“ABUSO SEXUAL EN PERSONAS CON RETRASO MENTAL SEVERO Y/O PROFUNDO”*

 

NELIDA B. VITALE. Asistente Educacional.

FLORENCIA LOPEZ SERROT. Lic. En Trabajo Social

INSTITUCION: APADMSI (Asociación de Padres y Amigos del Discapacitado Mental de San Isidro)

asalerta@intramed.net

Editora: Dra. Andrea R. Sala

drasala@ciudad.com.ar

Todos los derechos reservados
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El Grupo Espacio es un proyecto que tuvo su origen en la necesidad de dar respuesta a un grupo de jóvenes con retraso mental severo y/o profundo víctimas de abuso sexual.

Desde el área psicosocial y a través de diferentes estrategias de intervención se trabaja desde hace dos años con los jóvenes y sus familias a fin de brindar contención, orientación y apoyo.

"GRUPO ESPACIO"

Un lugar en donde la palabra y el sentimiento tienen su espacio.

Metodología:

Talleres semanales (en los primeros 8 meses)

Talleres quincenales (en los siguientes 4 meses y hasta la actualidad)

Modalidad:

Son grupos de reflexión y dramatización en la cual participan los cuatro jóvenes abusados, la Asistente Educacional (coordinadora del encuentro) y la Trabajadora Social (observadora participante).

 Dinámicas y actividades propuestas:

  • Dibujo libre
  • Dáctilo pintura.
  • Trabajo con figuras.
  • Expresión corporal.
  • Dramatización con muñecos, animales, muebles, autos de juguetes, etc.
  • Trabajos con la técnica de collage (uso de revistas y recortes).
  • Trabajo con masa (trabajo libre y sobre el cuerpo humano)
  • Salidas a un café próximo a la institución.
  • Ejercicios de relajación y de descarga.
  • Danzaterapia.

PERFIL DEL JOVEN CON DISCAPACIDAD MENTAL SEVERA Y PROFUNDA

Los jóvenes que participan del Grupo Espacio y con los que actualmente trabajamos tienen las siguientes características y particularidades:

  • la edad cronológica varía entre los 18 y los 39 años. –
  • la edad mental varía entre los meses y los tres años, en pocos casos.
  • son jóvenes con un diagnostico de retardo mental severo y/o profundo al cual, en algunos casos, se suman otras patologías tales como conductas autistas, convulsiones, entre otras. Es común que se presenten este tipo de características secundarias a su patología de base, en los casos de discapacidad mental severa y profunda.
  • la mayoría de los jóvenes no presentan discapacidad motora, salvo en algunos casos en donde la marcha y el deambular es dificultoso, pero ninguno requiere asistencia ni técnica ni personal para trasladares.
  • la mayoría de los jóvenes no tienen lenguaje oral, se comunican a través gestos claros, de señas y de sonidos los cuales son interpretados por quienes lo asisten y lo acompañan (familia, docentes, entre otros). Cabe aclarar que el no tener lenguaje no les impide estar comunicados, expresar desacuerdos, pertenecer a un grupo y participar de diferentes actividades. Cada joven tiene su forma particular de comunicarse y de expresar sus necesidades y sentimientos.
  • todos los jóvenes que asisten han tenido experiencias educativas previas (escuela especial, centros de día, instituciones asistenciales, etc.).
  • la mayoría de los jóvenes, debido a la patología que presentan, reciben algún tipo de medicación. La medicación es indicada por el medico de cabecera de cada joven y supervisada en la institución.
  • Las actividades que los jóvenes realizan en la institución apuntan a que ellos mismos adquieran herramientas para una mayor independencia y autovalimiento.

Entre las actividades se pueden señalar: ejercitar el vestido y desvestido, pautas y hábitos de higiene personal (lavado de manos, de dientes, baño, uso de sanitarios), participar en el desarrollo de tareas domesticas simples (barrido, poner y sacar la mesa, lavado).

Asimismo el joven realiza actividades laborales no productiva (taller de manualidades, de huerta y jardinería, de cocina, de papel reciclado) y de socialización (danzaterapia, musicoterapia y taller de teatro y expresión).

Es importante señalar que la adquisición de los hábitos requiere la constante rutina de la actividad sostenida en el tiempo. Los jóvenes con retraso mental severo y profundo necesitan desarrollar una rutina diaria sostenida y repetida para adquirir nuevos aprendizajes.

CONCLUSIONES Y REFLEXIONES A PARTIR DEL TRABAJO CON EL GRUPO ESPACIO

 

INDICADORES DE ABUSO SEXUAL EN EL JOVEN

 (Signos y síntomas detectados previamente a que se conociera el hecho del abuso, y que en la mayoría de los casos, no era atribuible a problemáticas individuales, familiares y/o institucionales).

