Investigadora del Instituto de Medicina Forense

de la Universidad Veracruzana

La caracterización:

La ciencia forense, implica la aplicación de las ciencias naturales al servicio del derecho, lo que incluye la participación multidisciplinaria de diferentes especialidades y actividades para su eficaz actuación. En la práctica, la medicina forense como ciencia sigue los principios y métodos de las ciencias tradiciones como la física, la química y la biología. Y al mismo tiempo, hay diferencias específicas que parten de la continua interacción de la medicina con el Derecho (De Forest, P. 1983)

El término de ciencia forense, es usado por algunos como sinónimo de criminalística o criminología, y en realidad, son cuestiones distintas.

 

Así, qué al cuestionar qué se entiende por Medicina Forense, se puede señalar:

“Conjunto de conocimientos médicos que nos sirven para la mejor valoración y justa aplicación de las Leyes”. (Trujillo, G. 1999)

“Es la aplicación de la medicina y la ciencia médica a la resolución de problemas legales” (De Forest, P. 1983)

“Ciencia que sirve de unión a la medicina con el derecho y, recíprocamente, aplica a una y otro las luces de los conocimientos médicos y jurídicos” (Vargas, E. 1996)

Por todo ella la Medicina Forense, es:

“El conjunto de conocimientos médicos, que vinculando a la medicina con el derecho, permiten la más eficaz valoración y aplicación de la justicia”

 

 

El campo:

El campo de la medicina forense, abarca la emisión de juicios diagnósticos sobre la causa de muerte de un sujeto, la determinación del tipo de lesiones y el grado de las mismas; cuestiones sobre identificación médica sobre casos de paternidad en discusión pericial, edad clínica, estado de intoxicación, hechos de tránsito, identificación de restos óseos y participación deontológico así como en casos de Derechos Humanos, ética y responsabilidad Profesional.

 

La medicina Forense, contempla entonces las siguientes áreas de desarrollo:

 

Medicina Forense propiamente dicha

Criminología, que estudia el por qué un hombre delinque.

Criminalística, que contempla, cómo se lleva a efecto el hecho criminal.

Toxicología, que abarca el estudio de las sustancias tóxicas.

Balística, que contempla todo lo que concierne al manejo de armas, trayectoria, tipo, impacto, calibre, peligrosidad.

Antropología Forense, que permite ubicar las características y rasgos físicos que caracterizan a un sujeto.

Odontología Forense, que caracteriza e identifica mediante el estudio estomatológica a una persona.

Traumatología Forense, que contempla los distintos tipos de lesiones que pueden concurrir en un sujeto.

Histopatología Forense, la identificación, preparación, conservación e identificación microscópica de un tejido.

Patología Forense, para brindar juicios clínicos sobre las alteraciones a nivel de tejidos y órganos en el cuerpo humano.

Psiquiatría Forense, que permite evidenciar el estado mental de un sujeto.

Fotografía Forense, que registra de manera objetiva el hecho de estudio.

Sociología Forense, que evidencia las formas de relacionarse de los sujetos.

Pedagogía Forense, que promueve la readaptación del sujeto criminal.

Sexología Forense, que particulariza sobre los delitos contra la integridad física de un sujeto.

Genética Forense, que apoya el estudio detallado de la constitución de un sujeto.

Responsabilidad y Ética profesional, que promueve los valores y principios a observarse en el ejercicio de la profesión.

 

Es muy amplía la gama de disciplinas que pueden contemplarse desde la óptica forense, de ahí que la Medicina Forense sea considerada por algunos como la Ciencia Fedataria de Todas las Ciencias.

 

La historia:

 

Hablando un poco de su historia se encuentran vestigios de ella en las Leyes Hebreas, que tratan de la virginidad, de la menstruación, de las llamadas impurezas (enfermedades venéreas), sobre estupro, violación, homicidio, etc.

 

 

     En Roma según Suetonio, el médico Antistio, cuando examinó el cadáver de Julio César, dictaminó que de todas las puñaladas, sólo una era mortal.

 

     Fue con Numa Pompilio, donde se inicia una  visualización un poco más completa  de la aplicación de la medicina forense, al señalarse que toda mujer que sucumbiera embarazada, inmediatamente se le debía practicar la cesárea para salvar la vida del producto, en estas circunstancias nació Julio César el emperador.

