrario,
estados hipomaníacos coincidiendo con épocas de grandiosidad.
También puede asociarse a anorexia nerviosa y trastornos por abuso
de sustancias. Puede coexistir con rasgos de personalidad histriónica,
límite, antisocial y paranoide.
GRUPO III: TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD DEL GRUPO C
- > Miedo e
inseguridad generalizados.
- > Elevados
grados de ansiedad.
- > Sensibles
a las señales de castigo.
- > Reacciones
emocionales que interfieren en el aprendizaje y desorganizan la conducta.
- > Incapacidad
de adquirir estrategias de afrontamiento.
- > Infradesarrollo
de áreas de funcionamiento imprescindibles para la vida autónoma y
el equilibrio emocional.
- > Introversión
y neuroticismo.
- > La diferente
expresión clínica de cada trastorno parece depender de las estrategias
que el sujeto pone en marcha para defenderse de la ansiedad, una vez
fracasada la adquisición de los aprendizajes adaptativos.
- > La falta
de estrategias de afrontamiento adecuadas de lugar a conductas explosivas,
desorganizadas y mal dirigidas, que alternan con el retraimiento y
la inhibición.
- > Estos comportamientos
no solo son inútiles como recursos para afrontar el miedo, sino que
añaden nuevos conflictos en las relaciones interpersonales e hipersensibilizan
al sujeto, que tiende a defenderse con mecanismos psicológicos de
negación, de racionalización y de proyección y con estrategias de
evitación y de inhibición en lo que respecta a su conducta.
Las estrategias para defenderse de esta ansiedad determinan, al parecer,
la expresión clínica de los distintos trastornos (evitativo, dependiente
y obsesivo-compulsivo).
Tímidos y retraídos ya en la infancia.
Prevalencia 0,5-1 %.
CARACTERISTICAS
- > El miedo a ser juzgados negativamente.
- > Intenso malestar en el contexto social.
- > Viven preocupadas por sí mismas y en constante
tensión emocional.
- > La pobre autoimagen.
- > Actitudes de hipervigilancia y reacciones inapropiadas
debido a las lecturas equívocas que hace de las reacciones ajenas.
Cualquier situación en la que pueda cuestionarse su imagen les genera
una gran ansiedad: no sólo temen ser desaprobados, sino también su
propio descontrol ante la mínima señal de ello.
Mecanismos utilizados: negación y proyección.
Los otros lo ven como un individuo tímido, retraído y callado; en
realidad, lo que está intentando es pasar inadvertido por el temor
que tiene a no saber qué hacer o qué decir.
Gran retraimiento social.
Aunque ellos desean afecto y aceptación, tienen gran dificultad para
establecer relaciones íntimas, ya que sólo son capaces de acercarse
a aquellos de cuya aprobación están completamente seguros.
Les angustia encuentros con personas nuevas.
Poco soporte social, muy a menudo, se refugian en conductas de dependencia
de la familia.
Profesionalmente, la falta de seguridad les impide aceptar nuevas
responsabilidades o trabajos que impliquen relacionarse con gente
nueva, aunque sea en detrimento de una posible promoción laboral.
Si se ven obligados a ello, son proclives a poner excusas o incluso
pueden presentar quejas somáticas erráticas.
Estos pacientes suelen desarrollar trastornos afectivos y de ansiedad,
especialmente fobia social y ansiedad generalizada. También un trastorno
de personalidad por dependencia y pueden tener rasgos del trastorno
límite y de los trastornos del grupo I.
Se cree que la ansiedad de separación en la infancia, así como padecer
una enfermedad crónica, puede predisponer a este trastorno.
El trastorno de la personalidad por dependencia se inicia precozmente
y, aunque los datos epidemiológicos son dispares, se considera uno
de los trastornos de la personalidad más extendidos en ambos sexos.
CARACTERISTICAS
-
> Se siente siempre inseguro e incapaz de
asumir responsabilidades importantes de su vida.
-
> Intenta que los demás las tomen por él.
-
> Antes de decidirse
por algo, por intrascendente que sea, necesita oír reiteradamente
el parecer de otras personas, a las que llega a agobiar pidiéndoles
consejo.
-
> Convencimiento de que todo
el mundo es mejor que él.
-
> Relaciones de gran dependencia
con los demás y angustia por imaginar que éstos puedan abandonarle.
-
> Obedientes
y nunca se atreven a expresar sus opiniones si no coinciden con
las ajenas.
-
> Falta de
confianza en sí mismos.
-
> Pobre autoimagen.
-
> Hipersensibles
a las críticas.
-
> Miedo a
la soledad.
Viven presas de un sentimiento de insuficiencia, jamás valoran sus propios
logros y se angustian ante la idea de tener que actuar por su cuenta.
Como consecuencia, casi nunca tienen la ocas |