  • cambios en su higiene personal, en el modo de realizarla y en la periodicidad.
  • sostener el silencio frente a determinados temas, en algunos casos realizando gestos que reflejan la negación a hablar.
  • aumento de la masturbación. Durante la actividad de la masturbación, mucho desgaste nervioso, cambios en el modo de realizarla, llevarse objetos diferentes para realizar la misma, rastros en el cuerpo y/o en el espacio donde la realiza.
  • relatos claros, uso de palabras nuevas y claras, en caso de ausencia de lenguaje, el joven puede acompañarlo con gestos y/o expresiones.
  • hacer referencia a lo que le sucedió a otros compañeros pero no a su propia vivencia. Pacto de silencio (signo).
  • cambios en el control de esfínteres. Falta de control de esfínteres especialmente nocturna.
  • esconder papeles sucios, ropa sucia, diferentes elementos de uso personal.
  • trastornos en el sueño, pesadillas, insomnio, dificultad para conciliar el sueño, rechazo a acostarse en la cama.
  • usar siempre la misma ropa.
  • cambios en el orden de sus pertenencias, en caso de ser un joven o una joven ordenada.
  • conducta de aislamiento sin una causa aparente.
  • demanda persistente, búsqueda de estar y/o hablar con alguien de la institución. Necesidad de hablar.
  • cambios en la forma de escuchar música y/o ver TV. En ambos casos los jóvenes ponen el volumen muy alto.
  • cambios repentinos de conducta: agresión, aislamiento, salir corriendo de un lugar a otro, golpear cosas, evitar determinados sonidos y/o elementos, no querer ingresar a un lugar, dormirse frente a determinadas situaciones, acompañar relatos o signos con violencia o agresión.
  • somatizaciones, disminución brusca de peso, caída de cabello, problemas de piel, gastritis.
  • cambios de hábitos en general y sobre todo, el cambio de rutinas muy marcadas y propias de cada joven.
  • temor a ruidos fuertes, a gritos y movimientos bruscos.
  • continúo estado de alerta.
  • identificación de elementos o situaciones que generan alerta o nerviosismo (Ej. camioneta, aerosol, multiprocesadora).
  • hiperactividad y falta de tolerancia a la frustración.
  • sentimiento de tristeza acompañado con una falta de entusiasmo y participación.

INDICADORES EN LOS JÓVENES LUEGO DE VALIDADO EL HECHO

  • cambios en la relación con los compañeros: intentos de revivir situaciones, reproducir vivencias, modo de expresar lo vivido por ellos. Todo esto, en algunos casos, con cierta noción de trasgresión y /o de prohibición.
  • Intento de negar lo sucedido.
  • búsqueda de espacios para hablar y/o para estar.
  • cambios en el modo de expresarse tanto oral como gestualmente.
  • cambios en la forma de relacionarse con los adultos a cargo. Sobre todo en lo que se refiere al contacto físico. Búsqueda de una contacto físico mayor (abrazos más intensos y más largos).
  • asociar elementos y/o personas y/o profesionales con la situación traumática vivida (Para citar un ejemplo: uno de los jóvenes cada vez que veía a la trabajadora social en la computadora preguntaba si es que estaba haciendo un informe para la cárcel o para tribunales).

SENTIMIENTOS EN LOS PADRES DE LOS JÓVENES LUEGO DE DEVELADO EL ABUSO

  • culpa
  • temor/miedo.
  • negación: son fábulas del hijo/a.
  • respuesta diferente de los padres frente a la institución. (Asistir, concurrir a las reuniones,).
  • Impotencia.
  • fantasías generadas por el silencio, o imposibilidad de expresarse oralmente, de su hijo.
  • buscar otros canales de comunicación con su hijo: brindar protección, seguridad, escuchar al otro como un sujeto adulto que puede relatar algo válido.
  • ampliar y agudizar la observación hacia su hijo.
  • sospechas.
  • intranquilidad.
  • cuestionamientos que no tienen respuesta "qué le pasa y qué le pasó a mi hijo"
  • reconocer la sexualidad del hijo/a.
  • temor al contagio.
  • paralizarse frente a las acciones a seguir.
  • negar lo ocurrido, pensar que ya pasó, no prestar atención a los efectos emocionales de su hijo.
  • sentimientos de rabia, querer hacer justicia por mano propia.
  • falta de acuerdo entre los padres frente al abuso. Diferencias en el accionar y o proceder de cada uno.
  • repercusiones en la propia salud. Depresión, trastornos psicosomáticos, etc.