 

     La Ley Aquilia del año 72, señalaba que si al ser herido un esclavo sin que la herida fuera mortal y muriera por negligencia, no se podrá castigar, más que por heridas, y no por la muerte al sujeto que las realizó.

 

     En la Edad Media, la medicina forense acusa gran atraso, dado que dominaban en esta época los perjuicios religiosos.

     No obstante la medicina forense intervino en casos como el del edicto de "Godofredo de Boiullon", en el año 1110, en el cual establecía el peritaje médico forense.  El Papa Inocencio III, expidió un decreto en 1209, en el que se exigía a los médicos, ver a los heridos con orden judicial.

 

 

     En 1311, "Felipe el Hermoso", estableció en París la Medicina Forense, bajo el nombre de "Chatellet" formada por médicos y matronas.

     En 1374, se autorizó a la facultad de Medicina La Montpellier para abrir cadáveres.

     Carlo Magno en los capitulares, da la orden de que los jueces deben apoyarse en la opinión de los médicos, por lo tanto, en la Edad Media tomo cuerpo como práctica necesaria para la administración de la justicia, el peritaje médico forense.

     En los siglos XVI y XVII, se integra en forma definitiva la medicina forense, como una disciplina que sirve de enlace entre la medicina y el derecho para auxiliar a la justicia en su mejor aplicación.

     En 1512, se practicó la necrocirugía del cadáver del Papa León X, para descartar la sospecha de que había sido envenenado.

     Carlos V, hace obligatorio el peritaje médico forense en los casos de homicidio o infanticidio, aborto y lesiones.

 

     La aparición de las primeras obras de Medicina Forense, realizadas por Ambrosio Paré, fueron en 1575, le siguió Felipe Ingrassia en 1578, la de Fedeliz en 1598, la de Pablo Zacchia en 1621 y por último la de Juan Bohn en 1668, todas ellas determinantes para la evolución de la medicina forense.

 

     En 1630, Enrique IV, otorgó al primer médico del reino, la facultad para nombrar en cada una de las poblaciones a dos médicos para efectuar peritajes médicos forenses.

 

     En el siglo XVIII, la medicina acelera su progreso y se establecen con mayor frecuencia discusiones de índole científica, relacionadas a la medicina forense.

 

     El siglo XIX, es prolífero en obras de medicina forense, siendo Europa el continente a la cabeza de las mismas, destacándose: Casper y Liman en Alemania, Tardiau y Brouardel en Francia, Taylor y Smith en Inglaterra, Ferri, Garófalo, Nicéforo y Lombroso en Italia. De ahí  que se forman en medicina forense, tres grandes escuelas la Francesa, la italiana y la Alemana. Las cuales habrán de repercutir hondamente en la iniciación de ésta disciplina en América.

 

La Medicina Forense en México:

     En México, la investigación científica a nivel del área de la medicina forense, con aplicaciones prácticas y probadas, la inició Don Luis Hidalgo y Carpio, quién incluso formo parte de la comisión que se encargo de formular el anteproyecto del Código Penal Mexicano en 1857, donde impulsó su amplío y respetable conocimiento del área.

 

     En 1877, publicó su compendio de Medicina Legal con la colaboración de Ruiz Sandoval, por su labor se le considera el Fundador de la Medicina forense en nuestro país.

     Han continuado su obra grandes maestros: Ramírez de Arellano, Castillo Nájera, Torres Torrija, Gibón Maitrit, Martínez Murillo, Quiroz Cuarón, Oscar Andrade, Alfonso Millán, Pérez Aragón, Fernández Pérez, Moreno González y en Veracruz, Loyo Sánchez, Díaz Tejeda, Garzón Arcos, Rafael Velasco,  Gil Trujillo Nieto, Guadalupe Mariel y Lezama, Aguilar Bravo, Neftalí Victoria, Denis Mezo, Rodríguez Saínz, Coronel Pérez, Palafox Muñoz, Angel Guerrero, Nava Frías, Carrasco Rojas, Castillo Landeros y Rodríguez Barradas que han sido los profesionistas que con más empeño han puesto muy en alto a la medicina forense.