 

ACERCA DEL ABUSO SEXUAL …

El abuso sexual sufrido por los jóvenes se encuadra dentro de lo que se denomina abusos sexuales extrafamiliares (el abusador conocido de la familia). En estos casos se trata de jóvenes agredidos sexualmente por un adulto que pertenece a su círculo social y que por lo tanto es conocido de la familia. El abusador dado el lugar que ocupa en la vida de los jóvenes y su familia es depositario de la confianza de los padres, este comienza a someter a sus víctimas de una manera "solapada y engañosa"

En todos los casos, incluidos nuestros jóvenes, " el abusador envuelve a su víctima en una relación falsa que se presenta como afectiva y protectora. Al manipular al mismo tiempo la confianza familiar, el niño es doblemente cosificado, primero por su abusador y luego por sus propios padres que sacrifican su rol protector a la relación con este individuo...el cual se convierte en un personaje agradable, simpático, servicial y atento a todos." (J. Bardury. Paidos).

En el caso específico de los jóvenes con retraso mental severo y profundo lo anteriormente señalado se hace aún mucho más evidente y traumático.

Es común que las familias que tienen un integrante con discapacidad mental severa y profunda depositen su confianza en las personas o instituciones asistenciales terapéuticas con las cuales su hijo está en contacto cotidiano.

En muchas oportunidades esta confianza depositada se confunde con una actitud de delegar en otros funciones parentales y obligaciones familiares.

¿Por qué hacer referencia a esto? Porque en el tema específico del abuso observamos que, en muchos de los casos, la actitud de los padres estaba más orientada a desacretidar y desconfirmar a su hijo, por un lado por ser una persona con discapacidad mental severa y profunda ("el no entiende", "ella no se da cuenta") y por otro lado por negar el abuso ocurrido ("inventa lo que dice", "vio algo en la televisión", "ve a sus hermanos y copia lo que vio").

En un comienzo, el trabajo con estos jóvenes, estuvo centrado en un único objetivo: darle validez a todo lo que ellos relataban, expresaban, sentían, dramatizaban, somatizaban. Fue y es un objetivo muy difícil de lograr dado que hoy por hoy una persona con discapacidad mental severa y profunda pertenece a una minoría a la cual no se le reconocen "implícitamente" muchos derechos, entre los que se encuentra el derecho a opinar, a decir, a testificar.

A la par de este objetivo comenzamos a trabajar con los padres, para que ellos puedan confirmar y reconfirmar a su hijo, aceptando y creyendo sus relatos, sus manifestaciones, sus vivencias.

LOS PADRES Y LAS PAUTAS DE ALARMA FRENTE AL ABUSO SEXUAL

La familia de un joven con discapacidad mental severa y profunda aprende a vivir su cotidianeidad y la de su hijo, con todo lo que esto implica, con otra medida de tiempo.

Desde las instituciones, los profesionales intervinientes y los orientadores docentes que diariamente asisten a su hijo, les indicamos y orientamos a los padres a que los logros y los aprendizajes van a requerir un tiempo mayor a lo esperado y que estos logros deben permanecer y repetirse en el tiempo para que puedan ser considerados tales. Les explicamos y acompañamos a los padres a que puedan ver que esto no es bueno ni malo sino que es diferente.

Es desde esta mirada que los padres y la familia comienzan a reacomodar, par así decirlo, sus expectativas, sus deseos, sus proyectos en relación a su hijo. El comprender y sobre todo aceptar esta realidad, es el punto de partida para poder iniciar un trabajo con el joven y su familia.

El tiempo cronológico, días, horas, meses, como así también la repetición en el tiempo de determinados hechos, es un aspecto importante a señalar en el tema de abuso sexual de personas con discapacidad mental severa y profunda.

Como antes manifestamos, la familia que tiene uno de sus miembros con retraso mental severo y profundo, va aprendiendo a relacionarse, a convivir, a comunicarse con su hijo de modo diferente.

Esta noción tan particular y especial del tiempo que los padres y las familias van adquiriendo es fundamental para promover un mejor y mayor desarrollo personal a su hijo.

Frente al tema concreto del abuso sexual de un hijo con retraso mental severo y/o profundo ¿qué lugar ocupa esta noción particular del tiempo?.

Los padres y la familia aprenden, con el paso del tiempo, a comunicarse con su hijo. Empiezan a comprender, a escuchar, a entender, a interpretar lo que su hijo quiere decir o manifestar. Todos los jóvenes se expresan de una u otra manera y está en la familia la posibilidad de reconocerlo como un sujeto que puede y sabe como hacerlo...