 

La Medicina Forense en la Universidad Veracruzana:

 

     Si bien es cierto, que en la historia se constata la importancia del conocimiento científico de la medicina forense, en nuestro país, no existía una institución universitaria que académica y científicamente se dedicará al estudio de los fenómenos que interactúan socialmente a nivel de medicina forense. Y así, por iniciativa del Dr. Gil A. Trujillo Nieto, destacado científico veracruzano, contando con el  apoyo del Maestro Emérito de la Universidad Veracruzana el Lic. Aureliano Hernández Palacios, así como del Dr. Roberto Bravo Garzón, ex rector de la Universidad Veracruzana y  ex Secretarío de Educación y Cultura en el Estado de Veracruz, y de la participación invaluable del más insigne Criminólogo Mexicano el Dr. Alfonso Quiroz Cuarón se funda el Instituto de Medicina Forense un 16 de Junio de 1974.

Entidad universitaria que comulgando con los principios de Docencia, Investigación y Servicio, sitúa a la Universidad Veracruzana en la vanguardia del conocimiento científico en el área Médico Forense.

A nivel de academia se establece la Maestría en Medicina Forense en 1977, única en su tipo y concepción, la cual con pertinentes modificaciones curriculares y a partir de una experiencia de más de veinte años en la investigación hoy se impartirá con el reconocimiento de maestrías de estancias reducidas en el Padrón PROMEP.

A nivel de docencia, se desarrolla desde hace más de dos décadas la Carrera a nivel medio profesional de Técnico Histopatólogo y Embalsamador que contribuye a la formación de recursos humanos jóvenes que se incorporan de manera efectiva a la actividad productiva de la región, en las áreas de histopatología, embalsamamiento y servicios funerarios.

En el área de la investigación, la medicina forense universitaria alcanza reconocimiento nacional e internacional por los productos que de ella emanan, destacando la fórmula para la preservación de cadáveres humanos que conserva la flexibilidad y el color de los tejidos del cuerpo humano y que permite que los estudiantes del área de ciencias de la salud, conozcan de manera vivencial el interior del cuerpo humano y los trabajos en el área toxicológica, especialmente en el campo de los plaguicidas.

La extensión del servicio del instituto se logra a través de los convenios firmados con otras entidades universitarias, colegios, y asociaciones afines, y principalmente con la Procuraduría General de Justicia del Estado. Siendo el Instituto el centro en el cual se realizan estudios tanto en vivos como en cadáveres.

Esto es importante aclararlo, porque muchos piensan que la medicina forense es sinónimo de muerte y no es así.

En los cadáveres se diagnóstica la causa y el tipo de muerte, especificando la edad clínica y el sexo del sujeto en estudio, las horas de defunción, el tipo de lesiones que presenta, su ubicación y todos los datos que de manera clara puedan evidenciar cómo sucedió la muerte, sin afirmarlo de manera contundente.

En muchos otros casos, el médico forense estudia restos óseos para apoyar tanto en la identificación del sujeto como en la determinación de su diagnóstico de defunción.

Al médico forense le corresponde únicamente expresar la causa de la muerte, al criminalista estudiar el mecanismo de producción y al criminólogo el por qué del hecho. De ahí la trascendencia de la labor del médico forense, y la importancia del estudio y descripción científica de lo que manifiesta en su reporte. Esta descripción debe ser lo suficientemente completa, precisa y adecuada para que se sitúe como los “ojos de la justicia” en el lugar de los hechos. Por lo que la capacitación y la formación continua del médico forense es imperante y estrictamente necesaria.

En los sujetos vivos, la medicina forense es de gran utilidad, a través de ella se pueden: clasificar lesiones, determinar edad clínica, paternidad en discusión pericial, toxicomanias o drogodependencias, estudios ginecológicos sobre todo con respecto a  los casos de violaciones, apoyo en estudios sobre maltrato, realización de fichas psicobiológicas,  por solo citar algunos de los múltiples estudios en los que el médico forense a los vivos les puede realizar. 

La medicina forense es una ciencia de gran alcance, con un potencial increíble de desarrollo y con una vigencia sumamente importante para la mejor actuación del Derecho y de la vida humana, un médico forense actúa y está presente desde antes de que el sujeto nazca y aún después de su muerte.

Un médico forense bien capacitado puede ser de suma ayuda a la justicia y a su comunidad.



Dra. Patricia Rosa Linda Trujillo Mariel

Investigadora del Instituto de Medicina Forense

de la Universidad Veracruzana