Es aquí donde, en la mayoría de los casos, juega un papel fundamental la capacidad de escucha de los padres, y en el caso de los jóvenes con discapacidad mental severa y/o profunda, de la madre (ya que es ella quien mantiene un vínculo más profundo y en la mayoría de los casos simbiótico con su hijo)

En el tema específico del abuso sexual de jóvenes con retraso mental severo y/o profundo, no solo tienen mucha importancia la capacidad de escucha sino también la mirada que los padres tienen hacia su hijo...

Del trabajo con las familias de los jóvenes que asisten a nuestra institución se puede señalar, que son pocos los casos en los que los padres miran a sus hijos, jóvenes de más de 21 años, como adultos con necesidades especiales. Debido a su dependencia y/o dificultad para ser personas autónomas e independientes es que los padres, en muchos aspectos, los tratan como si fuesen niños. Esto se ve reflejado no solo en el aspecto personal de sus hijos, muchas veces vestidos de una manera más infantil, sino también en la actitud y el modo de expresarse, de hablar hacia su hijo y de su hijo, etc.

En relación a este punto, creemos importante señalar que, es común que en la dinámica familiar no se tengan en cuenta los deseos, puntos de vista, opiniones del joven, como así también que su participación en la toma de decisiones familiares sea poco significativa (decisiones sobre el tiempo libre, salidas, comidas, elección de la ropa, etc.)

La mirada que los adultos tienen frente a este hijo condiciona directamente la comunicación entre ambos.

En el caso concreto de nuestros jóvenes, en su mayoría, manifestaron de algún modo la situación traumática por la que estaban atravesando. Cabe aclarar que hasta el día en que se hizo público el tema del abuso, estas manifestaciones aparecían como hechos aislados y circunscriptos a la realidad de cada joven. Para citar alguno de los casos podemos nombrar a un joven que continuamente hacía relatos referidos a hechos de violencia, a situaciones policiales. Este mismo joven, en el período de un año, disminuyó considerablemente de peso.

En otro caso hubo un aumento en la masturbación como así también en el modo de hacerlo.

Otro joven mantuvo durante varios meses una postura especial (no podía permanecer parado en forma erecta, sino que se inclinaba para adelante continuamente).

Frente a estos y otros cambios más que se comenzaron a visualizar en algunos jóvenes, se mantienen entrevistas con las familias.

En estas entrevistas iniciales, previas a la revelación del abuso, trabajamos, junto con los padres y en especial con las madres, todos aquellos cambios que veíamos en sus hijos. Las madres, en la mayoría de los casos, desconocían las causas o motivos.

Se evaluaban diferentes posibilidades: cambios referidos a la edad y etapa cronológica de los jóvenes, cambios significativos en la estructura y dinámica familiar, problemas familiares, falta de controles de salud (neurólogo, médico psiquiatra), problemas con la medicación diaria, entre otros.

REFLEXIÓN FINAL

Cuando se hizo público el hecho del abuso sexual al cual fueron sometidos varios de los jóvenes con quienes trabajamos diariamente empezamos a preguntarnos Por dónde empezar, qué decir, qué hacer?.

El vacío en lo que se refiere a la investigación sobre abuso sexual y discapacidad es enorme como así también la ausencia de recursos asistenciales que atiendan dicha problemática.

Ante esta realidad, confiando en nuestra experiencia de trabajo y sobre todo buscando estrategias de intervención terapéuticas es que ideamos el Grupo Espacio.

A casi dos años del trabajo que venimos realizando con estos jóvenes y con sus padres podemos afirmar que el abuso sexual provoca un impacto desbastador no solo en la víctima sino en su familia.

Creemos que es necesario y urgente comprender que la persona con discapacidad mental, o con algún otro tipo de discapacidad, pertence a una minoría que merece ser escuchada, respetada y valorada. A fin de cuentas a todos algo nos falta…

 

 

 

 

El trabajo “ABUSO SEXUAL EN PERSONAS CON RETRASO MENTAL SEVERO Y/O PROFUNDO”, autoría de: Nelida B. Vitale (Asistente Educacional) ~ Florencia López Serrot (Lic. en Asistencia Social) ~ INSTITUCION: APADMSI (Asociación de Padres y Amigos del Discapacitado Mental de San Isidro); recibió el 1º PREMIO de las III JORNADAS INTERHOSPITALARIAS sobre SEXUALIDAD Y GRUPOS VULNERABLES; realizadas los días 13 y 14 de Agosto de 2004. Organizadas por la Asociación ALERTA 2000 y la División Area Programática del Hospital J.A.Fernández ~ Ciudad Autónoma De Buenos Aires ~ Argentina.

El mismo fue otorgado por el Comité Científico de las Jornadas cuyo Presidente fue el Prof. Dr. José Luis Araujo - Sec. CODEI Fernández.